VOX busca candidato en Pucela

LA MÁQUINA DERRIBA EL MURO DE LA ESTACIÓN
No todo el monte es orgasmo en política. Pero sí es habitual ir a por leña y salir escaldado, como gato que huye. Eso es lo que les ha pasado a los dirigentes de VOX de la Conserjería de Desideologización y Taoísmo y del consistorio pucelano, preguntándose el motivo por el que se derriban unos ladrillos sin más valor que el alicatado de un baño para seguir con la construcción de la nueva estación del AVE, la mayor obra civil acometida en la historia reciente de Valladolid, con más de doscientos millones de vellón. No deja de ser entre divertido y esperpéntico que la concejala del gremio de Cultura de Valladolid, que programó a un jorobado para andar a brincos, saltos y patadas sobre la fachada de La Antigua, ahora se escandalice por los desescombros de unas columnas casi como si fueran las 134 de la sala hipóstila de Karnak, voceros al margen. No son desalmados. Son sólo mamarrachos, a decir de Ayuso. Ni un pase tiene que el departamento de Alberto Díaz Pico (Pardal) cogiera la linde de Irene Carvajal en la defensa de las susodichas columnas de tres al cuarto de la estación de Campo Grande. El vicio de meter el cuezo a degüello. Una y otros deberían informarse antes de salir a cacarear y saber quién tiene las competencias sobre el asunto, que no siendo la propia Junta, es un organismo adscrito y dependiente a la Junta misma que gobierna VOX en espacios y ratos libres que le deja Mañueco. Se llama Comisión de Patrimonio. Es un organismo con versión provincial y autonómica. Pero donde radica el lamentable bochorno de este mamarrachada de verano es que, pretendiendo socavar a Puente, lo que le han dado es aire para ponerse las botas con tanto botarate. El ministro no ha tenido que mover un dedo. Sólo esperar a ver el ridículo de sus enemigos pasar delante de su puerta. Dicen que VOX ya busca candidato para las municipales venideras en Valladolid. Méritos para ello están haciendo a paladas.