LA ENTREVISTA / JAVIER IZQUIERDO
«Nos hemos encontrado con un sinfín de promesas y muchas estaban verdes»
El secretario general de Infraestructuras pide un planteamiento de país en las infraestructuras para ver que muchas de las cosas que antes se prometían estaban muy «verdes». Y anuncia ya un nuevo planteamiento que pasa por «poner más dinero para conservación de carreteras que para nuevas obras».

-RAQUEL P. VIECO
Sabe que está «de paso» y que cuando se llega a un cargo como este es «por tiempo limitado» Por eso, Javier Izquierdo (Mieres, Asturias, 1970) no tiene nada suyo que personalice un despacho desde el que controla infraestructuras como la A-11 y la A-60, «dos infraestructuras prioritarias para Castilla y León, que son las prioridades que estamos encajando», asegura.
PREGUNTA.- ¿Después de prácticamente seis meses, cuál es la visión de las infraestructuras en Castilla y León y puede hacer ya un horizonte de esas obras que tenía empantanadas el PP y siguen empantanadas?
RESPUESTA.- Tenemos que plantear el debate en términos de país. Aquí nos hemos encontrado con un sinfín de promesas en muchos territorios respecto al avance de determinadas infraestructuras y la realidad es que muchas de las cosas que se planteaban estaban más verdes de lo que se trasladaba a la ciudadanía. Queremos jugar el elemento diferencial de la transparencia. Hasta ahora se le ha hecho un flaco favor a la política en todo lo que tiene que ver con esa transparencia en las insfraestructuras. Se habla de obras que, como dice, están empantanadas en las que lo que se ha hecho un traslado de fechas más voluntarista que realista. Lo que queremos es ese ejercicio de transparencia y explicar lo que tardan en ejecutarse las cosas, los pasos que hay que dar y que cuando haya retrasos por cuestiones técnicas explicar las razones.
P.- Esa reflexión y actitud de transparencia no se ha visto en Castilla y León porque no se han atrevido a decir, ‘mire esto no se puede acabar porque estas son las fechas’.
R.- Sí lo estamos contando. Cada vez que recibimos o visitamos el territorio. Nosotros hemos trasladado aquí algunos compromisos por ejemplo de licitación de la Autovía del Duero para el próximo año en la provincia de Valladolid, hemos contado también algunos problemas, que antes no se contaban, en algunos tramos de Soria, que son problemas heredados. O peor aun cuando nos encontramos con una dejación absoluta de funciones en algunos de esos tramos, con años en los que no se ha movido un triste papel como en el enlace de La Mallona en Soria, una obra de un millón y medio y que lleva desde 2010 con una empresa que desaparece por concurso de acreedores y no se ha hecho nada para relicitarlo y que continuase la obra.
P.- ¿Se va a relicitar ahora?
R.- Evidentemente. Tenemos ahora que retocar el proyecto porque uno de eso problemas es que los proyectos quedan caducos y deben actualizarse a la nueva normativa.
P.- Vamos a ver el escenario de la realidad. El AVE a Burgos estará acabado a mediados del año que viene, según el Ministerio, su funcionamiento final.
R.- El funcionamiento, lo que le dijo el presidente del Gobierno al presidente Herrera es en el año 2020. Esto es un tema muy importante y me gusta explicarlo. Una cosa es que acaben las obras de la Alta Velocidad y otra que se puedan poner los billetes a la venta. Hay un tiempo de pruebas de seguridad fundamentales y para este Ministerio la seguridad es una prioridad. Adif tiene que hacer unas pruebas con sus tecnólogos, que un supervisor privado las evalúe, después las pruebas con los trenes, con los maquinistas... Esto no es como el carné de conducir y puedes ir por cualquier carretera. Son procesos complejos, llevan varios meses y el horizonte que le trasladó el presidente del Gobierno al presidente Herrera es que los trenes estén en 2020 circulando.
P.- ¿Primera o segunda mitad?
R.- Yo ahí quiero ser cauto. Primero hay que acabar todas las obras y después están todas las pruebas de seguridad, que no son para meter prisa a la gente.
P.- ¿El ramal es imprescindible para llevar a cabo el traslado de los talleres de Valladolid?
R.- Sí porque es el que permite llevar allí todos los aparatos y trasladar allí los trenes.
P.- Se va al año 2020, con licitación y obra.
R.- Espero que no. No es un obra tan importante.
P- ¿Hay dinero para seguir impulsando infraestructuras o sólo para empujar lo que está a medio hacer ahora mismo? ¿Cuál es la situación real?
R.- Tenemos que ser conscientes de cuál es la situación de las cuentas públicas en su conjunto. El Ministerio tiene ahora la mitad de recursos que antes de la crisis. Adif puede endeudarse pero sin sobrepasar determinados umbrales y tenemos una situación económica con un nivel de deuda pública muy elevado, que tiene una carga en el prespuesto para el pago de esta deuda que limita la capacidad de inversión, que no es ni de lejos la misma que antes de la crisis. Con esa situación hay dos temas que son clave, el primero y lo vamos a ver es la conservación de una red de carreteras con 13.000 kilómetros de autovías y autopistas y, sin embargo, los presupuestos de conservación no han ido creciendo, más bien al contrario en los últimos años, sobre todo en Castilla y León donde se ha visto que este déficit de conservación ha hecho que muchas de las infraestructuras se vean abocadas a que muchas de las medidas de conservación que se tomaban era el limitar la velocidad a 80 por hora. Nosotros hemos incrementado la inversión, incluso con contratos de emergencia para refuerzo de firme en muchas autovías, y vamos a hacer ya un cambio y es una novedad, vamos a poner más dinero para conservación de carreteras que para construcción de nuevas infraestructuras. Además, vamos a ir paulatinamente planteando un cambio en la inversión en ferrocarriles, muy volcada en la Alta Velocidad, y que ahora necesita un impulso mayor sobre todo en las cercanías en la medida en que mueve al año 420 millones de pasajaros, frente a una alta velocidad que mueve en torno a 21 millones. El balance de inversión frente al número de usuarios está descompensado, de ahí alguno de los problemas en las cercanías de Madrid y más de Barcelona.
P.- Una cuestión que no es baladí es que Soria requiere un esfuerzo especial, ¿el Ministerio va a tener esa sensibilidad hacia una provincia con mucha más necesidad que cualquier otra?
R.- Esa es una de las razones por la que hemos impulsado la licitación de los dos tramos que la Autovía del Duero que, aunque están en la provincia de Valladolid y dado que la parte de Soria tiene todo su trazado en marcha y faltaba toda la parte restante, es donde estamos dando un impulso en estos dos tramos de Valladolid, que supondrá un impulso importante al cierre de ese corredor. Siendo conscientes de esa debilidad de Soria hemos querido correr en otros tramos que no siendo de la provincia de Soria también le van a favorecer.
P.- ¿Ese nuevo planteamiento de primar la conservación va a suponer un retraso en autovías como la Valladolid-León, y en la A-11 en esos nuevos tramos, sobre todo en ese ni proyectado tramo central de la A-60?
R.- En la A-60 ya hay dos proyectos contratados entre Villanubla y La Mudarra y de ahí a Medina de Rioseco. Esas son las dos infraestructuras prioritarias para Castilla y León y éstas son las prioridades que estamos encajando. Hemos empezado a licitar, cosa que hacía años que no se hacía. Estamos, además, ahora definiendo los modelos de contratos de concesión de obra pública para poder ir encajando entre la licitación ordinaria y esos modelos de concesión e incrementar más licitación. Claro que donde no están ni siquiera los proyectos antes hay que redactarlos.
P.- ¿El camino es un peaje en la sombra, como en el caso de la autovía de Segovia?
R.- Estamos pensando en otro modelo. El anterior Gobierno hablaba de colaboración público-privada, contratos de concesión de obra pública a 25 o 30 años. Un modelo que tenía dos problemas, que no contaba con la aprobación de Hacienda porque generaba unos cánones muy altos a las concesionarias, que limitaban la capacidad inversora a años venideros y el valor se dispara en precio. Trabajamos en nuevo contrato de licitación de obra pública que no sea lesivo para la Administración.