LA ESPUELA: JESÚS QUIJANO

«Echo en falta más dialéctica; ahora se habla con titulares y eso me mata»

Ex secretario regional del PSOE, y líder de los socialistas en la década de los 90, procurador entre 1983 y 2003 y repescado para el Congreso en 2008, vive volcado en su verdadera pasión. «Pagaría por dar clase», dice este profesor metido en política «con actitud libre». Su cátedra de Derecho Mercantil le esperaba

Jesús Quijano-P. REQUEJO

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Esther Neila
Valladolid

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Ingenioso hidalgo castellano de Saldaña, se tiene por una persona «razonablemente generosa y algo ingenua», cualidades compartidas con el Quijano cervantino, asevera, aunque al caballero manchego lo tomaran por loco. Humanista, cordial y dialogante, le sobra mano izquierda a este profesional de la justicia, curtido en el consenso de la Transición.

Pregunta.- ¿A cambio de qué renunciaría Jss Qjn a sus vocales?

Respuesta.- Ay, pues no me lo he planteado nunca. ¡Qué dirían mis difuntos padres! Me siento muy orgulloso del apellido. No sólo por mi padre, sino por las evocaciones quijotescas. Cuando nació mi hijo le comenté a mi mujer: ¿oye, y si le pusiéramos de nombre Alonso? Es que no todo el mundo tiene la posibilidad de tener un hijo que se llame Alonso Quijano. Mi miró así, y me dijo: ‘Jesús mejor’. Ja, ja. Se acabó el debate.

P.- Tras abandonar la política activa, ¿se siente como un jarrón chino, como su amigo Felipe González?

R.- No, todo lo más una jarrita de barro, de esas que regalan en los bares y que no hay problema en colocar. Fui secretario general del PSOE, procurador y diputado, pero nunca ocupé un cargo público de gestión en una administración. No he sido ni consejero de la Junta, ni alcalde, ni ministro ni…

P.- Ni rector, que también se presentó a las elecciones de la UVA. Dígame que al menos los alumnos le votan para la orla...

R.- Sí. Al menos en la última promoción. Y me consta que no les he dejado mala imagen como profesor.

P.- ¿No suspende mucho?

R.- ¡Qué va! Soy una madre auténtica. Creo que apruebo demasiado. Esto no debería decirlo, no vayan a leerlo mis alumnos, que tengo un examen el lunes [mañana]. Digamos que con la edad voy ejerciendo el principio de in dubio pro aprobado.

P.- Rubalcaba dijo al irse que en España se entierra muy bien. ¿Cuántas ‘flores’ hay en su lápida política?

R.- Cuando Rubalcaba dice una cosa con tanta gracia suele tener razón, aunque con alguna excepción. Cuando yo volví al congreso en 2008, al saludarnos me dijo: ‘En este hemiciclo hay de todo, jóvenes impetuosos que necesitarán madurar, viejos renqueantes que agotan sus días y algún muerto mal enterrado que anda como un zombie. Pero hasta ahora no había ningún resucitado, creo que tú eres el primero. Estabas bien enterrado, con honor y gloria, dedicado a lo tuyo, y de repente has resucitado’.

P.- Cuentan que siendo universitario alguien le pidió que se presentara a los exámenes por él.

R.- Estando en segundo, se me acercó una persona y me dijo:‘mira, mi suegro es el delegado de no sé qué gran empresa automovilística norteamericana en Suramérica; está a punto de jubilarse y me ofrece su puesto, pero me pide que me sea licenciado en Derecho, así que necesito sacar la carrera en un año’.

P.- Desde entonces conduce un chrysler, ¿no?

R.- No, no. Lo rechacé. Las condiciones económicas eras astronómicas. Sólo por presentarme no sé si me ofrecía 50.000 pesetas. Otro tanto por hacer el examen y ya por aprobar… Estamos hablando del 71, cuando yo con 20 duros funcionaba medio mes.

P.- ¿Le tentó la corrupción en más ocasiones en su carrera?

R.- No. Al menos no de forma tan directa. Antes de la oferta corrupta hay una aproximación de tanteo. Y de esas sí he tenido. Fabricantes de no sé qué, que querían ofrecer algo a ayuntamientos gobernados por el PSOE en Castilla y León…

P.- ¿Y eso cómo se zanja?

R.- Pues diciendo: ‘mira hijo, si quieres que te facilite una adjudicación, no’. Y punto.

P.- Pablo Iglesias fundó el PSOE. ¿Pablo Iglesias acabará con él?

R.- No, eso es muy difícil. Otra cosa es que haya competencia de ‘iglesias’ en el mismo espacio político.

P.- ¿Augura la debacle que anuncias las encuestas?

R.- Bueno, hay que tener cuidado. Quizá ahora las encuestas están más condicionadas por el estado de ánimo que por la intención real de voto.

P.- En el partido tiene fama de ser un poco tostón, con perdón.

R.- Siiii. Y lo reconozco. Me dicen: ¿tú no te has enterado de que hablar en un mitin o en el parlamento no es igual que dar una clase? Pero es la estructura mental de quien lleva 40 años en la docencia. Cuando tengo que intervenir en un acto, ya en el pasillo oigo 20 voces que me advierten: ¡sé breve! Ja, ja.

P.- Entonces, ¿no tiene twitter por la imposibilidad de resumir una idea en 140 caracteres?

R.- Tuve una cuenta, pero no lo cultivaba. Tiene un efecto… no diré de empobrecimiento, pero sí de simplificación del pensamiento. Y tampoco me gusta esa agresividad de las redes sociales ni la impunidad del anonimato.

P.- ¿Echa en falta la dialéctica buena de otros tiempos en política?

R.- Sin duda. De cuando el discurso tenía valor, cuando se preparaba.

P.- ¿Cuando no era marketing?

R.- Exacto. Estas cosas de los asesores de imagen que dicen:‘lo que no puedas poner en un titular no lo digas’. A mi eso me mata, ja, ja.

P.- ¿Llamaría a Sálvame para contarle algo a Jorge Javier Vázquez?

R.- Nunca he visto ese programa. Sólo pongo la televisión para ver partidos de fútbol. Los del Barcelona, para ver si gana; y los del Madrid, para ver si pierde.

P.- Las alubias de Saldaña, ¿las mejores de España?

R.- ¡Vamos, sin ninguna duda! Y en las dos variantes: blanca y pinta. Cuidado, que no es pasión de saldañés:quien las prueba lo confirma.

P.- ¿Le gusta el cuchareo o es más de cenar frío, como Óscar López?

R.- De cuchareo, aunque a veces cene jamón york y una ensalada. Aquello no me gustó y se lo dije a él. Reconoció que se había equivocado. Yle dije: hay escapes apasionados que no se deben hacer públicos. Si lo tienes, te tomas una copa. Y allá tú.

P.- ¿A qué socialista le recetaría la lectura de El Capital?

R.- Es una buena lectura generalizada. Otra cosa sería su seguimiento ciego.

P.- ¡El socialismo ha muerto! ¿Viva el socialismo?

R.- No, no, los ideales nunca van a desaparecer. Este mundo siempre tendrá necesidad de hacer una simbiosis correcta entre libertad e igualdad. Aunque en estos años se han puesto en entredicho algunos de los principios de la socialdemocracia. De jóvenes leíamos con interés los posicionamientos de la Internacional Socialista. ¡Ahora está desaparecida!

P.- El derecho más de moda estos días es el de la libertad de expresión. ¿Esta garantizado en España?

R.- Siempre tendrá un margen de nueva conquista. La libertad de expresión se limita cuando alguien se autocensura para evitar represalias en su trabajo o un enfado con alguien. Esa limitación no perceptible es el pan nuestro de cada día y quizá es lo más peligroso, porque poco a poco la va comiendo. Contra lo otro es más fácil reaccionar: ‘coño, es que han matado a 17 tíos en París. ¿Donde hay que ir?’ Pero lo del día a día...

P.- Dando clases de Mercantil, irá al mercado a hacer la compra…

R.- Sí, todas las semanas con mi mujer. Y he de reconocer que me gusta. Quizá porque mi padre tenía una tienda de ultramarinos en Saldaña. De chaval veía que cada cierto tiempo venía un señor con uniforme –el del banco, claro– y sacaba unos papeles raros –que resultaron ser las letras de cambio–. Así que también mi afición por el derecho mercantil puede ser una herencia paterna.

P.- Los Quijano cantaban a una mujer llamada Lola, como su mujer.

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R.- Cuando empezaron a ser famosos la gente me preguntaba ‘oye, ¿esos del Café Quijano son familia tuya’? Tuve ocasión de conocerles y verles en concierto. Cuando les presenté a mi mujer, dijeron ‘¡andaaaa!’