Clamor político y social para que Puente convoque la consulta del soterramiento
Saravia se une a la reclamación y recuerda que él ya propuso un referéndum / El alcalde se queda solo en su postura y asegura que no tiene sentido preguntar sobre un proyecto que «no es posible»

-J.M.LOSTAU
Una consulta ciudadana sobre el soterramiento? Para el alcalde de Valladolid, Óscar Puente, no tiene sentido dado que el proyecto no es posible. Para casi todo el espectro social y político de la ciudad, desde el movimiento vecinal a la Cámara de Comercio, los empresarios e incluso su propio partido, que los vallisoletanos tengan voz en una decisión que consideran «trascendental» para la ciudad es necesario. Una reivindicación que, ya hace más de un año, el concejal de Urbanismo, Manuel Saravia, puso sobre la mesa para, al final, retirarla ante las continuas «pegas» que recibió por parte de todos los colectivos implicados y que, ahora, resurge con fuerza y es vista con buenos ojos tanto por aquellos que, en su momento, la rechazaron por distintas razones como por los promotores originales.
«Nosotros siempre estaremos a favor de que se consulte a la ciudadanía sobre los temas importantes de la ciudad», indicó Saravia en declaraciones a este diario para luego señalar que le resultaba «curioso» de que «nadie lo apoyase cuando lo propusimos nosotros y recibimos pegas de todos los partidos, asociaciones y colectivos» y que «ahora, la propuesta esté en boca de todos».
El teniente de alcalde reconoció que su grupo –Valladolid Toma la Palabra– todavía no ha debatido la postura que adoptará respecto a la moción que el PP presentará en el próximo pleno para realizar la consulta, pero hizo hincapié en que los populares entorpecieron también el referéndum que Saravia defendió en su día. «Ellos, junto al resto de los que no hicieron más que poner pegas, ya se retrataron en su momento», apostilló molesto. El responsable de Urbanismo comparte así el fondo de la consulta ciudadana aunque no la forma, y se une a la reivindicación de un gran frente social crítico con la decisión tomada por el alcalde de renunciar al soterramiento y sustituirlo por la construcción de pasarelas y túneles que permeabilicen el paso del tren por la ciudad.
Han sido ya varios los partidos y asociaciones que han mostrado sus simpatías por el referéndum. Dentro del Ayuntamiento y, además de Manuel Saravia, tanto el PP como Ciudadanos se muestran favorables a consultar a los vecinos por sus preferencias de cara a la operación ferroviaria, según indicaron a este diario el popular José Antonio Martínez Bermejo y la concejala del partido naranja Pilar Vicente. Vicente fue crítica tanto con Puente por «haberse rendido demasiado pronto después de defender durante años el soterramiento» como con el PP por «no haber sabido gestionar la operación cuando gobernaba tanto en el Ayuntamiento como en la Junta y en el Gobierno central» y sostuvo que «si se hubiesen hecho bien las cosas y hubiésemos tenido políticos responsables, no habría sido necesario llegar a la consulta». La portavoz del GrupoMunicipal Podemos rehusó posicionarse y expuso que la consulta debe realizarse «sólo cuando se tenga toda la información acerca del proyecto».
Desde el mundo empresarial, tanto la Confederación Vallisoletana de Empresarios (CVE) como la Cámara de Comercio se han mostrado favorables a preguntar a la ciudadanía y hacerla partícipe de la decisión que se tome, mientras que, desde CCOO, consideran que «hay cosas que reclaman más atención que soterrar» y vinculan la operación «al coste que tendrá para los vecinos de Valladolid». Las asociaciones vecinales también se muestran partidarias de preguntar a los barrios su opinión, pero consideran que lo «prioritario» es «mantener el soterramiento en la ciudad».
Puente, por su parte, parece decidido a aguantar el chaparrón que le cae por renunciar al soterramiento y mantenerse firme en su convicción de que el proyecto original, la supresión de los 5 kilómetros de vía en superficie que van desde la calle Daniel del Olmo, en el polígono de Argales, hasta el apeadero de la Universidad, junto al Campus Miguel Delibes, es «inviable» por su elevado coste.
Un tanto cansado de tener que responder otra vez sobre un asunto que amenaza con convertirse en una de las piedras de toque de su mandato –«ya he dicho todo lo que tenía que decir», dijo, resignado a responder sobre su asunto que, con toda seguridad, le perseguirá en los dos años largos que faltan hasta las nuevas elecciones municipales– reconoció que todos quieren el soterramiento, y él «el primero», pero «es imposible».
A los que sostienen lo contrario les pidió que expliquen «cómo se hace, quién lo va a pagar y en qué plazos». Y aprovechó para apuntar al que considera responsable de que el proyecto no se lleve a cabo: el Gobierno central. Puente quiso «dejar claro» que quien tenía que poner los recursos «es el Gobierno de España y no quiere ponerlos». Para qué entonces una consulta, como le reclaman la oposición y también los críticos de su partido que le reprochan haber tomado la decisión de forma unilateral. También esto parece tenerlo claro Puente, quien no quiso entrar al trapo cuando se le preguntó por las críticas recibidas desde su formación política y prefirió «hacer un ejercicio de contención».
«No podemos preguntar soterramiento sí o no porque dirían que sí y no es posible hacerlo», de donde concluyó que «preguntar por algo que no es posible no tiene sentido». En todo caso, admitió la posibilidad de someter a la consulta de los ciudadanos si quieren la integración en superficie, la alternativa por la que ha optado el Ayuntamiento consistente en la construcción de pasarelas y túneles a lo largo de la vía, o prefieren aplazar esta opción y esperar unos años para volver a la carga con el soterramiento original.
Pero tampoco ésta le pareció una solución. Para Puente, dar marcha atrás y aplazar el proyecto unos años a la espera de contar con recursos sería «una huida hacia adelante» y su obligación es «poner la realidad sobre la mesa y no seguir alimentado fantasías y mentiras, porque ya se saben las consecuencias de alimentar mentiras durante los últimos años».
Los posicionados a favor y en contra de la consulta ciudadana
Óscar Puente
El alcalde de Valladolid se mantiene firme pese a las críticas que le rodean. Asegura que el soterramiento es «inviable» y se opone a hacer una consulta sobre algo que «no es posible».
Manuel Saravia
El concejal de Urbanismo ya mostró su intención de hacer una consulta que, finalmente, fue desechada. Se muestra partidario de «preguntar siempre a la ciudadanía».
José Antonio Martínez Bermejo
El líder popular municipal impulsa ahora una consulta «con todas las garantías legales» que solicitará en el siguiente pleno.
Pilar Vicente
La concejala de Ciudadanos es partidaria de soterrar y de consultar a los ciudadanos, si bien es crítica con el alcalde y el PP por «no haber sabido gestionar la operación».
Charo Chávez
La concejala de Podemos no se moja y asegura que la consulta «sólo debe realizarse cuando se tenga toda la información disponible sobre el proyecto» ya que si no no sería «realista».
Mª José Larena
La presidenta del movimiento vecinal también es proclive a consultar a los ciudadanos sobre el soterramiento, pero incide en que lo «prioritario» es que «no desaparezca».
Ángela de Miguel
La presidenta de la patronal es partidaria de «aumentar la participación de los ciudadanos» y prefiere «esperar unos años» a soterrar y «no realizar ahora la integración en superficie».
Ángel Hernández
El secretario general de CCOO en la Comunidad no ve «prioritario» soterrar ni hacer una consulta sobre ello y asegura que «primero hay que conocer cuánto le va a costar al ciudadano».
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