Entregados al ramadán más ‘extremo’
El ayuno de este año (18 junio-18 de julio) coincide con los días más largos y calurosos / Durante 17 horas los musulmanes de Valladolid no comen ni beben / Las mezquitas ofrecen un cobijo para compartir el sacrificio y cenar después del ocaso
Fieles de la mezquita de Pajarillos se disponen a comer tras la oración de la noche y después de 17 horas de ayuno en una cena ofrecida por la Comunidad Islámica de Valladolid-José C. Castillo
Existen ayunos religiosos llevaderos, sacrificados y extremos. Y el ramadán que sigue estos días la Comunidad Islámica de Valladolid pertenece a los últimos. Estos días los 4.000 musulmanes de la capital vallisoletana viven intensamente el noveno mes del calendario islámico, considerado sagrado, y en el que los islamitas cumplen con uno de los preceptos fundamentales del Corán, el ayuno o sahur.
Si en cualquier época del año es un gran sacrificio no ingerir alimentos ni beber líquidos durante las horas de sol, hacerlo en el solsticio de verano (21 de junio) y días adyacentes, que son más largos del año, tiene un plus extra de entrega a la fe.
El ramadán 2015 comenzó el 18 de junio y terminará el 18 de julio. Por tanto, casi todos los días –calurosos por más señas– de observación del ayuno serán de 17 horas sin comer, beber, fumar o mantener relaciones sexuales desde el alba hasta la puesta del sol. Solo los enfermos, viajeros, mayores, niños, embarazadas o lactantes tienen dispensa de observar el precepeto.
«Sí, este año nuestro horario de ayuno dura desde poco antes de las cinco de la mañana hasta las diez de la noche. Pero es un mes sagrado para nosotros y con la fe lo sobrellevamos bien», asegura Nohaimy Ali, corpulento imam de la mezquita de Pajarillos, de barba frondosa y chilaba azul.
El presidente de la Comunidad Islámica de Valladolid, Zaki Zayed, en la misma línea, insiste en que la motivación máxima de los mahometanos es la purificación durante el ramadán, de forma que las privaciones pasan a un segundo plano. El premio es el perdón de los pecados y las premisas son además de ayunar, vivir con un estado de mayor apertura al prójimo. Así, que aunque rujan las tripas, la consigna es templanza y buena cara.
El misionero de la Comunidad Ahmadía del Islam en España, Malik Tariq Mahmood, explica que el ramadán se prescribió «para llegar a la piedad, alejándose de las maldades». Es más, sostiene que el por el ayuno «se baja el nivel del crimen, la gente se acostumbra a la vida ordenada» y ahuyenta las tentaciones de avaricia.
«Enseña a alejarse de los interese mundanos, recordar a Dios, sentir el sufrimiento de los pobres y ayudar a los necesitados». En definitiva, «servir a la humanidad», remacha este líder musulmán, antes de recordar que el judaísmo también tiene su ayuno, llamado ta’anit, y las iglesias católica y ortodoxa, los suyos en Cuaresma.
Otra característica del ramadán es que se trata de un mes de especial oración para pedir el perdón de los pecados. Por esta razón, los rezos de última hora del día en las mezquitas de la calle Granada, 23 en Delicias, y de la calle Rincón de Esgueva, en Pajarillos, tienen una atmósfera de mayor expiación, además de ser la antesala de una cena reparadora para los que quieran quedarse a romper el ayuno, ya en la hora permitida.
«Estos días las mezquitas están especialmente abiertas a los que quieran vivir el ayuno en comunidad, rezar o cenar cuando llegue la noche. Está pensando para los que no tengan donde ir», explica Nohaimy Ali, poco antes del rezo de la noche, ante medio centenar de bandejas ya listas con platos típicos marroquíes. En cuanto acaben las preces, a las 22.15 horas, ya se habrá dado el pistoletazo de salida la tregua del ramadán.
Entre los platos que ofrecen, además de huevos duros, zumos, bizcochos y dátiles, destaca la harira, sopa elaborada a base de carne, tomates y legumbres y es especialmente apreciada para el iftar o ruptura del ayuno. También el msemmen, pan para merendar con té, y baghrir, un tipo de crèpe marroquí, combinada con aceite, aceite, queso o mermelada.
El ayuno culminará el 18 de julio con la fiesta de Aid Fitr que marca el fin del ramadán y que se celebra el primer día del mes siguiente, shawwal. También es llamada ‘la pequeña fiesta’, en contraste con la gran fiesta del cordero.