Alta tensión en los Vadillos
Jan denuncia una «vivienda medio destrozada» a causa del centro de transformación de Iberdrola y exige una solución / La compañía asegura haber atendido la reclamación mientras él lo niega

Jan muestra el estado de alguno de los electrodomésticos de su vivienda.-M.Á. SANTOS (PHOTOGENIC)
Cuando Jan Raimundo Feussner se trasladó a su nuevo domicilio en el número 13 de la calle Renedo no esperaba que, sin mediar contrato de alquiler, la alta tensión se convertiría en su compañera de piso. Electrodomésticos estropeados, aparatos que se encienden solos, grietas en las paredes, un zumbido continuo y secuelas físicas conviven con él apenas un mes después de su mudanza y tras invertir «un pastizal» en una reforma integral. «Mi casa transmite corriente y ya no sé si llamar a un electricista o a un cura», apremia con un tono de desesperación.
En un primer momento, en la casa de Jan reinó la cautela para hacer frente a una situación que empezaba a adquirir tintes paranormales. «No me atrevía a luchar contra un gigante sin antes descartar que fuese problema de la nueva instalación», puntualiza tras reconocer que al principio pensó que podría tratarse de una percepción suya o de un fallo en la obra. Pero el veredicto de tres electricistas y dos ingenieros descartó estas opciones, apuntando al centro de transformación que Iberdrola tiene debajo del piso.
«Nunca había visto una cosa así. Es algo exagerado. Incluso hemos quitado el fusible general del edificio durante la revisión. Se están quemando todas las bobinas, con los aparatos apagados o desenchufados, y a eso solo da respuesta un campo magnético que considero vinculado al centro de transformación», explica a este rotativo uno de los electricistas que comprobó el estado de las instalaciones, quien prefiere mantener su identidad en el anonimato.
Con estos dictámenes como respaldo, Jan llama semanalmente a la compañía eléctrica persiguiendo una solución para «una vivienda medio destrozada» que nunca llega. «La contestación que me dan es que abandone mi casa. ¿Y yo qué hago? ¿A dónde voy?», se cuestiona, insistiendo en que «ni siquiera se ha acercado nadie de Iberdrola» a comprobar su demanda.
La angustia le llevó también a buscar ayuda tanto en la Policía Municipal como en los áreas de Urbanismo y Medio Ambiente del Ayuntamiento vallisoletano. «Han intentado intermediar pero tampoco les dan ningún tipo de respuesta. Lo que sí se puede comprobar, como me han transmitido desde las Concejalías, es que el centro de transformación no tiene licencia de actividad», denuncia. El peor trago de este proceso se lo brindó la sección de Industria de la Junta donde «directamente se han reído» del caso. «Me aconsejaron llamar a un brujo y me aleccionaron con no exigir que trasladaran la central. Basta que me lo pongan así de feo para que tenga que reaccionar y actuar por la vía judicial», matiza.
Iberdrola
«Hemos atendido a su reclamación, de hecho, personal de Iberdrola se ha desplazado para su comprobación». Una versión completamente dispar es la que la compañía eléctrica brindó a este diario asegurando que las «patologías» que Jan describe «provienen de la instalación particular del cliente».
Iberdrola asegura que los aparatos estropeados podrían deberse «a alguna posible sobretensión». Jan, que es la primera reacción que conoce de la empresa, se muestra perplejo y niega, de nuevo, haber recibido ninguna visita. «¿Cómo es posible que hablen de sobretensión si hay aparatos que me han echado fuego estando desconectados?», alega.
La compañía también garantiza que estar «bajo la influencia de campos electromagnéticos no entraña riesgos para la salud». Mientras, Jan está a la espera del informe de un experto en esta materia que, según le ha trasladado, posee «interés científico dada su relación con enfermedades cancerígenas».