La Espuela
J.J. Vaquero: «El feo con pelo y el guapo, que se quede calvo; es un reparto justo»
MONOLOGUISTA Y GUIONISTA. Trabajaba en un hotel cuando un compañero le apuntó ‘con alevosía’ a un concurso de monólogos. Su humor gamberro le bregó un sello inconfundible a este chico del barrio de Las Delicias. La fama nacional le llegó al fichar por la Paramount. Ahora trabaja de lunes a jueves en Madrid, como guionista y colaborador en El Hormiguero. Los fines de semana suele viajar ‘con su taburete’, pero hoy toca encerrarse en una casa rural de León con Dani Rovira para escribir, por segundo año, el guión de la gala de los Goya

IDA Y VUELTA. Viene a Valladolid a dormir siempre que puede, para ver a sus hijas, que le esperan correteando en la estación. Aprovecha los viajes para esbozar guiones, aunque a veces se le antojan indescifrables. «Si va una señora mayor sentada al lado -Photogenic
Pregunta.- Dicen que no tiene móvil. ¿Sale de casa así, a lo loco?
Respuesta.- No tengo móvil desde hace cinco años. Ni tarjeta de crédito. Y me estoy intentando quitar las llaves, pero mi mujer no ha accedido.
P.- ¿Su torpeza tecnológica es lo que le unió con Pablo Motos?
R.- Muchísimo. Pensaba que yo era bruto con el ordenador, hasta que le vi a él:pulsa las teclas tan fuerte que las letras le salen ya en negrita.
P.- ¿Es cierto que nunca ha entrado en Río Shopping?
R.- Esto es un poco gilipollez mía. Tengo un compañero –Juan Herrera, el que hizo Humor Amarillo, el primero, el del chino cudeiro– que nunca ha probado la cocacola. Y eso me parece la hostia. Entonces, lo más parecido que tengo es no entrar en Río Shopping. Ni ver Avatar.
P. - ¿Dónde encuentra inspiración?
R.- Se me da muy bien el tren para escribir. No sé si será el vaivén, pero mire, siempre voy lleno de papeles. [Saca de los bolsillos varios recortes con ideas anotadas]. Es una cosa de locos:esto es un monólogo para un compañero, esta es la escaleta de los Goya... no vale filtrar nada, ¿eh?
P.- ¿Sabe los premiados?
R.- No, no. No los sabe nadie. El año pasado Dani estaba nominado y era muy importante para nosotros saber si lo ganaba, pero no hubo manera de que nos lo chivaran. Y tuvimos que escribir dos versiones de la segunda parte de la ceremonia, porque su actitud y sus gags no podían ser los mismos si se lo llevaba.
P.- ¿Cómo se las apañarán para que la gala no resulte una chaqueta?
R. - Intentaremos que sea divertida, dentro de que hay que entregar 30 goyas y los premiados tienen que agradecerlo. Será larga, pero Dani conseguirá endulzarla y que cada poco tiempo haya un caramelo muy guay para que se pase volando.
P.- El año pasado ya recibieron buenas críticas.
R.- Sí, sí. Es que es muy fácil escribir para Rovira. Le paso chistes que yo nunca diría, porque son muy malos, pero él consigue hacer reír.
P.- Ya que tiene mano con el actor, ¿no le convence para rodar Ocho apellidos castellanos?
R.- Sí la hace, que espere a después de ferias, que es cuando vamos a estrenar aquí una parodia en el teatro sobre Ocho apellidos vallisoletanos.
P.- En sus monólogos reparte estopa sin distinción:se mete con hombres y mujeres, políticos, futbolistas, con la Iglesia... ¿No hay ningún tema intocable?
R.- Sí, claro. Tengo mil temas tabú. Y quiero tenerlos. Nunca haría un chiste ni con la violencia de género, ni con el niño sirio que apareció muerto en la playa… Un contacto publicó en las redes sociales un meme sobre eso y lo eliminé al segundo.
P.- No respeta ni siquiera a sus padres. ¿No teme que le deshereden?
R.- Ese es el tema, que si me desheredan me quedo igual, nos quedamos a pre. Para poder dar estopa, lo primero que hay que hacer es reírse de uno mismo. Yo tampoco me respeto: digo cosas muy feas sobre mi.
P.- ¿Qué tiene en contra de los chinos, otro recurrente blanco de sus chistes?
R.- ¡Nada! Pero es que nadie te llama racista. Si dices la palabra ‘negro’ tienes veinte comentarios negativos. Lo mismo pasa con ‘gitano’ o ‘sudamericano’. Es más, como digas ‘rumano’, ¡que es un gentilicio!, van a por ti. Ahora, con los chinos la gente se ríe, a nadie le parece mal. Y yo aprovecho. También me meto mucho con los franceses y nadie se queja, pero eso es porque les tenemos manía. Es más, se ríen más de lo que deberían, con saña.
P.- Dado que tanto ha profundizado, ¿sabe distinguir a un chino de un japonés?
R.- Sí. El japonés se peina como nosotros y el chino, como nuestros playmovil.
P.- ¿El político que menos gracia le hace?
R.- Como político no, pero como humorista, Rajoy es el que más gracia me hace. El montaje que ha hecho esta semana el chaval de El Intermedio, donde dice ‘buenas gracias, muchas tardes’...
P.- ¿Es un montaje?
R.- Sí, yo también me lo he creído, hasta esta tarde que me lo ha contado Dani Mateo. ¿Por qué hemos picado?¡Porque está en la línea! Porque ‘los españoles son mucho españoles’, porque ‘al alcalde lo eligen sus vecinos’…
P. - ¿Qué le parece que los políticos se presten durante la campaña electoral a entrevistas de entretenimiento cuando el resto de la legislatura sólo hacen monólogos?
R.- Me parece bien porque trabajo en un programa de entretenimiento y nos soluciona un día. Esa es mi opinión profesional. Como ciudadano, el tema es que tienen la casa sin barrer. No digo que un político no deba ir a un show, pero, según están las cosas, a la gente le sienta regular.
P.- Con León de la Risa arrancó unas cuantas carcajadas. ¿Óscar Puente tiene menos ‘vis cómica’?
P.- Démosle tiempo. De momento, el apellido tiene gracia. Tengo claro que voy a hacer chistes con el alcalde, lo que no voy a hacer es inventarme movidas. Quiero decir:si él no sale con declaraciones como ‘lo que haría yo con esos morritos’, no puedo sacar un chiste con eso.
P.- Su aspecto desaliñado rompe el estereotipo del vallisoletano. ¿Por qué causa se calzaría unos mocasines?
R.- Bufff. Pues me casé en playeros, pero si ahora mismo pudiera ayudar a alguien, me los pondría. Pero voy en chándal, así que seguramente le haría daño a la vista.
P.- Con esa melena, tiene que ser la envidia de muchos compañeros. ¿Su secreto para mantener esa mata?
R.- En El Hormiguero somos feos con pelo. Marron, Juan Ibáñez, Piedrahíta, yo… Me parece muy justo en el reparto. El feo con pelo. Y el guapo, que se quede calvo.
P.- ¿Usted se considera Hacienda?
R.- Me imagino, ¿no?La verdad es que pago bastante. Creo que el 21% de mi sangre es Hacienda.
P.- ¿Qué ha cambiado en Vaquero estos últimos diez años?
R.- Joe, las canas.
P.- ¿Lleva bien la fama?
R.- No la llevo mal, lo que llevo mal es la falta de educación. Si un día te paran veinte personas educadas, bien. El día que sólo te reconoce una, pero te trata mal, pues...
P.- ¿Su mujer le ríe las gracias?
R. - Al principio sí, luego dejó de reírse. Y luego dejó de escucharme.
P. - ¿Sobre un humorista pesa la presión de tener que ser gracioso a tiempo completo?
R.- No mucho, pero hoy, por ejemplo, quería contar algo serio a una persona y no he podido:no se relajaba, estaba esperando un chiste, y como no lo había, intentaba reírse donde no había por qué.
P.- ¿Qué proyectos se trae entre manos?
R.- Un ciclo con siete monólogos en el bar El rincón del Erizo. Con Iñaki Urrutia, Luis Piedrahíta y Jesús el Negro, que es de aquí y lo va a petar.
P.- ¿Qué realidad desearía que fuera un mal chiste?
R.- Pues hay para elegir. Los recortes en sanidad. O en educación. Los desahucios. Ponga la que quiera.