Diario de Valladolid

Hallan en las uñas de la niña Sara rastros de ADN del novio de su madre

La jueza rechaza la petición de sobreseimiento de las diligencias solicitadas por las acusaciones

Publicado por
Alba Camazón

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El auto de la jueza del caso de Sara, la niña de cuatro años que sufrió malos tratos, agresiones sexuales y fue asesinada el pasado mes de agosto, rechazó ayer la solicitud de los abogados de los acusados –su madre, Davinia M. G. y el novio de su progenitora, Roberto H. H.– de que se sobreseyeran las diligencias solicitadas por las defensas.

Los últimos análisis, explica el auto de la jueza, revelan que las uñas de Sara tenían restos de ADN de Roberto H. H., principal investigado en el proceso judicial, ahora en prisión, al igual que la madre de la pequeña.

Roberto H. H. mostraba arañazos en los antebrazos y los brazo. En un primer momento, el sospechoso atribuyó sus heridas a lesiones derivadas de trabajos de mecánica en un motor de un vehículo.

El auto también deniega el sobreseimiento porque encuentra «indicios de criminalidad por los partes médicos y la coincidencia temporal» con la relación sentimental de Davinia M. G., explica a este diario el abogado de la Asociación Clara Campoamor, Luis Antonio Calvo.

Las acusaciones y la Fiscalía pidieron a la jueza la semana pasada que se impute a la madre de Sara por dejación del deber de protección a su hija menor, lo que sería una comisión por omisión. «Hay señales tan claras de que no ha hecho nada», expone Calvo y cita como ejemplo, como reprocha el auto, que no llevara al médico a su hija, que presentaba un fuerte golpe en la cara el 28 de julio. La madre también impidió que los tíos de la pequeña –hermanos de Davinia M. G.– y los Servicios Sociales la llevaran a un centro médico para que fuera atendida.

El auto de la jueza, al que tuvo acceso Europa Press, explica que Davinia M. G. minimizó las lesiones de su hija desde su primera asistencia médica el 11 de julio de 2017 en el Hospital Campo Grande, y que dirigió las sospechas sobre su padre biológico –actual acusación particular–, que no se encontraba en el país.

La Asociación Clara Campoamor participa, junto a la Asociación de Asistencia a Víctimas de Agresiones Sexuales y Malos Tratos de Valladolid (Adavasymt) en el proceso judicial como acusaciones populares.

MÁS DILIGENCIAS

La acusación de la Asociación Clara Campoamor solicitó, según informa su letrado, más pruebas y declaraciones de facultativos como su dentista, puesto que la niña tenía la boca «negra» de las caries que tenían sus piezas dentales, lo que, para Calvo, demuestra una «falta de atención» por parte de la madre de la víctima.

También han pedido la declaración de los dos médicos que atendieron a Sara el 16 y el 17 de agosto, cuando su tío la llevó al centro de salud del municipio vallisoletano de Íscar y al Hospital Clínico Universitario de la capital.

A su vez, han requerido que todas las lesiones de la pequeña sean «identificadas y precisadas» por la Clínica Médico Forense, para que se determine cuándo se produjeron los hematomas. Esta demanda responde a la declaración de Davinia M. G., que dijo que la mayoría de las lesiones de Sara se produjeron el dos de agosto, cuando ingresó en la UVI pediátrica, dos días antes de que falleciera.

«Si no es verdad, la madre pudo haber participado» en las agresiones físicas y sexuales de la pequeña, explica Calvo. Por este motivo solicitaron estas pruebas, como ya plantearon la semana pasada las acusaciones populares, que aseguraron «no descartar» que la madre pudiera «haber participado de forma directa».

Por su parte, la Fiscalía solicitó un informe que precisara el coeficiente intelectual de la madre de Sara, aunque el letrado de la Asociación Clara Campoamor asegura que Davinia M. G. no tiene «apariencia de tener un coeficiente intelectual bajo». «Nos repugna que una madre actúe así», sentencia al respecto.

También se ha solicitado un escrito sobre el perfil de personalidad de Roberto H. H., para quien se pidió la semana pasada la imputación por asesinato, agresión sexual a un menor de 13 años y malos tratos, cargos por los que se pueden pedir «varias cadenas perpetuas».

«Este auto era de esperar por las pruebas contundentes que hay», explica el letrado de la Asociación Clara Campoamor, quien calcula que hasta después del verano o incluso principios de 2019 no se celebrará el juicio, que contará con un jurado popular.

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