La entrada de extranjeros no mitiga la caída de la población
Los 591 nuevos foráneos no reparan la pérdida de ciudadanos/ Los forasteros compensan la despoblación en la mayoría de regiones, pero no en Castilla y León
Castilla y León ni siquiera alcanza el millar de nuevos extranjeros empadronados en sus ciudades. Apenas son 591, una cifra insuficiente para combatir la despoblación que, un año más, afecta a la Comunidad mucho más que al resto de autonomías, según el padrón publicado ayer por el Instituto Nacional de Estadística.
La mayoría de los 122.869 extranjeros proceden de países europeos (62.400) como Rumanía (23.549) o Bulgaria (20.136), aunque también Portugal (7.841). Después de los estados europeos, el mayor flujo de extranjeros residentes en Castilla y León proceden de América (29.427 personas), principalmente de Colombia (5.378). También hay 24.558 africanos –19.756 de Marruecos y 1.304 de Argelia–, 6.402 asiáticos –3.775 chinos y 972 pakistaníes– y 48 ciudadanos de Oceanía, 34 de los cuales son australianos.
Salamanca es la provincia que mayor incremento de población extranjera registra, un 4,2% hasta los 12.246 foráneos, seguida de Soria, que tiene un aumento del 2,9% con 201 personas más, hasta 6.955.
Palencia, con 6.254 forasteros, también sufre una subida, en este caso, del 2,8%, detrás de Burgos, con 24.856 personas procedentes de otros países, un 2,3% más que en 2017.
Valladolid es la quinta provincia en incrementar sus empadronados extranjeros, un 1,9%, hasta los 23.430 ciudadanos, mientras que Segovia y León aumentan su población foránea un 0,2% y un 0,1%, respectivamente, con 16.055 y 18.269 personas de otros estados.
Zamora y Ávila no solo pierden población nacional, sino también extranjera. La provincia zamorana disminuye en 143 ciudadanos, un 2,4%, mientras que Ávila es la que más extranjeros pierde, 1.208 en total (11,7%).
Castilla y León es la comunidad con el menor crecimiento de población extranjera de España.