Diario de Valladolid

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Una exposición recupera el rastreo y muestra el lenguaje de la naturaleza

La exposición se encuentra en el Museo de la Ciencia y podrá verse hasta el 21 de junio

Fernando Gómez, uno de los responsables de la exposición

Fernando Gómez, uno de los responsables de la exposición "Huellas, rastros y señales de la fauna salvaje de Castilla y León"-Nacho Gallego

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EFE

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La exposición "Huellas, rastros y señales de la fauna salvaje de Castilla y León", que acoge el Museo de la Ciencia de Valladolid hasta el próximo 21 de junio, recupera el lenguaje del rastreo como herramienta para conectar con la naturaleza.

Se trata de una adaptación de otra producida por la Casa de las Ciencias de Logroño y que ha recalado en Castilla y León gracias a la financiación parcial de la Fundación Española para la Ciencia y la Tecnología del Ministerio de Economía y Competitividad, según ha recordado la concejala de Cultura, Mercedes Cantalapiedra.

Con ella se pretende "mostrar y descifrar información sobre la fauna de la comunidad a través del lenguaje que producen los animales, desde sus huellas, a sus sonidos, su pelaje o plumas, sus excrementos, cráneos o egagrópilas, que son las bolas que algunas aves regurgitan y que forman los materiales que no digieren.

Tres grandes especialistas en rastreo, Fernando Gómez, Paloma Troya y José Vicente Turón, miembros del Servicio de Rastreo Forestal (SERAFO), han sido los encargados de recopilar las más de 500 muestras que conforman la exposición, dividida en dos salas, la dedicada a los mamíferos y la de las aves.

"Huellas, rastros y señales de la fauna salvaje de Castilla y León" ha sido concebida "para todos los públicos, desde niños a ancianos", por lo que se ha planteado "de una manera muy sencilla, visual y con elementos interactivos, para que puedan comprobar cómo son las diferentes huellas o el pelo de algunos animales", ha explicado Gómez.

Así, se puede averiguar, a través de unas pistas y del dibujo de las huellas, o del tipo de pelaje, de qué animal se trata -jabalí, corzo, zorro o conejo, por ejemplo-, en el caso de los mamíferos, mientras que en cuanto a las aves se puede observar cómo son sus nidos o sus huevos y el sonido que producen, para identificarlas.

En este sentido, Gómez ha señalado que "para ser rastreador lo principal es saber utilizar los cinco sentidos", de ahí que se haya querido trasladar este aspecto a la muestra, en la que también se facilita el conocimiento de los animales a través de sus excrementos, que explican "qué comen y cómo viven".

Ambas salas cuentan con paneles informativos en los que se detalla cada elemento identificativo de las especies de la fauna: cómo se pueden distinguir por las pisadas -plantígrados, digitígrados o ungulígrados, si marcan toda la pata, o sólo los dedos o las uñas- o por las plumas en el caso de las aves -por sus diseños, tamaños y colores-.

Se trata de un "arduo trabajo" ya que para construir un esqueleto de una especie se tardan "unas 50 horas", mientras que los dibujos suponen "una semana de trabajo", aunque esto es poco si se compara con el tiempo que implica recoger muestras, clasificarlas, convertir huellas en positivo o elaborar trofeos con éstas y con los excrementos.

De forma complementaria a la exposición, el Museo de la Ciencia "organizará la conferencia "Castilla y León, paraíso internacional del rastreo", impartida por el rastreador profesional Fernando Gómez, además de talleres educativos dirigidos al público infantil", ha avanzado la directora de la institución, Inés Rodríguez.

También se proponen las visitas animadas "Pequehuella del Museo", una actividad organizada por la Sociedad Mixta de Turismo, que se desarrollará los días 23, 26 y 30 de diciembre y 2 de enero de 2015.

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