LA ESPUELA. FELIPE GONZÁLEZ - PRESIDENTE DEL LOS INDUSTRIALES DEL MERCADO DEL VAL
«Invitaría a un lechazo a María Sánchez y a Mercedes Cantalapiedra, la mesa une»
Son días de mucho trabajo en los mercados vallisoletanos, por eso no es fácil encontrar un hueco en su agenda. La facturación de Navidad es, sin duda, la más importante. Perteneciente a una familia de varias generaciones de carniceros, su establecimiento se inauguró en 1924 y desde hace casi nueve años es el ‘jefe’ de los tenderos del «por fin» reformado Mercado, aunque asegura que la espera «mereció la pena». Coja ticket porque es su turno.

-PABLO REQUEJO
Pregunta.- Se llama José Antonio Felipe González. Y se fue a quedar con el ‘Felipe’.
Respuesta- José Antonio porque nací el 18 de julio, Felipe por mi madre, y los apellidos porque son los que me tocan. (risas).
P.- Más de alguna anécdota ‘socialista’ habrá tenido.
R.- Pues sí. Llamé a un sitio muy conocido de Madrid para comer un cocido, quise reservar y me dijeron: «Yo a ese señor no le doy de comer». Le respondí: «Perdone que soy Felipe González carnicero de Valladolid», y me dijo: «Entonces sí, venga usted cuando quiera». (risas).
P.- Dijo en unas declaraciones que tras la reforma del Mercado del Val ahora doblan ventas. ¿Se están forrando o es que antes nada de nada?
R.- No. La situación no deja de estar un poco mejor pero al pequeño comercio aún no le llega la mejora. Supongo que a nivel de grandes empresas y de Gobierno, sí, pero igual que nosotros la crisis tardamos en notarla, la recuperación también.
P.- ¿La zona naranja es su amiga?
R.- Mientras las cosas se hagan con lógica y sentido común, todo es negociable y revisable. Lo que no tiene una lógica es que no se haya hecho un aparcamiento debajo del mercado. No hay lógica en gastarse 12 millones de euros para maquillarlo.
P.- Pídaselo a los Reyes.
R.- Ya es imposible. La razón más importante por la que se optó a reformarlo era para dotarlo de un parking subterráneo y que los clientes tuvieran un acceso directo, como hacen en todos los mercados de España y Valladolid. Y aquí se ha politizado de tal manera que no ha sido posible. Y no se dan cuenta que cuando me pongo el mandil mis ideas me las guardo para mí.
P.- ¿La Navidad bien o en familia?
R.- En familia por supuesto (risas).
P.- ¿Quién es el rey de la Navidad en su casa?
R.- Los niños.
P.- ¿Y de la mesa?
R.- El lechazo. Nunca falta.
P.- ¿En pinchos, asado o chuletillas?
R.- Asado y más en invierno. Si estuviéramos a 30 grados, puede ser una ‘parrillita’, pero aquí no.
P.- En casa del carnicero, ¿pescado?
R.- Sí también, siempre tenemos algún ‘pescadito’ con algo de cascara.
P.- ¿A quién invitamos a un buen lechazo?
R.- Pues mira, sería complicado pero a dos personas a Mercedes Cantalapiedra y María Sánchez, que ha estado a nuestro lado con todos los problemas que hemos tenido. Yo me apunto y llevo el lechazo para los tres. La comida siempre une.
P.- Leí en otra entrevista que dijo que «Lo que queremos es vender filetes y frutas, no ‘hamburguesitas y zumitos’».
R.- Eso vino a raíz de hacer un gran mercado de alto gourmet. Y yo dije que Valladolid no es Madrid o Barcelona, no tenemos un millón de personas dando vueltas. Hay que ir a la compra diaria. Aquí tenemos cocina de alta calidad para el que quiera comer productos sanos. Sí hacemos buenas hamburguesas, por ejemplo de buey con boletus. Evolucionamos pero según lo que nos pida la gente. Eso del jamón de pato confitado… ¡como que no!…esto tiene el recorrido que tiene, y a las pruebas me remito. Todas las tiendas que abren de alta cocina en Valladolid tienden a fracasar.
P.- ¿Hay buey para tanto carnicero?
R.- No. Lo primero porque los carniceros intentamos dar el mejor producto, y apretamos en precio. Y eso lo impide. Yo sí tengo buey, pero los clientes me lo pagan a 100 euros. Eso es como todo en la vida. ¿Hay Mercedes Benz Clase E para todos?
P.- No. Para los que puedan pagarlo.
R.- Pues ya está. No es que no sepamos que existe, pero tienes para pagarlo. Un lomo de buey vale 2.000 pavos (euros).
P.- ¿Qué es lo que más le da el tostón durante las Navidades?
R.- El sueño y la falta de tiempo.
P.- Le invitó a un lechazo raza Assaf. ¿Acepta?
R.- (Se lo piensa)…Si está ‘cruzadito’ con los de aquí y es muy pequeño, es comible. Si está asado con siete kilos, eso no hay quien se lo coma.
P.- ¿Por qué los carniceros siempre van en manga corta?
R.- Este trabajo embrutece. Tiramos de mucho peso, es muy físico y normalmente quemas calorías.
P.- ¿Tiene amigos veganos?
R.- No, y no me importaría. La amistad no está reñida con la alimentación.
P.- Si le invito a un kebab...
R.- No lo he tomado en la vida. Y a lo mejor con 54 años es hora de experimentar cosas nuevas. Pero si he estado todo este tiempo sin probarlo, creo que puedo estar otros 54 sin hacerlo. No pongo en duda que no esté bueno, pero para que voy a comer un sucedáneo de carne teniendo filetes y chuletas. Luego decimos que no se come natural. Hay dos productos básicos que no se han cambiado la molécula primitiva del producto, la carne y el pescado de caña. No soy nutricionista, y no quito razones, pero algún veterinario me ha dicho que el organismo humano no está acostumbrado a consumir cereal crudo. Muchas de las alergias vienen porque la alimentación evoluciona mucho más deprisa que el cuerpo humano. El cereal crudo lo tiene que comer los animales.
P.- Dicen que España es buena tierra de chorizos.
R.- Y la zona de Salamanca, la mejor (risas).
P.- ¿Quién se merece en España meterle a la picadora?
R.- Todo aquel que meta las manos en la saca de los demás.
P.- José Zorrilla venía a comprar al Mercado del Val. ¿Qué pensaría ahora?
R.- Seguro que estaría encantado de lo que iba a ver.
P.- Vaya obsesión tienen en las películas con los carniceros.
R.- Estamos siempre con la sangre y eso es muy llamativo. Te ven las manos en sangre y se piensan que eres un salvaje, cosa que no es así. Es un oficio muy bonito.
P.- ¿Qué le pone a usted de los nervios?
R.- La gente que tiene dos caras.
P.- Un clásico como el lechazo. Dígame un deseo para estas fechas.
R.- Que el 1 de enero no me quede ni un lechazo en la cámara y que el Mercado siga la trayectoria que está teniendo hasta ahora.