Diario de Valladolid

Economía

Pasajes de regreso ‘incentivado’

Crecen los extranjeros que se acogen al Plan de Retorno Voluntario del Ministerio / 617 en un año, los mismos que en los 4 anteriores juntos / Capitalizan el paro o les pagan el billete y dan dinero

Varios viajeros esperan cola para facturar sus equipajes en el aeropuerto de Barajas-El Mundo

Varios viajeros esperan cola para facturar sus equipajes en el aeropuerto de Barajas-El Mundo

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Alicia Calvo
Valladolid

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Un camino de ida y vuelta. Llegaron con 20 años a Castilla y León y una década después, «tras meditarlo mucho e integrados en la sociedad española», se marcharon de regreso a su país en Sudamérica a través del Plan de Retorno Voluntario del Ministerio.

Esta pareja se acogió en Valladolid a una iniciativa aprobada por el Ejecutivo de José Luis Rodríguez Zapatero por el que en su modalidad de atención social, los inmigrantes retornan con el viaje pagado por el Gobierno y reciben una pequeña ayuda económica para subsistir los primeros días.

La crisis no entiende de nacionalidades y el número de trabajadores extranjeros en Castilla y León ha descendido un 30% desde 2010. Esta falta de trabajo y la inestabilidad económica ha despertado, sobre todo en los últimos dos años, el interés por este plan. En 2013 se acogieron al retorno voluntario 617 personas, casi tantas como en los cuatro años anteriores sumados (2009-2012).

En este 2014, a falta aún de conocer las cifras oficiales, la tendencia parece mantenerse y, de cumplirse las percepción de quienes lo tramitan en la Comunidad, las cifras rondarán a las del ejercicio anterior y casi duplicarían a los primeros años de este programa cuando no tenía demasiada aceptación.

Una de las imposiciones que conlleva puede explicar esta falta de interés inicial: impide el regreso durante tres años. «Por eso muchos optan por irse por su cuenta y otros se marchan sólo cuando ven que ya no hay otra opción», explica Jorge Llorente, director del Área de Trabajo e Inmigración en Castilla yLeón de la Administración General del Estado. «Esa prohibición les echa un poco para atrás porque, además, volver a su país no les garantiza estar mejor. Pese a como estén las cosas, aquí tienen una serie de ventajas como el sistema educativo y sanitario», sostiene.

Llorente asegura que «es muy meditada» la decisión de deshacer el trayecto que cubrieron un día. «Puede suponer para algunos por un fracaso en su proyecto de vida por lo que dar el paso les cuesta», indica.

A esto se suma que muchos de lo que se ven ‘obligados’ a regresar a su tierra natal llevan años en Castilla y León o en otras zonas de España y la reinserción en su país «no es fácil». «Están hechos a la cultura y las costumbres, a la forma de vida y volver a integrarse allí supone un esfuerzo», añade Irene Sánchez, coordinadora de la ONG Accem en Valladolid, encargada de gestionar los retornos sociales.

Quien decide retornar a ‘cargo’ del Gobierno tiene tres opciones, aunque sólo dos copan casi el 100% de los expedientes. Una consiste en acumular la prestación por desempleo. «Esta es la más atractiva porque pueden capitalizar el paro y en lugar de esperar a cobrarlo se van con todo el dinero», indica Jorge Llorente.

En estos casos, la cuantía oscila entre los 9.000 y los 11.000 euros. Por esta vía han partido 677 personas desde hace un lustro. La mayor parte de Burgos, casi 199, y después de Salamanca 102 y Valladolid, 90.

Ecuador (223) y Colombia (172) son los dos destinos a los que más inmigrantes han vuelto acumulando el paro. Aunque también han volado a Brasil, Perú, Argentina o Paraguay.

Otra vía consiste en el retorno social, «destinado a inmigrantes en situaciones vulnerables» y gestionado por las ONG. Por él han optado 536 usuarios de 2009 a 2013. Irene Sánchez, de ACCEM, explica que les pagan el billete, 50 euros para ir al aeropuerto y una cantidad que prefiere no especificar para la reintegración en el país de origen durante los primeros días o el primer mes.

Existe una tercera fórmula casi no demandada, la del retorno productivo. «No tiene éxito porque es difícil», indica Llorente. Consiste en que además de las prestaciones, «se les ayuda para crear un plan de empresa y se les apoya económicamente para montar su negocio», indica la coordinadora de Accem.

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