Diario de Valladolid

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Un golpe en toda la línea de flotación. Eso es lo que acaba de recibir el PSOE con la imputación de José Luis Rodríguez Zapatero, el ex presidente del Gobierno leonés a quien el entonces su mano derecha, pero sobre todo la izquierda, José Blanco rebautizaba como ZP en aquella campaña electoral de 2004 que daba por primera vez con ZP en La Moncloa.

Un golpe que deja tocado y casi hundido al PSOE de Pedro Sánchez y por los suelos al socialismo castellano y leonés de Carlos Martínez, ya saben el de las tierras altas de Soria, en las que ahora está más que cuando era alcalde. De las tierras bajas, aquellas donde se asienta el mausoleo de las Cortes de Castilla y León, el ínclito Martínez Mínguez sólo quiere saber de los 104.000 euros del ala que se llevará al año por no hacer ni el huevo, a la vista está.

Claro que los del PP y VOX se lo están poniendo también a huevo para no pisar las Cortes y tener la excusa perfecta. Más de dos meses después, concretamente 68 días, de que los castellanos y leoneses votaran el 15 de marzo, del pacto de gobierno lo único que se sabe es que hablan, que hay sintonía y cordialidad, pero que es necesario tener paciencia. Pues nada oye, ya puestos que se vayan juntos de vacaciones a la playa y que sigan hablando cordialmente mientras los castellanos y leoneses les siguen esperando pacientemente. Tiene narices, cuando ya se sabe que en lo mollar, en lo importante, el acuerdo entre PP y VOX va a ser prácticamente una fotocopia de los ya firmados en Extremadura, primero, y Aragón, después. Los de la derecha extrema han sido claros y contundentes.

Aunque para contundencia, el auto del juez con pasado de Valladolid y tocayo de Zapatero. A la que se le suman las también contundentes medidas que comienza a adoptar el magistrado, como la del bloqueo de las cuentas del ex presidente Zapatero o el clonado del móvil de su secretaria Gertrudis, ‘Gertru’ para los más allegados. No pinta bien, nada bien la cuestión judicial para Zapatero. Y bien lo saben los socialistas que han pasado de salir casi en tromba a defender al ex presidente, apelando a su pasado, su honestidad y, por supuesto, a la presunción de inocencia, a recular a la vista de la contundencia del auto judicial y seguir hablando de presunción de inocencia, esa que sólo parece que vale para ellos y no para el resto, pero a la vez de golpe duro para el partido y de que hay que dar la cara y asumir decisiones políticas.

No es que se les haya metido una china en el zapato, es que el auto judicial ha dejado a los socialistas descalzos sin su Zapatero.

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