la espuela: José Pablo Ortiz de Galisteo, delegado territorial de AEMET
«No tenemos una bola de cristal; predecir el tiempo es física pura y dura»
Delegado de la Agencia Estatal de Meteorología . Nació en un pueblo cordobés, se crió en Sevilla, estudió Físicas en Madrid y hace 20 años sacó plaza en Valladolid. Dirige desde 2008 el centro autonómico, donde trabajan 65 personas, la mitad en la sede de Parquesol
José Pablo Ortiz de Galisteo-Pablo Requejo
Dice haberse aclimatado bien a los rigores invernales de esta tierra. «Me gusta que haga frío:abrigarse, una buena chimeneíta y un buen cocido», cuenta el hombre oficial del tiempo en Castilla y León. Su sonrisa es perenne. Incluso cuando le cae una avalancha de trabajo, como estos días en que los periodistas hemos abrasado su oficina con llamadas para preguntar por el temporal. «No dábamos abasto para preparar la documentación y atender las peticiones;además, me pilló con gripe», relata.
Pregunta.- ¿Es previsor?
Respuesta.- Sí.
P.- ¿Y observador?
R.- También. Y cuadriculado.
P.- ¿Todos los físicos lo son un poco, como Sheldon Cooper, el protagonista de La Teoría del Big Bang?
R.- Sí, je, je. Aunque he de decir que veo los capítulos en inglés y no me entero de muchas cosas, ja, ja.
P.- Año de nieves, ¿año de bienes?
R.- Esperemos que sea así para todo el mundo.
P.- ¿Cuánta verdad contiene el refranero?
R.- Los refranes reflejan la estadística, ‘lo normal’. Así que se suelen cumplir.
P.- ¿Hay algo de pitoniso en su trabajo?
R.- Nada. Me considero científico y la meteorología es una ciencia. Hacemos previsiones a partir de las leyes de la física que rigen la atmósfera y con las ecuaciones matemáticas correspondientes.
P.- ¿Le molesta cuando dicen que ‘los meteorólogos nunca aciertan’?
R.- Sí, porque parece que estamos con una bola de cristal, cuando es física pura y dura. Las previsiones en término medio son muy acertadas: estamos hablando de una fiabilidad superior al 90%. Lo que la ciudadanía no entiende es que no se puede predecir si dentro de tres días va a llover en la puerta de su casa. Cuando vamos al médico, nos diagnostica, nos da un tratamiento, nos dice que nos curaremos en dos o tres días y salimos tan contentos. A nadie se le ocurre decir ‘no, mire, es que yo quiero saber si mañana a las cinco de la tarde voy a toser’.
P.- Las que últimamente no aciertan son las previsiones de voto. ¿Cuál tiene más credibilidad?
R.- ¡La predicción del tiempo! En las encuestas hay gente que no dice la verdad cuando les preguntan, lo cual es un factor complicado.
P.- El nuevo manual de uso de la Aemetveta el término moderado «porque no añade nada», riesgo por sus «connotaciones de peligrosidad» y posible «por su ambigüedad». ¿Es difícil comunicar la información?
R.- Sí, es difícil, porque transmitiendo el mismo mensaje cada interlocutor entiende cosas distintas.
P.- ¿Suele ver el tiempo en la tele?
R.- Sí, me gusta. A veces se convierte en una mini clase de física. Los meteorólogos comunican bastante bien y llegan a la gente. De hecho, es uno de los programas más vistos.
P.- Enganchan porque hablan de algo que afecta nuestro día a día.
R.- Claro. Cuando no sabemos de qué hablar o en el ascensor, recurrimos al tiempo. Pero hace falta más formación. Igual que en el colegio se imparte educación vial, no vendría mal enseñar información meteorológica. No sólo afecta nuestra vida cotidiana, es que los fenómenos adversos pueden causar pérdidas de vida. Y es también un factor socioeconómico muy importante. El clima marca el carácter y las costumbres de las personas: su forma de vestir, el tipo de vivienda y de alimentos…
P.- ¿A usted le ha cambiado el carácter desde que vive aquí?
R.- Sí. Nunca he sido el típico andaluz gracioso, pero desde que estoy en Valladolid me he vuelto más castellano, que no es malo.
P.- ¿Qué noticias le dejan helado?
R.- Las injusticias, los dramas, los asesinatos. Hasta de padres que matan a sus hijos. Eso no lo entiendo.
P.- Pertenece al Club Ciclista Parquesol. ¿Programa usted las excursiones en función del tiempo?
R.- La verdad es que me hacen poco caso, pero cuando nos mojamos me echan la culpa. ¡Se creen que por llevar a un meteorólogo en el grupo no va a llover!
P.- Otra de sus aficiones es pintar al óleo. ¿Prefiere trazar horizontes castellanos o limoneros sevillanos?
R.- Me gustan más los horizontes castellanos. Ese paisaje abierto, esa amplitud... tiene algo;me da sensación de libertad.
P.- Siendo astrofísico, ¿no creerá en el horóscopo?
R.- Nada, por supuesto. Bromeo diciendo que en mi caso sólo se cumplen los rasgos positivos. En lo negativo se equivocan:eso lo serán otros acuarios.
P.- Cuando viaja, ¿pone el GPS?
R.- Me compré uno hace poco, porque me resistía, y no lo uso.
P.- Pero sí lo utilizó para escribir su tesis doctoral.
R.- Sí. Como todo el mundo sabe, un GPS es una constelación de satélites que sirve para calcular la posición sobre la superficie terrestre. Las señales que envía, al atravesar la atmósfera, viajan más lento dependiendo de la cantidad de vapor de agua. Luego, midiendo ese pequeño retraso podemos calcular el vapor de agua, que es lo que luego va a provocar tormentas, nubes y demás. Desde ese punto de vista, podemos decir que el GPS es también un instrumento meteorológico.
P.- Su antecesor se apellidaba De Grado. Y el anterior jefe de predicción, Buendía. ¿A usted le hicieron jefe de la agencia por ser Galisteo Galilei?
R.- Ja, ja. No. Espero que fuera por los méritos.
P.- ¿El cambio climático es una venganza por el maltrato a la tierra?
R.- Cambio climático ha habido siempre. Hay que distinguir entre el cambio climático natural –debido al movimiento de la tierra, el cambio de los parámetros solares, las glaciaciones y todo esto– y el antropogénico, generado por la actuación del hombre, por la emisión de gases de efecto invernadero. La atmósfera ante eso reacciona. Hemos desestabilizado el planeta y pagaremos las consecuencias.
P.- ¿Y lograremos estabilizarlo?
R.- Eso ya es una decisión política. Emitir menos supone un gasto. Las energías verdes son mejores, pero más caras. Y al final lo van a pagar los seres humanos. En especial quienes menos recursos tengan. Si el nivel del mar sube, muchas islas en la Polinesia se las tragará el océano.
P.- ¿Es friolero?
R.- No. He estado dos veces en la Antártida y una en el Ártico, porque va personal de la Aemet a recoger datos de la estación automática. Allí la temperatura oscilaba entre -4 y 4 grados, pero la sensación térmica era bajísima por el viento.
P.- ¿Lo pasó tan mal viajando a la Antártida como Jesús Calleja?
R.- Pues le diré que precisamente le conocimos volviendo de allí, cuando no era tan famoso. Sería en 2005 o 2006. El barco de la Armada nos dejó en Punta Arenas, en Chile. Nos encontramos a un par de chicos y uno de ellos llevaba un forro polar con el lema ‘Castilla y León es vida’. Le invitamos a cenar. Y nos tiramos la noche hablando con él, escuchando sus anécdotas, algunas graciosas y otras muy duras. Fue una noche estupenda. Pero nos debe una cena.
P.- ¿Cuándo augura que se irán los nubarrones que quitan luz al país?
R.- Eso no lo puedo predecir. Sólo puede decir cuándo me gustaría: mejor ayer que mañana.