Cultura
Rodrigo Garrido vuelve más «existencial» con Difácil
La literatura ha de hacernos un poco más dueños de nosotros mismos», afirma

Rodrigo Garrido, en El Desierto Rojo, con su poemario.-Pablo Requejo
El escritor vallisoletano Rodrigo Garrido Paniagua vuelve a las librerías de la mano de la editorial Difácil. El autor de Los dormidos presentó ayer en El Desierto Rojo La primera vez que vi un animal muerto, su último poemario.
«Es en la distancia donde aflora la perplejidad cándida del hombre», escribe en el poema Extrañamiento, como proclamando su intención de ganar perspectiva desde la escritura para proyectar su mirada sobre la vida. «Cuando uno está muy encerrado en sí mismo muchas veces no ve cuanto le rodea, ni lo bueno ni lo malo. Este libro pretende tomar esa distancia, para lograr una mejor comprensión emocional y existencial. La literatura ha de ayudarnos a entender el mundo que nos rodea y ha de hacernos un poco más dueños de nosotros mismos», explicó ayer el poeta a este diario. En el poema Heridos los ojos, escribe: «Terminada la tormenta sé muchas más cosas de mí».
Rodrigo Garrido (Valladolid, 1978), cuyos versos han sido recogidos en las antologías Ni una más. Poemas por Ciudad Juárez o Voces del Extremo. Poesía antidisturbios, reconoce que la nostalgia y la melancolía tiñen su mirada. También «impregnan su estilo», su palabra. «El lenguaje, a veces, es insuficiente y no logra aproximarnos a sentimientos y experiencias. Ahí es donde surge el asombro», explicó el autor. En Vacía está la red de las mariposas, dice: «Al igual que un niño que señala quisiera volver a ignorar el verbo».
La primera vez que vi un animal muerto, simbólicamente ilustrado con un King Kong subido al Empire State, habla de una adolescencia en la que el hombre se siente como un dios inmortal, ajeno a cualquier duda existencial; habla de la madurez; habla del paso del tiempo. «La idea de la muerte va unida a la conciencia de uno mismo», advirtió el escritor. «Es en la madurez cuando uno se da cuenta de la mortalidad. Con eso hay que seguir viviendo. No hay que desfallecer en la búsqueda de algo que nos importe, en la búsqueda, quizá, de la belleza o del asombro».
Con este trabajo Garrido se desmarca de Los dormidos (Origami, 2014), que se centraba en la situación política y social del momento. «Hay cierta ruptura temática, aunque ambos comparten la preocupación por el paso del tiempo. Además, en este nuevo poemario, hay un mayor cuidado del lenguaje, con versos más limpios, más estéticos. Este libro tiene un carácter más existencial», aseguró el poeta.