ENTREVISTA A LILA DOWNS, CANTANTE

«La música nos ayuda,es bálsamo para el corazón»

La artista y actriz mexicana regresa esta noche (22.00 horas) al patio de la Hospedería de San Benito para presentar, en el Estival de la Universidad, su último trabajo, ‘Balas y chocolate’, en el que han colaborado Juanes y Juan Gabriel

Lila Downs-El Mundo

Publicado por
Benito Carracedo
Valladolid

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Actuará, a partir de las diez de la noche, en el mismo escenario donde se presentó hace ocho años, el patio de la Hospedería de San Benito, inaugurando los conciertos del Estival de la Universidad. Entonces traía las canciones de La cantina y todo un repertorio que había situado a la cantante mexicana entre las principales figuras del mestizaje musical, el del sector crítico y reivindicativo.

Ahora llega con su noveno disco, Balas y chocolate, y una gira por una España que ve cambiada. «Está mucho mejor, la gente está más tranquila, más alegre», comenta desde el otro lado del teléfono al tiempo que, dice, está «comiendo un bocadillo de tortilla de patatas, muy bueno», y expresa su contento «de volver después de un buen rato para cantarles con mucho cariño, con todo el corazón».

Pregunta.– Balas y chocolate, una mezcla chocante...

Respuesta.– Por el juego con el peligro que todos traemos dentro. El chocolate, que es un elemento del ritual a la ofrenda de los muertos, era la moneda en América y al igual que el dinero provoca avaricia, poder, y cosas interesantes también en la sensualidad del ser humano.

P.– ¿Cómo afrontó este disco?

R.– Es distinto y similar a lo que vengo haciendo, intentando hacer comentario social y narrativas dentro de la música que a mí me parecen importantes… Es la primera vez que hacemos talleres todos juntos, con los músicos de la banda, para hacer el disco, que sale de una manera más natural, no tan pensada.

P.– Incluye reggaetón, ¿qué piensa de esta música que suele tener tan mala prensa?

R.– A mí me encanta... pero no me gusta el contenido. Por lo tanto, hay que hacer buen reggaetón (risas).

P.– Juanes y Juan Gabriel colaboran. ¿Cómo fue el elegirlos?

R.– Juan Gabriel es una leyenda viviente. Me dijo: ‘aprovécheme ahora, que estoy vivo’ (risas)... No sé si le pareció colaborar porque le hablé de que el disco tenía que ver con la muerte, pero fue un honor, un regalo muy grande. Con Juanes hace tiempo que le lanzamos el lazo pero no se había podido hacer nada. En esta ocasión él me buscó a mí. Me pareció importante que lo hiciera en ese tema (Patria madrina) porque quería ir de la mano de otro latinoamericano, de otro hermano, ya que hablamos de la patria, de las cosas terribles que vivimos con la lucha del poder, de la existencia, de los políticos y la búsqueda de la justicia.

P.– Además de cantante, ¿se siente también un símbolo de lucha?

R.– No, para nada, yo creo que eso está para el público decidirlo. Yo creo que uno tiene, más bien, la responsabilidad de representar algo; en mi caso yo espero que represente las cosas que podemos ser, que somos a veces, parte de una realidad. También estoy en esa lucha, en esa búsqueda. Yo no tengo respuestas.

P.– Su música se ha asociado con el término mestizaje. ¿Sigue siendo válido?

R.– Pues no sé. Creo que es lógico porque yo soy hija de tres culturas diferentes, y siempre es importante para mí hacer como de puente entre culturas que a veces se odian y otras se quieren. Y musicalmente ha sido bien importante. Estamos viviendo tiempos donde el mestizaje se da más y más, ¿no?

P.– ¿Cómo está México ahora?

R.– Pues con problemas, pero sigue habiendo un alma muy grande en las zonas rurales. Creo que tendremos que salir adelante a pesar de todos los líos.

P.– ¿Y el estado de la música?

R.– La música nos ayuda, es un bálsamo para el corazón, nos levanta en momentos difíciles. Como siempre lo ha hecho, yo creo. El folclore especialmente.

P.– ¿Cómo ve el futuro, su futuro?

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R.– Pues aquí, caminando como la hormiguita que somos, con nuestra carga, que de pronto se pone un poco más pesada, de pronto se aligera. Y cantando, diciendo, buscando para también sacar los demonios que traemos dentro. Eso ya es ganancia.