LA POBLACIÓN A 1 DE ENERO DE 2016

Valladolid pierde ocho habitantes al día

Es la provincia castellana y leonesa con menor sangría demográfica / 1.377 empadronados en la provincia emigraron el año pasado al extranjero / Castilla y León es la Comunidad con mayor retroceso del país

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Publicado por
Mar Peláez

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Gota a gota, Castilla y León se ‘desangra’. Más allá de discursos políticos y lecturas partidistas, la estadística tiñe, una vez más, de rojo los datos de población de la Comunidad. Fue en 2015 sin duda la autonomía que más habitantes perdió durante 2015.

No sólo encabezó el grupo de diez comunidades que registraron saldos negativos a nivel relativo, también absoluto. Castilla y León ‘despidió’ durante el último año a 23.209 habitantes –a razón de 64 al día–. Las despedidas afectaron a 19.641 castellanos y leoneses y a 3.568 extranjeros, prácticamente a partes iguales entre hombres y mujeres (53% ellos, frente a 47%).

Según los datos publicados ayer por el Instituto Nacional de Estadística, el censo de la Comunidad a 1 de enero de 2016 ascendía a 2.454.870 ciudadanos, lo que supuso una merma del 0,94% en relación a un año antes. España, pese a que también cerró el ejercicio con pérdidas (11.142 españoles menos) logró contener mejor esa caída (con un -0.02%).

Ninguna provincia castellana y leonesas se vio ajena a este declive poblacional. El más acusado en términos relativos lo experimentó Zamora, que perdió un 1,57% de sus habitantes; seguida por Ávila y Segovia, ambas por encima del 1%.

La menos afectada resultó ser Valladolid. En el último año restó 2.906 ciudadanos (a una media de ocho al día) hasta situarse en los 524.489, un 0,55% menos que a comienzos de 2015. Pero si se analizan los datos absolutos, se observa que fue León, con 5.278 habitantes menos, la que más población perdió.

Tres motivos se esconden tras la sangría poblacional que se perpetúa ya en Castilla y León. Mueren más de los que nacen, se marchan al extranjero más de los que llegan y prueban fortuna en otras autonomías más de los que fijan su residencia en alguna de las nueve provincias castellanas y leonesas.La brecha en los tres casos se agranda y coloca a Castilla y León en los puestos negativos del ranking.

Así, la Comunidad lloró la muerte de 11.883 personas más de las que dio la bienvenida en la cuna. Desde Castilla y León cruzaron las fronteras españolas 3.061 habitantes más de los que se instalaron en Castilla y León, y sobre todo la Comunidad ‘exportó’ hacia otras autonomías a 8.265 ciudadanos más de los que decidieron recalar en la Comunidad.

La estadística sitúa a Castilla y León como la cuarta autonomía que más hizo las maletas hacia el extranjero, sólo por detrás de la Comunidad Valenciana, Aragón y Murcia. Tomaron esa decisión 11.143 personas, una cifra que no contrarresta los 8.082 que optaron por retornar a la Comunidad o por instalarse por primera vez en ella.

De esos 11.143, un 41,5% (exactamente 4.624) eran oriundos de Castilla y León, el resto eran extranjeros que en algún momento se afincaron en la Comunidad.

De ese saldo negativo total de 3.061 personas emigrantes, el 72,4% tenía nombre de varón (2.218) y el 27,5% de mujer (843). Salvo Ávila, que anotó un saldo migratorio positivo de 36 personas, y Soria que tan sólo perdió cinco personas más de las que ganó, el resto de provincias castellanas y leonesas dijo adiós el pasado año a un mayor volumen de ciudadanos con destino a otro país de los que ‘abrazó’.

Valladolid fue en números contantes y sonantes la provincia que mejor respondió a esta situación: 1.377 personas más decidieron emigrar de las que inmigraron. De Burgos y León salieron aproximadamente 460 personas más de las que llegaron.

Pero los castellanos y leoneses no sólo cruzaron las fronteras españolas para irse al extranjero, también apostaron, y más que la media del país, por iniciar una nueva vida en otras autonomías españolas. Los ciudadanos con residencia en Castilla y León son, tras los castellano-manchegos, los que presentaron un saldo migratorio entre comunidades más desventajoso.

Un total de 8.265 empadronados en Castilla y León se decantó por recoger su vida y depositar sus esperanzas en otras provincias españolas.

No es nuevo decir que, en vista a los datos del 1 de enero de 2016, la pirámide poblacional de Castilla y León está envejecida. Un 24,3% de sus habitantes tiene más de 65 años. En total 587.388 personas. Destacan los 1.660 castellanos y leoneses que ya han vivido más de un siglo, o los 7.969 que están a punto de hacerlo y ya han soplado más de 95 velas. En el otro platillo de la balanza se sitúan los menores de 20 años, ellos tan sólo representan el 16,2% del total de castellanos y leoneses, en concreto 398.991.

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Por otra parte, la estadística del INE también permite dibujar una radiografía de la población extranjera que vive en Castilla y León. La mayor parte de ellos procedía de la Unión Europea (71.469 personas), seguidos por África (24.335) y Sudamérica (21.319). De centroamérica viven 5.910, por 3.330 de Asia.