Reabierto el caso de la muerte de la joven de Laguna en Las Catedrales
La Audiencia de Lugo pide la declaración de dos vigilantes de la playa en calidad de investigados / Quiere averiguar las horas de los desprendimientos y cuándo se lanzaron los avisos a los turistas

-MIGUEL ANGEL ALVAREZ ALPERI
La Audiencia Provincial de Lugo ha resuelto reabrir el caso de la turista vallisoletana de 24 años Irene Baladrón que el pasado mes de marzo falleció en la playa de las Catedrales de Ribadeo (Lugo), durante la festividad de Semana Santa, tras ser alcanzada por una piedra mientras paseaba.
En su auto, al que tuvo acceso Europa Press en fuentes jurídicas, la Sección Segunda de la Audiencia de Lugo advierte de que «antes de adoptar cualquier decisión que ponga fin a la investigación,siquiera sea de manera provisional, a la Sala le parece prudente el concretar determinados datos que puedan permitir adoptar una resolución que suponga un pronunciamiento más seguro en lo que se refiere a la posible responsabilidad de alguno de los intervinientes».
Así, el tribunal estima preciso que la Guardia Civil realice la correspondiente investigación con la declaración, «en calidad de investigados», de los dos vigilantes de la playa y averiguar, si ello es posible, los lugares y las horas concretas en las que se produjeron los correspondientes desprendimientos y cuándo se realizaron los avisos.
«Luego de realizadas tales diligencias y cuantas el instructor considere procedentes y que surjan a lo largo de la investigación podrá concluirse lo que se considere procedente. Por ello, y en este momento inicial, la Sala considera que no procede, ad limine, la resolución de sobreseimiento que es la ahora recurrida».
La investigación había sido sobreseída en vía penal por parte del Juzgado de Instrucción número 1 de Mondoñedo (Lugo) al no observar la juez indicio alguno de criminalidad en los hechos, que fueron calificados como un trágico accidente, y apuntar que a lo sumo podría caber algún reproche civil o administrativo.
Recurso de la familia
El archivo fue recurrido por la familia de la fallecida, que insiste en la responsabilidad de las distintas administraciones por un delito de comisión por omisión de un homicidio por imprudencia grave o menos grave, al entender que era sobradamente conocido por éstas que el escenario en el que se produjo el accidente presentaba un grave problema de inestabilidad en todas sus estructuras ecológicas, y pese a ello se mantuvo abierta al público la playa, cometiendo una imprudencia grave.
La joven Irene Baladrón, residente en Laguna de Duero y a punto de graduarse en Derecho en la Universidad de Valladolid, se encontraba de visita en Ribadeo el pasado día 31 de marzo en compañía de su novio cuando el deprendimiento de unas piedras en la playa de Las Catedrales la alcanzó mortalmente.
La vallisoletana había acudido a conocer la playa y sus grutas, declaradas Monumento Natural en 2005, cuando accedió a una de las numerosas cuevas que existen en la misma. En ese momento, una piedra se desprendió de lo alto del acantilado y cayó sobre la joven con la mala fortuna de que le golpeó de lleno en la cabeza y le provocó la muerte de forma instantánea por traumatismo craneoencefálico.
Fuentes de la Policía Municipal de Ribadeo informaron que el suceso se produjo entre las 12.50 y las 13 horas y que la zona quedó inmediatamente «acordonada» para impedir el paso del público.
La Guardia Civil informó que enviaron al lugar dos patrullas de Ribadeo y que la certificación de la muerte se registró a las 13.30 cuando ya llegó al lugar la comitiva del Juzgado de Instrucción 1 de Mondoñedo.
Los citados efectivos más Protección Civil de Ribadeo actuaron rápidamente para sacar el cuerpo de la cueva debido a que, de no haberlo hecho, habría quedado allí atrapado por la marea, que estaba ya subiendo cuando se produjeron los hechos y no tardaría en sellar el acceso a la cueva en la que se encontraba el cuerpo de la joven.
El accidente más grave
Se trata de la primera vez en la que sucede un episodio tan grave en la playa ribadense, ya que hasta el momento solo se había producido algún resbalón con alguna rotura ocasional o gente que había quedado aislada en los islotes y tuvo que esperar mientras no volviese a bajar la marea, al margen de los rescates que pudieran hacer los socorristas.
Sí se produjeron desprendimientos pero durante el periodo invernal y en momentos en los que no había nadie en la playa y que quedaron simplemente en anécdota. La Xunta había colocado en algunos puntos pequeños carteles de aviso de posibles desprendimientos que, hasta el accidente de Irene, no se habían llegado a producir.