Santonja, rey del ruedo

Ismael Martín brindándole el toro a Santoja
Ya sabemos que el maestro Santonja es la gran obsesión de sus sucesores en la Consejería de Desideologización y Traumatismo. Sueñan con él, incluso despiertos. Especialmente, despiertos. Pero él sigue dando la vuelta a los ruedos tras vacacionar a sus anchas. Y si en el algo pinchan en hueso es en el intento por sobreponerse al impulso que le dio a la tauromaquia en su etapa como consejero, cargo para el que fue elegido nada más y nada menos que por la cúpula de VOX en Bambú, que es quem mais ordena, como en Grândola, Vila Morena. El sábado, sin ir más lejos, en la arena de la España sin codicia en los tendidos, le brindó un toro un torero charro, Ismael Martín, de Cantalpino, pero nacido en la suiza ciudad de Zurich, donde Fernando Alonso anida para amortiguar impuestos y esquivar a las sanguijuelas de la Agencia Tributaria, que somos todos, pero unos, los ricos, menos que otros, los pobres. Todavía resuena la indignidad para indultar a una infanta (de naranja) del Reino de España, de la misma forma que hubieran descuartizado antes de que cante el gallo a cualquier plebeya por lo mismo. La Hacienda es una farsa. Roban a los pobres sin piedad para que los ricos no sufran ni teman sus embestidas. Porque embisten como Miuras, resoplando contra el tablado humilde. Pero se amilanan ante un picador de postín enriquecido. España es un farsa. Y al Rey lo esperan en Ceuta desde que reina. El caso es que el maestro Santonja, Gonzalo, sigue rebanando orejas y celos por las plazas de Castilla y León. Es, sin duda, el tío más querido del universo taurino nuestro. Cualquier día le rinden un homenaje y puerta grande, y al de VOX de la consejería, y a alguno más de las Cortes les da un pampurrio. Hasta tal extremo llega el complejo que pospusieron el anuncio de las Edades del Hombre en Valladolid, con todo organizadito, para que el respetable no relacionara el asunto con Santonja, que es su artífice. A no tardar, contarán lo ya sabido. Otra farsa.