Diario de Valladolid

LA ESPUELA. ENTREVISTA A LAURA DEL SER, COORDINADORA DE LA SECCIÓN SINDICAL DE RENAULT ESPAÑA

«Tengo un Clio de hace quince años; en mi casa sólo entra Renault por convicción»

No disfruta demasiado con las entrevistas, pero accede a compartir su profunda convicción sindical. Batalladora, inconformista, aunque sin perder la sonrisa. Exigente, pero conciliadora. Espontánea sin grabadora, cuando enchufamos las preguntas mide cada palabra. Por responsabilidad. Ya no habla sólo Laura. Su voz es la de 13.000 compañeros.

Laura del Ser.-MIGULE ÁNGEL SANTOS

Laura del Ser.-MIGULE ÁNGEL SANTOS

Publicado por
Esther Neila
Valladolid

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Pregunta.- ¿Cuál es el carburante que mueve el motor de Laura del Ser?

Respuesta.- Mi hija, sin ninguna duda.

P.- Y eso no contamina, claro.

R.- No. A veces tienes que poner el regulador, pero sólo da cosas bonitas.

P.- ¿Cuál es la mejor cualidad de un negociador?

R.- Ser paciente. Y un poco intuitivo.

P.- Cuando los compañeros del comité se sientan a negociar, ¿se reparten los papeles de ‘poli bueno’ y ‘poli malo’?

R.- Hacemos un debate interno previo, pero frente a la empresa siempre hay una sola voz. Y esa persona tiene que combinar ambos aspectos, porque hay que tensar la cuerda en algunos momentos y en otros, no. Ahí está la dificultad, en saber cuándo corresponde cada cosa.

P.- ¿Sabe francés?

R.- Un poco. Entiendo y leo. Hablar un poquito menos.

P.- ¿Alguna vez le dijo a José Vicente de los Mozos, ‘siempre nos quedará París’?

R.- Nunca. La dirección está en Francia, pero el marco de negociación en España está en Valladolid.

P.- ¿Quién sufre más descrédito social, la política o la acción sindical?

R.- Las dos. Y creo que es injusto. En la sección sindical de Renault en UGT somos un equipo de 54 personas que vamos todos los días a la fábrica y trabajamos con nuestros compañeros. Nos molesta que se generalice, porque los comportamientos que no sean ejemplares no tienen nada que ver con lo que representamos en este sindicato.

P.- De los derechos perdidos en la crisis, ¿cuál urge más recuperar?

R.- Hay muchos, pero lo que ha pasado con la escuela pública es una barbaridad.

P.- ¿Qué falla en la izquierda cuando la clase trabajadora vota a la derecha?

R.- Buf. Me hago la misma pregunta. Soy una persona de izquierdas, afiliada al Partido Socialista. Y a veces me enfado. Pero no sé qué falla. Quizá es que no estamos sabiendo conectar.

P.- ¿Cree que Pedro Sánchez está manejando bien la ‘palanca de cambios’?

R.- Creo que las cosas son más complicadas de lo que parece desde fuera. Y, además de manejar la palanca de cambios, tiene que estar bien el aceite, tener el contacto en marcha, las ruedas alineadas y sin desgastar… el papel que tiene es complicado.

P.- A lo mejor es que le han puesto el freno de mano.

R.- No lo sé. El papel que está desempeñando el PSOE es complicado. Pero también el de otras fuerzas de la izquierda. Este país se merece un Gobierno de izquierdas, que debería haberse intentado por encima de todo. Y en el fondo estoy un poco frustrada porque no vaya a ser así.

P.- Hace unas semanas, la bronca entre un jefe y un empleado en la planta de Palencia se convirtió en viral. ¿Hay mucho jefe mequetrefe suelto o es un caso aislado?

P.- Somos 13.000 y hay de todo. Lo que está claro es que comportamientos de ese tipo no se deben consentir en la vida y tampoco en el ámbito laboral.

P.- ¿Echa de menos una jornada en la cadena de producción?

R.- A veces sí. Es verdad que en montaje se trabaja mucho, pero emocionalmente quizá te vas más liberado a casa. Lo que hago ahora me gusta, aunque a veces es ingrato, sobre todo por lo desconocido.

P.- Termine la frase: Me siento liberada cuando…

R.- Cuando llego a casa y me tomo una cerveza a las 11,30 de la noche. Son mis diez minutos del día. Y hasta me pongo el cartel de ‘no molestar’.

P.- ¿Le han tanteado de algún partido político para ficharla?

R.- Puedo contestar con un quiebro, ¿no?

P.- La respuesta es libre.

R.- Digamos que en esta vida hay que ser selectivo con las oportunidades. Ofrecimientos directos no ha habido. Son conversaciones de barra de bar.

P.- ¿Le gustaría?

R.- No. A día de hoy, no.

P.- Se han dado casos de sindicalistas recalcitrantes fichados como jefes de recursos humanos. ¿Se imagina trabajando al otro lado?

R.- A día de hoy no, lógicamente. Pero tengo 38 años y hay que ir explorando la vida poco a poco. Me gusta representar a los trabajadores, porque no son números, sino personas con historias. Y alguien tiene que hacer llegar esas historias a donde corresponde. Creo que nací afiliada:mi padre era de la UGT.

P.- Siendo su padre también ‘fasero’, de niña le dejarían ver películas con ‘rombos’.

R.- No, no me dejaban. He tenido una educación muy castellana.

P.- ¿Qué pensaría su padre si la viera hoy?

R.- Estaría orgulloso.

P.- ¿Le molesta tener que dar explicaciones por haberse hecho hueco en un mundo de hombres?

R.- Sí, enormemente. No tengo problemas en darlas, pero creo que deberíamos estar evolucionando más deprisa. En mi caso, nadie se cuestionó si yo era mujer o hombre. Y he tenido la suerte de que no notar diferencias, porque los procesos de cambio en la sección sindical fluyen de forma natural. No aprovechar las cualidades de las mujeres y los hombres es un error de base. Somos tan diferentes, que si en un equipo falta una de las dos partes, está cojo.

P.- ¿Cómo lucha usted por la igualdad?

R.- Lo primero, educando a mi hija. Cuando llegas a determinada edad es difícil cambiar los roles que tenemos en la sociedad, por eso es importante educar a los niños con valores de igualdad.

P.- ¿Y qué hace o qué no hace para revertir esos roles?

R.- En mi casa éramos dos hermanas y mi madre nos enseñó a ser autónomas y respetuosas con todo el mundo, pero sin dejar que nadie nos impusiera otra forma de ver las cosas. Este año, por ejemplo, en el colegio, el profesor de mi hija ha sido una maravilla. Les ha hablado de micromachismos y les ha educado con valores de igualdad, algo tan importante como las matemáticas o la lengua. No se trata de ser feminista o no serlo, sino de respeto unos con otros.

P.- ¿Cuántos puntos de sutura necesitamos para coser la brecha salarial?

R.- Uff, pues muchos. Porque con las legislaciones que tenemos irá a más si no lo evitamos.

P.- ¿Cuál fue su primer coche?

R.- Un Renault. Y lo tengo todavía:un Clio de hace quince años. En mi casa solo entra Renault.

P.- ¿Por convicción o porque les hacen descuento?

R.- Por convicción.

P.- Adicta a Juego de Tronos, ¿se identifica con el carácter justiciero de Arya o con la valentía de Khalessi?

R.- Más con Khalessi.

P.- ¿Qué mensaje le enviaría ‘en un cuervo’ a la ministra de Empleo?

R.- Que quizá es un buen momento para que se jubile.

P.- Le incentivaría el retiro, ¿no?

R.- Sí. Una jubilación anticipada de estas ‘estupendas’ que ellos nos han negociado, con incremento de coeficiente reductor.

P.- ‘Léeme los labios, yo no estoy en venta’. ¿Qué otras frases de Alejandro Sanz suscribiría?

R.- Pues casi todas, porque Alejandro Sanz no es un buen cantante, pero es un gran poeta. Yforma parte de la banda sonora de mi vida.

P.- ¿Cuál será la próxima batalla que libre?

R.- Ahora hemos terminado el Plan Industrial y la negociación del convenio y nos toca un descansito. Después, velar por el cumplimiento de lo pactado y solucionar problemas del día a día, que son muchos.

P.- Después de un año tan duro, ¿se ha hecho merecedora de, al menos, dos meses de vacaciones?

R.- Dos meses no voy a tener, pero quince días, sí. Y, más que yo, se las ha ganado mi familia, por su paciencia. He estado muy poco en casa y más tensa de lo normal.

P.- Si mira por el retrovisor, ¿se arrepiente de algo?

R.- No. Todas las negociaciones te dejan la sensación de que hubieras querido conseguir más, pero eso es una negociación: cambiar unas cosas por otras. Y nosotros cambiamos nuestra ambición de incrementar equis salario o más mejoras sociales por una garantía de estabilidad. Es un juego de equilibrios. Lo bueno es que nosotros negociamos, pero la bendición al final la tienen que dar nuestros afiliados.

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