Diario de Valladolid

El jurado halla culpable al asesino de la vallisoletana en Nueva York

El tribunal popular sólo tardó dos horas en entregar el veredicto / Se enfrenta a una condena de cadena de perpetua sin derecho a libertad condicional / El juicio reveló que West Spruill tenía ADN de la víctima

El culpable West Spruill en una declaración por vídeo desde la prisión de Rikers.-E.M.

El culpable West Spruill en una declaración por vídeo desde la prisión de Rikers.-E.M.

Publicado por
Íñigo Arrúe
Valladolid

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El jurado ha declarado culpable de asesinato a West Spruill, el vagabundo estadounidense que acabó con la vida de la vallisoletana Ana Charle en abril de 2015 después de abordarla en un aparcamiento de Nueva York, obligarla a desnudarse para violarla y finalmente, cuando ésta huía, dispararle cuatro veces.

En un veredicto leído el jueves, el jurado de la Corte Suprema del Bronx ha hallado culpable a West Spruill, de 41 años. Ahora será el tribunal quien dicte sentencia y los años de cárcel, aunque todo apunta a que su condena será de cadena perpetua. Spruill fue declarado culpable de homicidio en primer grado y dos cargos de posesión criminal de un arma, en segundo grado.

Allegados de Ana recibieron con satisfacción el veredicto. «De esta no se libra de la cadena perpetua», señalaron a este diario.

Los fiscales han sostenido que Spruill abordó a la psicóloga de 36 años de edad a punta de pistola y abusó sexualmente de ella. Otros cargos que se han visto en el juicio son secuestro y posesión ilícita de armas. Está previsto que la sentencia se haga pública el 9 de junio, según publicaron ayer distintos medios de Nueva York.

Dos horas fue el tiempo que consumieron los miembros del jurado en entregar a la juez Margaret Clancy el veredicto, lo que da idea de que tenían muy clara la culpabilidad de este vagabundo que llegó a residir unos meses en el albergue de personas sin techo que dirigía Ana Charle, una estancia en la que se obsesionó con la vallisoletana.

Tanto, que Spruill dejó el refugio de Project Renewall en enero de 2015 y tuvo tiempo de rumiar su ataque contra Ana, algo que llevó a cabo el 27 de abril de 2015 cuando la vallisoletana salió a las seis de la tarde del albergue y se disponía a coger su vehículo para ir a buscar a su novio Gary Alcinor.

Ahora, tras cuatro semanas y media de juicio, sin que Spruill haya comparecido un solo día en la sala –algo que en España es imposible para delitos mayores– el vagabundo ya solo está pendiente de ver cómo se resuelven pequeños flecos de su abultadísima condena, porque todo apunta a que recibirá la perpetua. Spruill, de 41 años, enfrenta ahora pasar toda la vida en prisión sin libertad condicional, tal y como planteó la fiscal del distrito. Las pruebas contra este criminal eran abrumadoras. Ya se sabía que había sido detenido en el lugar del suceso. También fue fotografiado por un testigo del aparcamiento en varios momentos de la agresión a Ana. Este testigo, Luis Reyes González, captó a Ana corriendo desnuda, a la víctima yaciente en el suelo y al agresor antes de huir.

A lo largo del juicio se ha podido demostrar que su ADNestaba en la escena del crimen, tal y como anunció la fiscal de distrito asistente, Astrid Borgsted, en la primera sesión del juicio, el 8 de mayo. Algo que apuntalan otras pruebas de peso ya conocidas. Spruill fue detenido cerca del lugar del crimen con una mochila que contenía la pistola utilizada, del calibre 40, unas bridas de plástico y un papel en el que había anotado la matrícula y el modelo de coche de Ana (un Honda CVR), que a sus 36 años, dejó a dos niñas de 11 y 9 años.

Por suerte para el arrestado, el tope de su condena se quedará en cadena perpetua y no en pena de muerte. La ejecución es legal en 31 estados, pero no en el de Nueva York, ya que se suspendió en junio de 2004 gracias a una sentencia del Tribunal Estatal de Apelaciones, la más alta magistratura neoyorquina. Este órgano argumentó que las instrucciones que reciben los jurados en los casos que se permite aplicar la pena máxima, violan la Constitución estatal porque suponen una coacción.

El vagabundo, que permanece recluido en la prisión de máxima seguridad de la isla de Rikers, ya poseía un amplio historial delictivo en el pasado. Había pasado antes 18 años en prisión: entre 1994 y 2005 por intento de asesinato y robo, y entre 2006 y 2014 estuvo encerrado por un delito de robo con arma peligrosa.

Y fue al salir cuando llegó al centro Project Renewall para pasar siete meses. La residencia, dirigida por Charle, acogía 108 hombres sin techo, la mayoría con enfermedades mentales. El asesino abandonó el albergue en enero, y fue detenido otra vez el 17 de marzo en un asalto a un edificio municipal del distrito de Brooklyn y liberado sin fianza después. En diciembre de 2014 los líderes de la zona y la propia Charle habían pedido a las autoridades de Nueva York más seguridad en la zona, ya que el centro alojaba a 24 agresores sexuales pero ésta todavía no había llegado aún en la fecha del crimen de la vallisoletana.

«Spruill devastó también el albergue que dirigía Ana»

El sistema judicial norteamericano encierra variantes impensables en España, como que el acusado no comparezca al juicio. También permite sentidas manifestaciones del fiscal cuando considera que con la muerte vil de Ana, se liquidó el proyecto de atención a los sin techo que Ana dirigía. Así lo afirmó el fiscal del distrito Darcel Clark, quien recordó en más de una ocasión en el cruel final de una mujer a manos de un criminal al que había atendido en el refugio de Project Renewall en el Bronx.

«Este fue un caso doloroso», advirtió Clark en un comunicado. «La víctima, una mujer joven y madre de dos hijas, había viajado desde España con la esperanza de hacer una nueva vida en el Bronx», rememoró el representante del ministerio público, la única acusación, ya que la familia de Ana optó por no personarse en el caso. Según recalcó Clark , su nueva vida en Nueva York al servicio de los más necesitados «fue interrumpida por un hombre al que había dedicado tiempo a ayudar». Y agregó que las acciones de Spruill «devastaron no sólo a su familia, sino a un centro de hombres que dependían de ella», concluyó el fiscal, augurando que el vagabundo pasará probablemente el resto de su vida en prisión. El caso fue procesado por Astrid Borgstedt, asistente del Fiscal de Distrito y la asistente de la Fiscal de Distrito, Kathleen Baer, ambos del Departamento Delitos Sexuales bajo la supervisión general de Joseph Muroff, Jefe de la División de Víctimas Especiales.

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