LA ESPUELA / FRANCISCO JAVIER ARROYO /PRESIDENTE DE LA AECC EN VALLADOLID
«Hay que financiar, el cáncer no distingue entre derecha e izquierda»
«Me engañaron porque me dejé engañar», así es como llegó hace ocho años a ser presidente de la Asociación. «Llegué con el camino asfaltado gracias al anterior presidente». Toda una vida dedicada a la medicina interna durante cuatro décadas en el hospital (fue presidente del Colegio de Médicos y profesor en la Universidad) y que ahora intenta ver desde el otro lado. Reconoce que es fácil tripular el barco porque tiene «muy buena tripulación»

-J.M.LOSTAU
Pregunta.- ¡La que han liado! 50.000 personas en la calle y no es porque el Real Valladolid haya ascendido a Primera.
Respuesta.- ¡La que hemos armado! Ya se lo dije al alcalde que íbamos a superar el récord y se ha cumplido. En Ferias, las peñas baten todos los años récords, el nuestro es de solidaridad. Somos la provincia de España donde más gente colabora. Nunca se ha dado una concentración de gente tan importante, ni deportiva, política o social.
P.- ¿Pero esto es solo un fin de semana de octubre o siempre?
R.- Valladolid es solidaria. Siempre demuestra un sentido de la responsabilidad ante una situación que nos golpea a todos. La sociedad tiene que dar un paso al frente si quiere una mejor sanidad.
P.- Y el presidente a sacar pecho.
R.- Pues sí, de verdad. Me siento orgulloso de estar aquí, pero sobre todo del equipo de trabajo que tengo. Y muy orgulloso de ser vallisoletano de raíz y de corazón.
P.- Hoy la ciudad se tiñe de verde de esperanza.
R.- Sin duda. Ahora todos se ponen lazos, y de los lazos y sus colores vamos a hacer un aparte, mucha gente piensa que el lazo rosa es nuestro distintivo, pero no es así, es el lazo verde de la esperanza.
P.- ¿Alguna vez le han dado ganas de quitar lazos de la solapa?
R.- En absoluto. Pero es cierto que es un mensaje visual para lograr penetración en la sociedad. El lazo hay que llevarlo por dentro porque es un sentimiento de compromiso por una causa.
P.- ¿Qué le parece esos famosos que anuncian su enfermedad en la televisión a golpe de talonario?
R.- Todo lo que sea sensibilizar a la gente ante este rival es bueno, pero todo depende del tratamiento que se dé a la información. El hecho de que sea cantante, futbolista, artista o presentadora es igual, todo lo que rodea la parafernalia es la misma que la del señor que me vende el periódico. Vamos a centrarnos porque el cáncer no distingue entre derechas e izquierdas, ni ricos ni pobres, ni hombres ni mujeres.
P.- Mucha gente todavía sigue confiando en ‘San Houston’.
R.- Pues te voy a decir una cosa, recuerdo un caso de hace unos años que me dijo que se iba a Houston. Al cabo de un tiempo volvió y se fue al hospital de donde procedía, porque lo que le hacían allí se lo hacían aquí igual. No tenemos nada que envidiar, aunque entiendo que la gente se agarre a un clavo ardiendo.
P.- ¿Existen cánceres de Primera y cánceres de segunda?
R.- Aquí todos somos iguales. Pero quizás el de Primera es el que es más frecuente e incide más.
P.- ¿En qué kilómetro se encuentra la carrera de esta lucha?
R.- Esto es en un recorrido largo, pero ya vamos haciendo que estemos en la mitad del camino. Pero solo con apoyo a la investigación es cómo vamos a llegar al final de la carrera.
P.- ¿Muchos obstáculos?
R.- El principal es la falta de apoyo a la investigación. Es triste que haya grupos que tienen que dejar a mitad los estudios porque no encuentran financiación. Con pocos recursos en España se están consiguiendo metas increíbles. Hay estupendos investigadores y no tenemos nada que envidiar a otros países.
P.- No insista, el mejor medicamento es la investigación.
R.- Por supuesto. Es la base del futuro. Y nosotros somos la asociación privada que más apoyamos a la investigación.
P.- Fue profesor de la Universidad de Medicina, ¿qué nota le pone a la Sanidad pública?
R.- Como médico la conozco bien y por eso le pongo una nota muy alta. De 8,5 para arriba. Hay grandes profesionales con una tremenda responsabilidad, y afortunadamente no tenemos nada que envidiar a ninguna sanidad extranjera.
P.- Que se lo digan a los que están en la lista de espera.
R.- Ese es un problema en el que se está avanzando. Pero también te digo que si el enfermo es prioritario, su lista de espera será corta.
P.- ¿A qué le suena eso de ‘falleció por una penosa enfermedad’?
R.- A un eufemismo en el que se ha caído en este país porque había miedo, por suerte cada vez existe menos. Yo soy el mayor defensor de llamar a las cosas por su nombre. Además el cáncer no es una enfermedad, son más de 100.
P.- ¿Quién es su ‘ojito’ derecho en la asociación?
R.- El voluntariado. Son el esqueleto de esta casa. Vienen a cambio de nada y nos dan su tiempo, que es lo mejor que tenemos.
P.- ¿Qué titular del periódico le gustaría leer?
R.- Por supuesto el que espera cualquiera, que el cáncer ya no existe, pero como es difícil, me conformo con que se ha convertido en una enfermedad crónica.
P.- Dicen que la dieta mediterránea es lo mejor contra el cáncer. ¿Da ejemplo?
R.- Es una buena medicina. Está demostrado que con hábitos de vida saludables se controla el 40% de los casos. Yo doy ejemplo pero cometo mis fallos como cualquiera. (Risas). Aunque por el camino de la gula no es por el que me pierdo.
P.- Ahora todo da cáncer.
R.- No es así y conviene eliminar mitos. No hay alimentos que den cáncer, ni dietas que lo curen. Sí hay sustancias cancerígenas, y por supuesto, el cáncer no se quita con ninguna hierba.
P.- En la sociedad de lo políticamente correcto hay que medir las palabras. Tampoco gusta eso de ganó la batalla al cáncer porque hay gente que desgraciadamente la pierde. ¿Qué piensa?
R.- Es un tema que es motivo de polémica en nuestra propia asociación. Nosotros ya somos la asociación contra el cáncer, no de la ‘lucha contra’. Da la impresión de que te embarcas en una batalla que al final puedes perder y a la guerra para perder no va nadie.
P.- ¿Este cargo da más alegrías o penas?
R.- Muchas más alegrías. La gente es muy agradecida y te lo muestra de corazón.
P.- ¿El cáncer da vida?
R.- Hay veces que sí porque hay personas que he notado que con la enfermedad son mejores. Se vuelven más cercanas y cariñosas. En ocasiones puede enriquecerte y valorar la vida, pero hay también enfermos que se desesperan.
P.- No se lo tome a mal pero ojalá desaparezca esta asociación.
R.- Desde luego, eso significaría que se ha acabado el cáncer. Ojalá no tuviéramos razón de ser. Estoy convencido de que lo vamos a lograr, pero hay que invertir en investigación.