Diario de Valladolid

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La Feria de Muestras de Almazán es decana en Castilla y León y ha sido siempre punta de lanza. Inicialmente destinada a la maquinaría agrícola, en la actualidad también está centrada en la alimentación, el mueble y la artesanía, entre otras cosas. La maquinaria agrícola ha ido perdiendo fuelle y este año solo hay un expositor, lo que quizá pone en entredicho la gestión municipal al respecto. En cualquier caso, la feria sigue siendo un importante acontecimiento en la provincia que logra atraer expositores de otros lugares y congrega a decenas de miles de visitantes durante el fin de semana en que se celebra, a mediados de mayo, siempre en torno a las festividades de San Isidro y San Pascual Bailón. Pero no por ello hay que dejar de reconocer que en los últimos años se está produciendo un cierto declive que en esta edición alcanza también las cuestiones formales. El encargado de inaugurar la feria fue ayer el secretario general del PSOE en Castilla y León y líder de la oposición, Carlos Martínez, antiguo alcalde de Soria. Entre los invitados a la inauguración de ayer este hecho produjo evidente sorpresa y en algunos casos indignación. La feria siempre ha sido inaugurada por autoridades en representación de instituciones, normalmente del Ministerio de Agricultura o de la Junta de Castilla y León, sin importar el partido que los colocaba en el cargo. Ha habido ministros o presidentes de la Junta, y cuando excusaban su presencia enviaban representación. En los últimos años, los encargados de cortar la cinta han sido fundamentalmente del PSOE, del partido del alcalde, Jesús Cedazo, pero con cargo público, como en el caso de Virginia Barcones que la inauguró como delegada del Gobierno en Castilla y León y que la podría haber inaugurado ayer, porque tiene cargo a nivel nacional. También hubo la reciente excepción de un corte de cinta a cargo de la Asociación de Fabricantes de Torrezno de Soria, pero tiene razón de ser como homenaje porque forman parte del sector de la agroalimentación y son un ejemplo de éxito. Pero que quien inaugure sea el líder del PSOE tiene difícil justificación. Nunca ha faltado un cargo de alguna institución para acudir a la inauguración y sería extraño, o nefasta gestión, que este año no se hubiera conseguido. Se entiende el enfado de los cargos públicos sorianos del Partido Popular, que nunca faltan a la cita, al ver cortar la cinta a Carlos Martínez. Y que se discuta la elección del Ayuntamiento de Almazán está más que justificado, porque es evidente que el objetivo era más traer al jefe o a un amiguete que dar relevancia institucional a una feria que la necesita para poder seguir siendo un referente. Porque convertir la feria, que es patrimonio de los adnamantinos, pero también de los sorianos y el resto de castellanos y leoneses, en un acto partidista no ayuda nada. Si es el rumbo elegido, no es buen camino y lo mejor sería rectificar para no llevar el sectarismo a algo que siempre se ha sentido que es de todos.

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