Una nueva etapa histórica en la UVa que debe propiciar un nuevo impulso

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Las Universidades de Castilla y León son un importante activo de la sociedad y su gran aportación a la comunidad es evidente. En la de Valladolid se acaba de producir un cambio que innegablemente es histórico, ya que por primera vez en los casi 800 años de trayectoria de la institución académica estará al frente una mujer, tras la victoria electoral de Pilar Garcés, que compitió en la segunda vuelta con otra mujer. De partida es positivo, porque supone un signo de modernidad en unos momentos en los que las mujeres van ocupando una merecido mayor espacio en los puestos de responsabilidad. Y en este caso la responsabilidad es muy alta, dada la relevancia de la Universidad de Valladolid y su decisiva incidencia en el futuro de Castilla y León, puesto que es donde se están formando los jóvenes que representan el futuro. Y no solo el de la comunidad, ya que la institución acoge a estudiantes de lugares diversos.

Cualquier cambio es una oportunidad y los relevos en los puestos de dirección son positivos. La nueva rectora tiene ante sí la tarea de consolidar una institución con mucha solera y muy relevante, que ha cosechado grandes éxitos en su periplo histórico. Cuidar lo existente es importante, pero siempre hay posibilidades de mejora. Pilar Garcés es consciente de ello y ya se ha marcado retos. Uno de ellos es la reducción de la burocracia, algo positivo, porque el peso de la historia no debe suponer nunca un obstáculo para la modernización en todos los campos. Y si el exceso de burocracia nunca es positivo, en los tiempos actuales, con las nuevas tecnologías, la solución al problema es mucho más factible, lo que no significa que no represente un esfuerzo relevante.

Lo principal de una universidad es la calidad de la formación que ofrece a los estudiantes y la UVa tiene reconocimiento en este campo, pero siempre es necesario seguir avanzando, más en unos momentos en que todo cambia a gran velocidad. En este terreno hay cuestiones que son básicas y que aunque parezcan obvias a veces no se cumplen. Garcés acierta al marcarse como meta inmediata que se produzca un inicio de curso «con normalidad». No es una obviedad, porque en los arranques siempre hay problemas que no deberían producirse, como el que cita la nueva rectora, empezar el curso con asignaturas que no cuentan todavía con profesor. Pero su reto mayor se lo marcaba ella la noche electoral al fijarse el colocar a la UVa entre las mejores del mundo. Hay que desear que acierte porque la institución que dirige es estratégica para Castilla y León.