la quinta esquina: Imelda Rodríguez Escanciano, rectora de la uemc
«El nuevo decreto de titulaciones ‘3+2’ de Wert llega a destiempo»
No cree en una universidad «de ricos y pobres», aunque no niega que la norma del Gobierno central pueda dirigir la educación superior hacia ello:«No me parecería justo», manifestó

Imelda Rodríguez Escanciano durante 'La Quinta Esquina', programa emitido en La 8 de Valladolid-J. M. Lostau
Dice que las reformas «no son ni buenas ni malas», sino que dependen «del momento y del contexto» en los que se aprueban. Por eso, «el Real Decreto de Wert –3+2– ha llegado a destiempo», puesto que es ahora cuando comienzan a salir las primeras promociones del Espacio Europeo de Educación Superior –Plan Bolonia–. «Si se tiene que acometer esta reforma ahora mismo, las universidades no están en condiciones». No porque no esté de acuerdo con el contenido: «No es desacertado, pero no es el momento oportuno para desarrollarlo».
Imelda Rodríguez Escanciano, rectora de la Universidad Europea Miguel de Cervantes, realizó estas declaraciones en La Quinta Esquina de La 8 de Valladolid, programa en el que participan DIARIO DE VALLADOLID / EL MUNDO y Castilla y León EsRadio. En este espacio, la responsable de la Dirección de la UEMC, dijo que la futura norma, temporalmente aparcada, «se sitúa mucho en el cambio de las estructuras, pero no en la evaluación del aprendizaje de los alumnos». Por ello, es tiempo de reflexión. «Quiero saber si es algo bueno para la UEMC y si a los alumnos les hace más o menos competitivos», manifestó.
De hecho, la Conferncia de Rectores de las Universidades Españolas se ha dado un periodo de evaluación «técnica» para conocer «cuál es la realidad, los resultados del aprendizaje y ver si se traduce en algo positivo». Hay que andar con pies de plomo porque, dependiendo de cómo se haga, puede desembocar en «alguna explosión social»: debe mantenerse «el actual pacto entre caballeros» y no caer en «la competencia desleal», puesto que «todos los títulos no pueden pasar a durar tres años». Y es que el RD establece la libertad de las universidades para aplicar el 3+2 o el 4+1 en el grado que crea conveniente. «Puede ser perjudicial no sólo para padres y alumnos, sino para los empresarios, que no sabrán a quién emplear», apuntó.
Insistió en que no cree «en una Universidad de ricos y de pobres», puesto que es un concepto «obsoleto». Tras ser interpelada, no negó que la norma promovida por José Ignacio Wert y Montserrat Gomendio no vaya encaminada hacia la generación de un sistema universitario a dos velocidades en función de la economía. «No me parecería justo», apostilló.
Negó la mayor cuando se le preguntó por la función de la universidad privada: si se trataba del lugar al que iban a cursar sus estudios personas que, por distintas circunstancias, no han podido hacerlo en la pública. Sin embargo, Rodríguez Escanciano entiende el concepto universidad pública-privada de otro modo: distingue «entre las que tienen calidad y las que no la tienen». Porque «la Cervantes busca la calidad por encima de todo». Y es que «tampoco es un recogedero de titulaciones que no van a la pública, sino que se ofrecen titulaciones que son competitivas para el futuro laboral de los alumnos», puntualizó la rectora de la UEMC. «No todo vale» en la privada. «Si no se trabaja con responsabilidad en todas las líneas, nuestro recorrido es muy corto, y tenemos un recorrido largo».
No sólo la Miguel de Cervantes, sino todas las universidades, tanto públicas como privadas, tienen difícil desarrollar una oferta en un complicado mapa de titulaciones autonómico. La clave, para Imelda Rodríguez Escanciano, es «la especialización de las universidades, que no pueden ser las mejores en todo». Puso como ejemplo Estados Unidos: «Las mejores universidades son privadas y tienen cierta especialización, con algunas carreras con cierto prestigio y donde se concentran los mejores profesores, para que así la trasnferencia del conocimiento se sitúe en torno a esa universidad», explicó.
En el caso de la UEMC, estudian ampliar nuevas titulaciones para perseguir ese reto de la especialización. La rectora no concretó, pero sí mencionó las áreas en las que estarán enclavadas esos futuros grados: ciencias de la salud y ciencias sociales. «Si queremos sacar adelante titulaciones, es porque hay un estudio detrás, no se hace arbitrariamente, sino porque están demandadas por la sociedad».
Parte de esa sociedad es la empresa. Y de esa tormentosa relación entre la universidad y la empresa se habla en centenares de foros de expertos. Parece que con la Cervantes, la relación es más estrecha. «Es uno de nuestros rasgos distintivos», aseguró la rectora. «Durante los primeros cursos hay una conexión de lo que se estudia con el mundo laboral, pues contamos con docentes que vienen de la empresa. Pero hay que sumar las prácticas, los primeros empleos», relató. «Las empresas nos manifiestan los resultados positivos, que dicen que los alumnos de la UEMC tienen unas capacidades que les hacen únicos», añadió.
Aseguró que «el dinero no es un impedimento para que ningún alumno que quiera cursar sus estudios en la Cervantes lo haga», puesto que actualmente «hay una política de becas del Ministerio y de la Junta que crece» y que ronda los 350.000 euros en total para 200 beneficiarios, el 20% de los alumnos, dijo. El primer curso del Grado en Periodismo cuesta, por ejemplo, más de 8.000 euros. Sin embargo, a pesar de la crisis, este año han aumentado los alumnos un 27%, apuntó Rodríguez Escanciano.
Cree que las universidades tanto castellanas y leonesas como españolas deben «proyectar mejor investigación para tener mejores resultados», y que el presupuesto en I+D «hace falta siempre para desarrollar una transferencia del conocimiento útil para la sociedad».