Diario de Valladolid

Cae una red nacional de tráfico de drogas y anabolizantes coordinada desde Valladolid

La Policía detiene a 13 de los 14 implicados en la ciudad tras registrar 10 domicilios / Decomisa 25.000 dosis de fármacos dopantes / El cabecilla, sin ser médico, prescribía e inyectaba los productos

Uno de los detenidos en la Operación Jeta Cachalote contra el tráfico de productos anabolizantes.-E. M.

Uno de los detenidos en la Operación Jeta Cachalote contra el tráfico de productos anabolizantes.-E. M.

Publicado por
Íñigo Arrúe
Valladolid

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El Cuerpo Nacional de Policía (CNP) ha desmantelado, con la detención de 14 implicados, una red nacional de tráfico de anabolizantes que tenía su epicentro en Valladolid, concretamente en un domicilio de la calle Boston, residencia del presunto cabecilla, donde los agentes se incautaron gran parte de las 25.000 dosis de sustancias anabolizantes en Valladolid intervenidas al grupo. La distribución se enmascaraba bajo una estructura legal de venta de productos ‘nutricionales’.

El supuesto jefe del grupo adquiría la mercancía en Portugal y planificaba la terapia para sus clientes, en su mayoría culturistas y deportistas de fitness. Pero lo más llamativo, a ojos de los investigadores, es que su casa era una suerte de consultorio, sin que conste ninguna titulación médica, de enfermería, fisiología o nutrición deportiva del arrestado.

La Policía Nacional no facilitó las iniciales de los detenidos, entre los que figura al menos una mujer. Sí precisó que carecían de antecedentes judiciales y que fueron puestos en libertad todos ellos tras prestar declaración ante del juez de guardia con los cargos de delito contra la salud pública y de pertenencia a grupo criminal.

También puntualizó el CNP que el tráfico colateral de drogas se ciñe a algunos componentes del grupo, no al cabecilla. Integrantes que aprovechaban la estructura de venta de productos ‘nutricionales’ para colar de matute medicamentos ilegales y pases al por menor de sustancias estupefacientes, especialmente cocaína.

La denominada Operación ‘Jeta Cachalote’ concluyó con la intervención de, además de las citadas 25.000 dosis de productos dopantes, 700 gramos de hachís, 15 gramos de marihuana, 53 gramos de cocaína, 24.000 euros en efectivo y diferentes dispositivos móviles y electrónicos, entre otros efectos.

«Consultorio médico»

El acecho policial a este grupo comenzó hace seis meses tras tener constancia de que en torno a los 14 arrestados (el que completa la red es de Barcelona) se escondía una red de distribución ilegal de medicamentos potenciadores de la musculatura, que exigen en cualquier caso de una supervisión y posología de profesionales.

Entre los productos que comerciaban figuran Susobolic (compuesto elaborado a base de ésteres de testosterona) o Colossus, Testosteron Profesional.

Identificados los miembros de la red, las detenciones comenzaron el 19 de diciembre –con la mayoría de arrestos– y concluyeron a primeros de enero. Todos los ojos estaban puestos en el domicilio del presunto cabecilla como cerebro de la adquisición de dopantes y de su distribución desde su domicilio de la calle Bostón (la misma que la de la Delegación de la Seguridad Social, en la Ciudad de la Comunicación).

El líder solía decir a los compradores foráneos: «Como referencia estoy muy cerca de la estación de autobuses», informaron las fuentes policiales.

Los investigadores concluyeron que esta vivienda se convirtió en una suerte de «consultorio médico», en el que «diseñaba el calendario de tomas de los dopantes» y prescribía e inyectaba los productos a sus clientes. Todo ello sin que conste «ninguna titulación médica».

A su vez, los detenidos componían una «organización criminal» que, además de dedicarse a esta actividad, traficaba con sustancias estupefacientes, principalmente cocaína.

La investigación comenzó en verano cuando los agentes tuvieron conocimiento de la existencia de una organización criminal dedicada a la importación, almacenamiento y venta de sustancias anabolizantes, así como a la venta al por menor de sustancias estupefacientes.

Tras varias gestiones, los investigadores constataron que el centro neurálgico de operaciones se encontraba en Valladolid, ciudad desde donde dirigían la adquisición, almacenamiento y suministro de medicamentos dopantes destinados al incremento del rendimiento y la masa muscular de deportistas.

Los investigados compaginaban esa actividad delictiva con la venta al por menor de sustancias estupefacientes, especialmente cocaína, ocultando sus actividades ilícitas bajo una estructura legal de venta de productos nutricionales.

Reparto a todo el país

El grupo desmantelado tenía un claro ‘modus operandi’, para desarrollar su actividad delictiva en varias fases. La adquisición de los medicamentos se realizaba por diferentes vías. La principal y la más relevante de todas ellas la que les abastecía desde Portugal. Y todo ello, según las fuentes, ya que en Portugal esta distribución de anabolizantes no está castigada por la ley.

El grupo también se aprovisionaba con otros distribuidores nacionales a un nivel inferior. Posteriormente los productos eran almacenados en los propios domicilios, trasteros o garajes para ser distribuidos por todo el territorio nacional, entregándolos en mano o a través del envío de paquetería.

En Valladolid uno de los domicilios registrados, además del citado de la calle Boston, se ubica en la calle Gallo de Pajarillos, donde la Policía Nacional detuvo a un varón y a una mujer.

La consideración de presuntos distribuidores es más estricta en el caso de los anabolizantes que en las drogas, ya que no hay baremos para delimitar el autoconsumo y el tráfico. «El Tribunal Supremo acotó ciertas cantidades bajas de droga para discriminar el tráfico y el consumo particular. En los anabolizantes ilegales, no hay establecidas cantidades máximas para el tráfico», explicaron las fuentes.

La Policía Nacional desvinculó este caso de otra gran operación de la Guardia Civil desplegada en marzo de 2017, que afectó inicialmente a un gimnasio de Valladolid entre otros puntos de la geografía española y en la que se decomisó a nivel nacional más de tres millones de dosis de hormonas de crecimiento. El propietario del gimnasio llegó a ser detenido en el primer momento de la operación, pero negó cualquier implicación en la trama. Tan solo una amistad con otro afectado.

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