MENSAJES CRUZADOS
La España Católica Apostólica y Romana
La España más variopinta se ha vuelto a aposentar junto a la España entregada y visceral que ha acogido con los brazos abiertos al Papa León XIV. Es la España culturalmente cristiana y tradicionalmente cristiana que exhorta simbolismos y remueve conciencias. Es la que debería de cuidarnos de un modo parecido al que utilizan los agricultores cuando siembran los campos para esperar a que crezca el alimento que nos sustentará, la que dulcifica y recuerda que somos descendientes de una ancestral cultura que subyace enraizada en lo que fuimos.
El Romano Pontífice ha venido a ayudarnos a recuperar la bonhomía, la bondad, la honradez y el entendimiento mutuo que se había enquistado en dislates políticos de diferentes arraigos. La que, desde cada una de las posturas políticas, supo entender que somos semilla que no ha de caer en terreno pedregoso y estéril. El Papa ha venido a España para sustanciar la entrega y connotar los asuntos que nos atañen a todos. Se explayó en la defensa a ultranza de lo que el ser humano representa y promovió un encuentro fastuoso que no ha dejado a nadie en el tintero...
El discurso del Congreso de los Diputados me pareció que celebraba una misa para católicos poco practicantes, para agnósticos y ateos. La ofició en un simbólico edificio que es sede del Poder Legislativo en un estado aconfesional, pero que contiene alegorías cristianas. Tuvo ecos y expectativas que alentaron a todos aquellos que teniendo ojos quisieron ver y que teniendo oídos quisieron escuchar…
Fue la España que por unos instantes se olvidó de Zapatero, de Leire y de todos los demás. La que anotó este discurso que fue mucho más aplaudido que ninguno de los discursos ofrecidos en el Parlamento. La que unió a las bancadas de cualquiera de las posiciones políticas y alentó al oficiante ofreciéndole la mejor hospitalidad. Fue la España que no quiso notar las ausencias de los diputados que desearon ausentarse…
Pero, sobre todo, fue una España de encuentro y de alborozo español, porque incluso artistas como Antonio Banderas pudieron expresar lo que significa para ellos la tradición popular que representa la Religión Católica en la Semana Santa. Lo que significa el altruismo y la pasión-devoción de los espontáneos que cantan con el alma una saeta. Porque eso es precisamente lo que somos millones de españoles. Muy a pesar de las posiciones políticas que, muchas veces, pretenden enturbiar. Y por esa razón no olvidaré que el Papa ha traído ESPERANZA con mayúsculas, simbolizada en la que Bergamín, poeta comunista, religioso y amante de los toros nos dejó para siempre en este aforismo: Si le temes a la muerte / no es porque temes a Dios / ni al diablo: lo que temes / es muchísimo peor / temes no encontrar en ella / a ninguno de los dos.