UN HOMBRE | UNA LEGUMBRE | ALEJANDRO FUENTES
«He recibido este legado, por eso me entrego a él en cuerpo y alma»

Alejandro Fuentes, cultivador de alubia roja de Ibeas y presidente del colectivo que la defiende desde hace casi dos décadas, con un puñado de legumbres recién cosechadas.-ARGICOMUNICACIÓN
Graduado en ingeniería agroalimentaria, Alejandro Fuentes decidió quedarse en su pueblo, Ibeas de Juarros, para retomar la actividad que siempre ocupó a su familia en el campo. Hoy cultiva una hectárea de alubia roja y, desde hace cinco años, es miembro y presidente de la Asociación para la Promoción de la Alubia Roja de Ibeas, un colectivo que trabaja desde 1996 por conseguir una figura de calidad para esta legumbre. Quince socios defienden este producto singular, que se cultiva históricamente en la vera alta del río Arlanzón. Ovalada, de color granate y sabor inconfundible, la alubia roja es una codiciada joya de la gastronomía burgalesa.
Pregunta.- ¿Tantas razones hay para defender este cultivo?
Respuesta.- Yo lo tengo claro desde niño. Legumbre y cultivo han estado presentes en mi tierra desde siempre. Después de formarme y estudiar, me lancé yo mismo y ahora tengo una hectárea. No es mucho, pero aquí las parcelas son pequeñas, así que se puede decir que soy un gran cultivador. Me satisface enormemente, sobre todo porque mi familia se dedicó a esto durante décadas. He recibido este legado, por eso me entrego a él en cuerpo y alma.
P.- ¿Qué tiene de especial la alubia roja de Ibeas de Juarros?
R.- Se merece todo el mimo y los cuidados que le dedicamos, de ahí la calidad que se obtiene y que hoy sea una legumbre apreciada. Tiene un sabor y una textura inconfundibles. Los suelos y el agua también hacen mucho.
P.- A 14 euros el kilo… justifíqueme el precio.
R.- El proceso es completamente artesanal, desde la siembra a la recogida y el envasado. No hay otra igual: es una legumbre única.
P.- Hablemos de geografía…
R.- Se siembra, exclusivamente, en pueblos situados en la zona alta del río Arlanzón, en la provincia de Burgos. Se cultiva en San Medel, San Millán de Juarros, Ibeas de Juarros, Arlanzón y Villasur de Herreros. En total, hay 4,5 hectáreas.
P.- ¿La alubia roja es un producto gourmet?
R.- Sin duda, y yo diría que mucho más. Es un producto ‘premium’.
P.- ¿Solo olla podrida?
R.- La alubia roja es el ingrediente principal de la olla podrida, plato de referencia de la cocina burgalesa. Pero es muchísimo más: es tan delicada y deliciosa, que muchos cocineros saben y dominan sus cualidades para hacer auténticas maravillas.
P.- El próximo fin de semana se celebra la novena edición de la Feria de la Alubia Roja, un buen momento para hacer balance. ¿Cómo ha ido la campaña?
R.- Este año, el campo ha recibido el azote de las heladas y la sequía. Todo esto a nosotros también nos ha afectado. Ya se ha recolectado casi toda la legumbre, así que podemos decir que habrá una merma de un 15% de la producción. Nos quedaremos en 4.500 kilos, aproximadamente.
P.- De momento tienen la Marca Colectiva, ¿habrá algo más?
R.- Ojalá. Luchamos por mantener vivo este cultivo y no hay mejor modo de comprometernos con él que aumentar la superficie cultivada y conseguir una Marca de Garantía, que será el siguiente paso.
P.- ¿Qué tal se lleva con el caparrón de Belorado?
R.- De maravilla, somos compañeros de camino y vecinos. Luchamos por lo mismo. Es otra legumbre burgalesa maravillosa.
P.- ¿Para cuándo un homenaje al desaparecido Pepín López Alzaga? Porque, durante décadas, promovió aquellos famosos premios en su mesón, que reconocían a los mejores cultivadores de alubia roja de Ibeas y de caparrón de Belorado.
R.- Estamos en ello. En contacto con sus hijos, queremos recuperar el concurso gastronómico, que él creo en su Mesón del Cid de Burgos. Dio muchísima fama a ambas legumbres. Pepín era una persona maravillosa, conservo un gran recuerdo. Cuando yo era un niño me motivó muchísimo; creo que buena parte de lo que hago se lo debo a él.
P.- Lo que se produce, se vende; y la hostelería demanda la legumbre. ¿Qué pasa entonces?, ¿Por qué no hay más hortelanos?
R.- Porque es un complemento a la agricultura. En exclusiva, no podríamos vivir solo de ello. Es un cultivo familiar, local y su manejo casi es artesanal. Necesita mucha mano de obra: hay que sembrar, regar, escardar, recoger… Se echan muchísimas horas en las tierras.
P.- La escasez agudiza el fraude, ¿qué hacemos para combatirlo?
R.- Desde la Asociación luchamos contra el fraude poniéndonos en manos de las autoridades competentes. Y al consumidor le decimos que la auténtica –y la única- alubia roja de Ibeas se comercializa en saquitos de tela de un kilo, la que lleva el sello de la Asociación para la Promoción de la Alubia Roja de Ibeas. La etiqueta es roja y blanca y va cosida en la parte superior.
P.- Dicen que se está perdiendo el hábito de consumo de legumbres, pero los expertos señalan que es un ‘superalimento’…
R.- La legumbre de consumo humano es esencial en cualquier dieta. Lo dicen los médicos y los nutricionistas, y creo que el consumidor también lo sabe. Eso, sin hablar de otros beneficios para el medio rural, como la agricultura sostenible, la fijación de la población… Espero que esta alubia crezca en superficie de cultivo, es uno de nuestros objetivos.