La conductora ebria que mató a dos ciclistas achaca el positivo a un elixir
Asegura que tomó esta bebida antiestrés tras el atropello y antes del test en el que triplicó la tasa
Laura S.G.,, ayer, en el banquillo del Juzgado de lo Penal 3 para responder del doble atropello mortal.-P. Requejo
La conductora Laura S.G., de 25 años, que el 28 de julio de 2013 atropelló a dos ciclistas en Aguasal que fallecieron casi en el acto, aseguró ayer en el juicio que se «durmió» o se «despistó» al volante, y justificó que triplicara la tasa de alcoholemia porque tomó un elixir antiestrés tras el atropello y antes de ser sometido al etilómetro. «Es un elixir que tomo habitualmente y tras el impacto, lo hice porque estaba muy nerviosa», afirmó.
Laura S.G. se sentó ayer en el banquillo en una vista oral señalada por el Juzgado de lo Penal 3 en la que se enfrenta a una pena de cuatro años solicitada por el fiscal y la acusación particular por un presunto delito contra la seguridad vial y otros dos de homicidio imprudente por la muerte de Sergio G.H. y Diego G.C., que circulaban a las 10.15 horas por el arcén.
A esa hora fueron atropellados por el Ford Focus que conducía la joven, que había salido un cuarto de hora antes de Íscar y se dirigía a Olmedo para trabajar en un bar. En el control de alcoholemia al que fue sometida por la Guardia Civil arrojó tasas de 0,80 y 072 miligramos por litro de aire espirado.
La acusada, que ya ha satisfecho las indemnizaciones a las familias de los dos fallecidos e incluso les escribió una carta pidiendo perdón para mitigar el dolor, describió una noche previa al siniestro llena de sobresaltos que agudizaron un empeoramiento de su estado anímico.
Una versión que echaron por tierra testigos propuestos por la acusación que le vieron a las 9 de la mañana, hora y cuarto antes del atropello, «con problemas para aparcar delante de un bar en un hueco en el que podría entrar un camión». Laura negó que hubiese estado de copas toda la noche y ofreció un relato de sucesos previos pintoresco y rozando lo inverosímil. Así, adelantó que hace tres años sufrió un trombo pulmonar que le hizo dependiente del sintrom, y abandonó de cuajo el tabaco y el alcohol.
Y en la noche previa, según narró, se desató el infierno. Su coche no arrancaba y tuvo que pedirle el Ford Focus a su ex novio (y jefe en el bar de Olmedo). Llegó a Íscar y salió a las 11.30 horas para ir de fiesta con sus amigas, una juerga en la que no probó el alcohol, hasta que a las 3.30 de la madrugada su prima le dijo que su ex estaba en Ïscar con su nueva novia. Ahí decidió romper la abstinencia y se tomó «dos o tres cubatas». A las 5,30 se fue a dormir a casa, se levantó a las 9 y las 10.15 se fue de nuevo a Olmedo a trabajar. Y cuando se produjo el atropello, su primera reacción fue tomar el elixir de 40 grados de alcohol antes de la prueba del etilómetro. Se bebió el frasco entero.