Palencia, Soria y Zamora tienen los facultativos más ‘veteranos’
En Castilla y León, cuatro de cada diez profesionales sobrepasan los 55 años /Eso significa que 5.000 médicos podrían jubilarse en la próxima década en la Comunidad
Médicos activos por tramos de edad-EL MUNDO
La veteranía siempre es un grado. Y, en el ámbito médico, la experiencia suele asociarse a calidad asistencial. Sin embargo, el envejecimiento de los facultativos anticipa una preocupación a medio plazo: la necesidad de reemplazo.
Palencia y Soria tienen los médicos más ‘viejos’ del país, con una edad media que roza los 52 años. Sólo Gerona y Barcelona superan esa cifra, según el Estudio sobre Demografía Médica 2018, que matiza que los datos en ambas provincias catalanas son estimativos al no disponer de censo oficial por edades.
Huesca, Orense y Lugo se sitúan a continuación. Y luego aparece Zamora, que ocupa el octavo lugar del escalafón español, con unos médicos con más de 51 primaveras.
En el conjunto del país, los médicos tienen 49,19 años. El promedio de Castilla y León se sitúa por debajo del listón español. Los 12.101 médicos activos de la Comunidad acumulan 48,56 años.
Al descender al detalle por tramos de edad, el informe resalta el alto porcentaje de profesionales con más de 55 años, que alcanza el 41% en España. «Este grueso de facultativos son los que se podrían jubilar en los próximos diez años», alerta el informe al recordar que una década es precisamente «el tiempo que se tarda en formar un profesional», sumando el grado y la residencia.
Ese porcentaje de envejecimiento sube en Castilla y León ligeramente, con el 41,4%. Es decir, también cuatro de cada diez médicos alcanzarán la edad de jubilación de aquí a 2028. En términos absolutos, hablamos de cerca de 5.000 profesionales en la Comunidad, de los cuales unos 3.500 trabajan en la sanidad pública, cuya reposición resulta incierta. En toda España 90.000 de los 221.470 médicos actualmente en activo podrían retirarse en la próxima década, 70.000 de ellos en el sistema público.
Ese descenso del número de profesionales «puede generar un incremento en las dificultades de contratación de médicos en determinados lugares y especialidades, ya que no será de forma homogénea ni en lugares, ni en especialidades», puntualizan los autores del informe estatal.
Por especialidades, aunque no hay desglose autonómico de los datos, el estudio destaca en España el caso de pediatría, «con una tasa de reposición por debajo del 80% y un déficit de partida que se manifiesta en la falta de cobertura de las plazas de atención primaria».
A compensar todas las ‘salidas’ están llamados los futuros médicos. Este año son 14.448 los aspirantes en el examen MIR, de los cuáles 6.513 obtuvieron plaza. Eso significa que, al haber una demanda superior a la oferta, 7.937 aspirantes con número de orden asignado se han quedado sin un puesto.
Al respecto, el informe indica que la oferta de plazas MIR y el números clausus de las universidades nunca han ido compensadas». «Desde el año 2012 se ofertan muchas más plazas para estudiar Medicina consecuencia de la apertura de nuevas universidades privadas y públicas», añade.
«De continuar este desajuste, miles de médicos se quedarán cada año sin poder acceder a una plaza de formación sanitaria especializada (imprescindible para trabajar en el Sistema Nacional de Salud) y tras acabar la carrera se verán abocados al sector privado, el paro o la emigración», alerta el documento.
«O fidelizamos en el medio rural o tendremos muchos problemas»
Los obstáculos para fichar a un facultativo resultan mayores en los los pueblos, territorios menos atractivos para que un médico desarrolle su carrera profesional. «Castilla y León tiene muchísimas dificultades para cubrir plazas en el medio rural», asevera José Luis Villarig.
«No es lo mismo trabajar en una capital de provincia que en La Cabrera, en el Bierzo, en Riaño o en otras zonas de difícil cobertura o penosidad», sostiene el representante de los colegiados, partidario de «incentivar» al sector para ‘enganchar’ a los facultativos. «La autonomía tiene que incentivar de alguna manera, en connivencia con los colegios, sindicatos y sociedades científicas», reivindica.
«O fidelizamos en sitios de difícil cobertura o tendremos muchos problemas, porque unas comunidades no pueden competir otras», reflexiona el portavoz de los colegiados apuntando a la necesidad de abordar «desde un análisis estatal» la compleja casuística médica. «Como no lo planifiquemos con raciocinio será un desastre», apostilla mientras señala las muchas variantes que entran en juego, desde el envejecimiento demográfico –asociado a una mayor presión asistencial por la cronificación de las patologías– como la necesidad de prever cuántos especialistas serán necesarios en cada territorio para garantizar la calidad asistencial.
«Un médico no se hace de un día para otro», recuerda Villarig al apuntar que se tardan al menos diez años en formar a un profesional.