Diario de Valladolid

Urbanismo

El Ayuntamiento reclama 4 M€ a los promotores de Jesuitinas y la Electra

El concejal Manuel Saravia advierte de que darán «marcha atrás» en las modificaciones del PGOU aprobadas para permitir dos hoteles en ambos edificios si no pagan la plusvalía generada

El colegio de los Jesuítas.-J. M. Lostau

El colegio de los Jesuítas.-J. M. Lostau

Publicado por
Fernando Martín
Valladolid

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La construcción de dos hoteles en el edificio de las Jesuitinas, entre las calles Fray Luis de León y Núñez de Arce, y en las antiguas instalaciones de la Electra, luego Iberdrola, en el Paseo de Isabel la Católica, están parados desde hace años, pero el Ayuntamiento no descarta incluso revertir las modificaciones realizadas en el PGOU para cambiar el uso del suelo si los promotores no pagan los más de 4 millones de plusvalías generados.

En el proceso de revisión de los proyectos heredados del anterior mandato, el concejal de Urbanismo, Manuel Saravia, tiene en el punto de mira cuatro modificaciones del planeamiento aprobadas todas ellas para cambiar la catalogación del suelo y autorizar bien hoteles o equipamientos comerciales. Todas ellas generaron una plusvalía y los beneficiarios del cambio de uso se comprometieron a pagar una parte al Ayuntamiento, pero los proyectos están paralizados y las arcas municipales no han ingresado todavía ni un euro.

El del colegio de las Jesuitinas, que pasó de ser un equipamiento educativo privado a tener un uso especial de comercio y oficinas tras cerrar en 2011, fue el cambio del PGOU que más beneficios reportaba al Ayuntamiento. El proyecto, impulsado por un grupo salmantino, incluía la construcción de un hotel de lujo y un anexo para oficinas y locales comerciales.

El acuerdo alcanzado con los promotores por la modificación para permitir la construcción del hotel contemplaba el pago de 3 millones de euros, además de comprometerse a convertir el antiguo patio del colegio en una plaza pública. Así se anunció en julio de 2013 y en 2014 incluso se concretó el destino de los 3 millones: la construcción de un equipamiento público en una zona por determinar del centro.

Lo cierto es que dos años después nadie ha pasado por caja y Saravia, que ya cuando estaba en la oposición se mostró en contra de una modificación que consideró «a la carta», quiere que los promotores de estos proyectos paguen. «No han abonado las plusvalías que se generaban (con el cambio) como era preceptivo», afirma el concejal y añade que «lo que no puede ser es que se realicen cambios en el planeamiento y luego los que lo piden vayan a su ritmo».

Tras señalar que ya han reclamado el pago de estas plusvalías, el responsable de Urbanismo advierte de que tomarán «decisiones», entre las que no descarta «volver hacia atrás en el planeamiento».

En la misma situación está otro de los proyectos más antiguos y paralizado también: la construcción de un hotel en el antiguo edificio de La Electra.

El proyecto se modificó en varias ocasiones desde que en 2004 Iberdrola Inmobiliaria inició los trámites de cambio de uso y aumento de edificabilidad con el Ayuntamiento, una modificación que reportaría al Ayuntamiento 1,2 millones de euros.

Propiedad ahora del Banco de Sabadell, aunque gestionado por su filial inmobiliaria, Solvia Development, en mayo de 2012 el Ayuntamiento aprobó el estudio de detalle para modificar el uso del edificio e incrementar las 67 habitaciones previstas en los planes anteriores a 100. Pero los aspirantes a construir el hotel, lo último que se sabe es que las cadenas Hotusa y Barceló habían mostrado su interés, quieren rebajar la categoría de cinco a cuatro estrellas y ampliar más el número de habitaciones. Y el Ayuntamiento sigue sin cobrar la plusvalía.

No son los únicos casos. Saravia cita otras dos modificaciones del planeamiento realizadas para un equipamiento comercial en las calles Guinea y Bata, en las Delicias, y otro similar junto a la gasolinera abierta en la Avenida de Salamanca, frente al puente de la Hispanidad. Tampoco aquí el Ayuntamiento ha recibido la parte correspondiente a la plusvalía, que el concejal de Urbanismo volverá a reclamar antes de adoptar la medida más drástica: anular los cambios en el planeamiento para estos proyectos.

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