«Le pegaba todos los días y al final la violó en el baño»

La dueña de la casa de Medina que alojó al acusado de agresión sexual y a la víctima, narró el tormento que sufrió la belga en 9 días

El acusado, O. A., a la izquierda, durante el juicio por agresión sexual, lesiones, maltrato y vejación.-LA 8

Publicado por
Íñigo Arrúe
Valladolid

Creado:

Actualizado:

La dueña de la vivienda de Medina en la que se alojaron el presunto violador O. A. y la víctima B.R.C.B., aseguró ayer en la segunda sesión del juicio que el acusado le pegaba «todos los días» y que el detonante final para que ya conminara a la víctima para denunciarlo fue cuando la agredió sexualmente en el baño. Fue una violación anal y esta testigo, S., oyó todo al otro lado de la puerta. «No, no, no. Déjame».

En el primer día del juicio, el testimonio de la víctima –una joven belga que llegó a Medina en junio de 2014 con O. A. procedentes de aquel país– y el relato de los peritos sobre las lesiones ya fueron tan contundentes que O.A., de nacionalidad marroquí, ingresó ese mismo día en prisión.

Ayer, el testimonio de S., la medinense que ofreció a O. A. y su amiga belga pasar unos días en su casa, apuntaló la tesis de las acusaciones. La pareja había pasado unos días durmiendo en parques de Medina y O.A. pidió cobijo a S. porque se conocían de haber estado juntos en campañas de recogida de fresas. Estas fueron las respuestas de la testigo a la fiscal.

Fiscal.– ¿Presenció maltrato?

S.– Maltrato no, agresiones continuadas y todos los días. Era algo constante, de forma verbal y física y estaba yo en todas ellas, hasta la última, que fue la violación del cuarto de baño. Ahí dije ‘basta ya’ y ‘nos vamos a la Policía’.

F.– ¿Qué agresiones recuerda?

S.– Pegarla, cogerla del pelo y arrastrarla por el pasillo, humillaciones, llamarla prostituta, maltrato, vejación, escupirle, tirarla del sofá... todo lo más grave. Hubo también un empujón contra una ventana. Y fue muy peligroso, ya quedó en una postura muy comprometida puesto que era un tercer piso y pudo haber caído.

F.– ¿Qué recuerda de la agresión sexual en el cuarto de baño?

S.– Ya estaban mal, pero O. A. creía que tenía el derecho de tener sexo en el momento que quisiera con su pareja y se coló cuando ella entró a ducharse. Oí como él decía en español, «¡p... yo sé que tú quieres, que te gusta!» Yella se oponía de plano. Aunque habla flamenco, los «!no, no, no!» y «déjame» se entendían perfectamente.

F.– ¿Qué hizo entonces?

S.– Pegué golpes en la puerta, intenté abrirla con un cuchillo y dije que estaba llamando a la Policía, aunque no era verdad. Salió O.A., tranquilo, poco después. Ymás tarde B.R.C.B. llorando. No se quería abrir a mí, pero al meter la ropa en la lavadora vi sus bragas y su pantalón con manchas de sangre y le dije que había que denunciarlo.

Dos días después presentaron denuncia en la Comisaría y la víctima fue reconocida por forenses, quienes reconocieron hematomas diseminados, contusión costal y una fisura pequeña en el ano. En concreto, tenía hematomas en evolución –no eran recientes– en rostro, costado, nalgas, brazo y pierna, este último de forma longitudinal, compatible con el golpeo con un cinturón o con el cable de un cargador de móvil.

MULTA A LAS TESTIGOS

También declaró como testigo otra medinense, R., que conocía a O. A. Tan solo dijo que les vio una vez y fue para que la víctima, en la época en que vivían en la calle, se duchara en su casa, aunque el acusado se quedó esperando en la acera. Alas dos testigos el juez les impuso 250 euros de multa a cada una porque no acudieron a la primera sesión del juicio, y ayer lo hicieron por videoconferencia.

Cargando contenidos...

Mientras el fiscal y la acusación particular mantuvieron la petición de 18 años de cárcel, la defensa interesó la libre absolución y alternativamente, si recibiera condena, la atenuante de drogadicción ya que O.A. era consumidor de cocaína a diario. En su opinión, las testigos y la víctima incurrieron en «contradicciones insalvables», de tal forma que «no está claro ni cómo, ni cuando ni donde» se produjeron las agresiones. Y cargó especialmente con la imprecisión de las fechas, sobre todo de la violación. No hay constancia oficial de la fecha y las dos probables se mueven en una semana de diferencia.