Diario de Valladolid

Celebración de San Isidro sin reclamar agua

La ermita se quedó pequeña para la misa y un gran número de fieles asistió a la procesión

Un momento de la procesión de San Isidro ayer en Valladolid.-J. M. LOSTAU

Un momento de la procesión de San Isidro ayer en Valladolid.-J. M. LOSTAU

Félix Villalba
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San Isidro llegó este año con los deberes hechos y la habitual petición de agua para el campo no se produjo, puesto que las lluvias han sido abundantes en las últimas semanas. Sí se reclamó la intervención del patrón de los labradores para que preserve las cosechas de la heladas y el pedrisco.

La ermita de San Isidro en Valladolid se quedó ayer pequeña ante la afluencia de feligreses para la misa en honor al patrón, con muchos de ellos haciendo estériles intentos de seguir la homilía desde el exterior. Las autoridades también acudieron a la celebración. Por parte del equipo de gobierno del Ayuntamiento de Valladolid asistieron los socialistas Luis Vélez, concejal de Seguridad y Movilidad, y María Victoria Soto, concejala de Educación, Infancia e Igualdad. En representación del Partido Popular estuvieron en la celebración religiosa el portavoz, Jesús Enríquez, y los concejales Borja García y Araceli Valdés.

El subdelegado del Gobierno en Valladolid, Luis Antonio Gómez, no quiso tampoco perderse la fiesta de San Isidro Labrador, que también contó con la presencia del vicepresidente de la Diputación de Valladolid, Víctor David Alonso. Entre otras autoridades, estaba presente el jefe de la Guardia Civil de Valladolid, el teniente coronel Juan Miguel Recio Álvarez.

Tras la misa, en torno a las 12 del mediodía, se celebró la procesión alrededor del parque que rodea la ermita de San Isidro, con la imagen del patrón de los labradores a hombros de un grupo de hombres, mientras las mujeres llevaban a Santa María de la Cabeza, la que fue esposa del santo.

El recorrido, con las imágenes rodeadas por el gentío, se realizó con paradas para que sonara la música de la dulzaina y el tambor, momento en el que los espontáneos, sobre todo mujeres, se animaban a bailar danzas regionales delante de San Isidro Labrador. Una de las más animadas danzantes fue la concejala socialista María Victoria Soto, que no dudó en varias ocasiones en avanzar desde la zona en la que iban las autoridades para sumarse al baile.

Una vez que los santos fueron devueltos al templo, el público se centró en los puestos de venta, donde las rosquillas eran, sin duda, el producto más demandado. La fiesta continuó en el parque, al que seguían llegando personas y en los bares del barrio de San Isidro, que ayer se esmeraron en las tapas.

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