El Ayuntamiento de Valladolid cierra con 23,5 millones de superávit por falta de ejecución
Reduce en 10,4 millones la deuda municipal que cae por debajo de los 100 millones
Las cuentas del Ayuntamiento de Valladolid están más saneadas hoy que hace un año. El Consistorio difundió ayer una nota sobre la liquidación del presupuestos de 2017, según la cual, el sector público municipal habría cumplido con la Ley de Estabilidad Presupuestaria al cerrar el ejercicio con 23,5 millones de euros de superávit, 2,6 menos que el año anterior, y reducido en 10,4 millones la deuda respecto a 2016, que registra el nivel mínimo de los últimos veinte años.
El Ayuntamiento podrá destinar esos 23,5 millones de euros a financiar nuevas inversiones consideradas financieramente sostenibles, porque es el único destino alternativo que la ley permite cuando se produce una amortización anticipada de la deuda. No obstante, el Consistorio advierte de que «este límite puede verse reducido si la previsión de liquidación del presupuesto fuese inferior» a esa cuantía.
El concejal de Hacienda, Antonio Gato, reconoció que hay un volumen importante de inversiones sin ejecutar, motivo fundamental para que se produzca este superávit.En concreto, la ejecución de inversiones y transferencias de capital fue de 37,7 millones sobre los 66,8 aprobados, si bien 15 millones son inversiones financieramente sostenibles que pueden ejecutarse este año. «Va a ser el ejercicio con mayor volumen de ejecución de inversiones en valor absoluto desde 2011», precisó el titular de Hacienda.
Las arcas públicas municipales cierran 2017 con una deuda viva de 97 millones de euros, el equivalente al 38% de los recursos ordinarios liquidados en el ejercicio 2016, «muy alejado del límite máximo del 110% que permite la ley».
Este nivel de deuda supone 10,4 millones de euros menos que en 2016 y 31 por debajo del inicio de la «legislatura» actual.
El grueso del superávit procede del Ayuntamiento de Valladolid (22,8 millones) y en menor medida de la Fundación Municipal de Deportes (975.373 euros). Por el contrario, cierran con déficit el Teatro Calderón (-153.879 euros), la Fundación Municipal de Cultura (-89.559 euros), el Patio Herreriano (-88.696 euros), la Casa de la India (-54.595 euros), Auvasa(-50.593 euros), la Seminci (-39.676 euros) y la Asociación Ibérica de Municipios Ribereños del Duero (-9.559 euros). El resto de entidades públicas municipal cierran en positivo.
De acuerdo con esta liquidación, remitida por el Consistorio al Ministerio de Hacienda, el Ayuntamiento «cumple con el objetivo de la regla de gasto», al situarse el gasto computable 5,1 millones de euros por debajo del límite de 222 millones de euros establecido para el pasado ejercicio. «El Ayuntamiento, con más de cuatro millones por debajo del límite, es el que contribuye en mayor medida al cumplimiento de esta regla», precisa la nota municipal. Hay que recordar que el gasto computable no podía superar el 2,1% del año anterior.
El equipo de gobierno destaca que ha cumplido por tercer año consecutivo esta regla de gasto, «revertiendo así la situación registrada en la liquidación del Presupuesto de 2014, año en el que el sector público municipal en su conjunto superó en 3,8 millones el límite establecido.Aquel desfase obligó al Consistorio a aprobar en marzo de 2015 un plan económico financiero para el año siguiente, que aprobó la Junta de Castilla y León como entidad que tutela a las entidades locales de la Comunidad.
El periodo medio de pago en el mes de diciembre fue de 3,6 días, notablemente inferior a los 30 días que establece la ley como máximo.
El Consistorio dispondrá de 44 millones de euros de remanente de tesorería para gastos generales, 2,6 más que el pasado ejercicio.. La diferencia entre ese remanente y el superávit, 20,5 millones, podrán destinarse a nuevas inversiones de cualquier naturaleza, siempre que no se sobrepase el techo de gasto.
Para,Antonio Gato, esta liquidación pone de manifiesto la «solidez económica y financiera del Ayuntamiento», «lo que acredita una forma de gobernar viable y sostenible que permite afrontar el futuro con tranquilidad». Gato lamenta que, debido «al corsé» de la denominada regla de gasto, ayuntamientos como el de Valladolid, «que cumplen holgadamente con todos los requerimientos legales de estabilidad presupuestaria (bajo nivel de deuda y tesorería saneada) no puedan acometer mayores inversiones.