«Mis primas me amenazaban con matarme si no me prostituía»
La obligada a ejercer en un club renuncia a la indemnizacíón pero pide que «se acabe la guerra»

La supuesta víctima, testigo protegido, declaró ayer detrás de un biombo en la Audiencia Provincial.-RTVCYL LA 8
«Me decían: os vamos a matar a ti, a tu hijo y a tu madre si no pagas tu deuda. Yo era en aquella época una persona dócil, alterada, nerviosa y con miedo a que tomaran represalias contra mi persona o mi familia. Por eso tardé en denunciar».
De esta forma, la mujer dominicana que presuntamente fue obligada a prostituirse en el Club Vaji de Tordesillas, entre primeros de marzo de 2015 y el 23 de noviembre del mismo año, justificó ayer en el juicio celebrado en la Audiencia de Valladolid contra Marcia L.P. y su hermana Cirila L.P.. por un supuesto delito de trata de seres humanos con fines de explotación sexual, otro de prostitución, otro más de tráfico de seres humanos y un último de obstrucción a la justicia, que se vio obligada a vender su cuerpo para satisfacer su deuda de 8.150 euros para pagar el viaje de Punta Cana a Madrid y que fue adelantado por su prima Marcia L.P., de 38 años, y residente en Valladolid.
La víctima describió que durante esos casi nueve meses vivió con total ausencia de libertad e independencia ya que, según relató en la vista oral, estuvo en todo momento bajo control de sus primas hermanas dominicanas Marcia L.P., de 38 años y Cirila L.P., de 31, hermana de la anterior, con la que tenía «muy mala relación» pero, para su desgracia, era su compañera de habitación.
El fiscal pide 11,5 años para Marcia por trata de seres humanos con fines de explotación, prostitución, tráfico de seres humanos y obstrucción de la justicia, en tanto que para su hermana Cirila pide ocho años, ya que no le atribuye los dos últimos delitos. Además, pide que abonen 60.000 euros a la víctima como indemnización por daños causados.
Prostituta como ella, Cirila sabía al dedillo todos los pases que hacía al día la denunciante y el dinero que había amasado en una jornada.
Según el relato del fiscal, corroborado ayer por la víctima, con esta información facilitada por Cirila, Marcia L.P. le citaba para recibir el dinero. Marcia vivía en Mojados con José, su pareja, y la entrega se realizaba por tres vías: el dinero de sus servicios lo entregaba a Cirila; otras veces se presentaba Marcia a cobrarlo, o iban la víctima y Cirila a a llevárselo a Mojados. En total le entregó 8.150 euros a Marcia, un dinero que esta familiar le reclamaba por los gastos del viaje para llegar a España.
La denunciante declaró ayer oculta detrás de un biombo en la sala de la Audiencia Provincial con la condición de testigo protegido. Esta dominicana, oriunda de Santo Domingo, con un hijo pequeño y con padres en la isla caribeña, repitió en el juicio, lo ya declarado en fase de instrucción: que llegó a España con un visado como estudiante de Economía para asistir a un congreso, algo que era falso, pero que dejó en manos de Marcia ya que era una familiar cercana. El vuelo fue el 18 de febrero de 2015 de Punta Cana a Hamburgo, con una segunda escala en Zurich y destino final en Madrid.
En la capital de España se hicieron cargo de ella Marcia y su marido. Fueron a Mojados, donde la víctima se empadronó, y en dos semanas ya estaba en el puticlub Vaji de Tordesillas y su sombra era Cirila, que llegó incluso a «pegarle», todo ello en un día a día en el que le hacían «la vida imposible» y le trataban «muy mal». «Lo callaba todo por no discutir, sobre todo al principio, ya que era muy dócil», afirmó.
El calvario no acabó cuando saldó la ‘deuda’ con Marcia. En ese momento, un hombre con acento dominicano le llamó varias veces al móvil para exigirle más dinero, con la amenaza de matarle a ella, a su hijo y a su madre, si no lo hacia. Las instrucciones eran hacer entregas de 1.050 euros en la estación de autobuses Méndez Álvaro de Madrid. A esta terminal viajó tres veces. Después de dar 3.150 euros dijo basta y denunció los hechos a la Policía. Esto fue el 5 de noviembre de 2015. Marcia fue detenida el 13 de abril de 2016 y puesta en libertad con cargos. La familia residente en el Caribe empezó a recibir amenazas, y en Valladolid se produjo otro episodio de coacción. Nueve días más tarde de quedar en libertad, Marcia abordó a la denunciante en la estación de autobuses de Valladolid. Le pidió que retirara la denuncia y le preguntó por su domicilio. La denunciante se subió al bus, vio que un coche la seguía, mandó parar el autocar y se escondió en una marquesina.