Patrimonio

Un mecenas salva el Museo de San Joaquín y Santa Ana

«Su suerte va a cambiar» les dijo a las hermanas para que decidieran no cerrar el museo en mayo / El benefactor, que preserva su identidad y la cuantía de la ayuda, no quiere que se ‘pierdan’ 3 Goyas

Sor Ana María mira hacia la cúpula de la iglesia del monasterio, con dos de los goyas al fondo-P. REQUEJO

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Miguel A. Vergaz

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El Museo de San Joaquín y Santa Ana no cerrará sus puertas. Un mecenas privado se ha puesto en contacto con las Hermanas Bernardas y les ha ofrecido ayuda. A consecuencia de ello, las religiosas se han vuelto atrás en su decisión de clausurar este espacio, una de las joyas más desconocidas del patrimonio vallisoletano.

Así lo confirmó a este periódico Sor Ana María, la superiora del monasterio del cual depende el museo sito en la Plaza de Santa Ana. A través del torno por el cual estas religiosas se comunican con el exterior la mayor parte del día, la octogenaria religiosa reconoció a este periódico «grandes novedades». «Ya no cerramos y eso no llena de alegría, porque es lo último que queríamos hacer», explicó.

Sor Ana María especificó que, aunque creen que también deberían contar con ayuda pública, por el momento se les ha prometido auxilio «por parte de un particular» sensible a que «Valladolid se viera privado de contemplar cosas como los tres goyas y la iglesia».

La religiosa se refería a los principales reclamos con que cuenta el Museo de San Joaquín y Santa Ana. Un templo en el interior de un monasterio que, en sí mismo, es un ejemplo del estilo neoclásico que mereció la declaración de Monumento Histórico Artístico en 1955.

La iglesia, alzada por Francesco Sabatini en 1787, es de planta ovalada y la entrada de luz por la cúpula ilumina cuidadosamente seis enormes lienzos, tres de ellos debidos a Francisco de Goya –San Bernardo curando a un tullido, Santa Ludgarda y El tránsito de San José– en una de las raras ocasiones en que se puede contemplar la obra del maestro para el lugar en que fue concebida.

Sor Ana María se negó a desvelar la identidad del mecenas a petición de éste. «Lo siento, pero es un gran secreto», se disculpó la religiosa.

Tampoco desveló la cuantía de la ayuda. «Nos pidió que no cerráramos y le hicimos caso porque lo único que puedo decir es que es una persona capaz de ayudar. ‘Su suerte va a cambiar, hermanas’ nos dijo», relató Sor Ana María.

La superiora del Monasterio también agradeció el interés mostrado por los medios de comunicación y, en especial, por este periódico. En la edición del pasado 19 de marzo, el DIARIO DE VALLADOLID-EL MUNDO, informó de que el Museo de San Joaquín y Santa Ana cerraría su puertas tras 36 años por la falta de ayudas para sufragar los 40.000 euros anuales de su mantenimiento. Una gasto en el que incluía el salario del guía y gestor del museo, así como labores de mantenimiento y limpieza (ya muy rebajados por los trabajadores a cargo).

Hasta 2013 la visita al museo era gratuita. Las hermanas aportaban labores de mantenimiento y limpieza, lo recaudado por el alquiler de un local de hostelería y donativos.

La situación se tornó insostenible según avanzaba la edad de las religiosas y la defunción de varias de ellas hasta quedar reducidas a siete hermanas, con sólo cuatro pensiones no contributivas.

Acuciadas por la falta de ingresas, las religiosas decidieron cobrar la entrada. Sin embargo, al cierre de 2014 el ‘agujero’ ascendía a unos 16.000 euros.

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