Y a la tercera, Castilla y León

Abascal presenta la candidatura de Vox en Ávila.
TRAS COMPROBAR como, primero Guardiola, y después Azcón, se hacían el seppuku electoral, a la tercera llega Castilla y León, en tiempo y forma. Ambos, ensoberbecidos, cometieron el único pecado que jamás será perdonado en el reino de las urnas, el de la arrogancia. El de la soberbia compete al reino de los cielos. Y ambos han hecho el ridículo. Porque del ridículo del PSOE se está encargando el propio Sánchez directamente. Llega el tercer envite, el que debería haber sido el primero si a Azcón y Guardiola no les hubiera perdido la precipitación. Los adelantos de Aragón y Extremadura dejan una inquietud en el PP de Mañueco, que VOX juega con la inercia del viento a favor y puede llegar, como el efecto mariposa, en borrasca de estas que hay ahora impredecibles. Pero también tiene un aliciente para los de Mañueco, que ya vivieron en sus carnes ese más de 17% en el que se mueven los de Abascal en las urnas. Extremadura y Aragón proceden de un ciclo diferente al de Castilla y León, donde VOX también obtuvo 6 diputados nacionales y en el siguiente ciclo, el de 2023, se quedó en uno, resistiendo sólo en Valladolid, en tiempos de coaliciones. Sin olvidar el castigo que ejercen las 9 circunscripciones. El PP sostiene que VOX subirá. También sostiene que el PP no bajará. En base a sus gurús demoscópicos, que tampoco es que sean grandes lumbreras. De lo que ya no duda nadie, ni los más fervorosos, es del hostiazo que se va a zampar Carlos Martínez. De la hecatombe no lo salva ni San Pedro (Sánchez). Cuando las alegrías de Pilar veas podar, pon tus chulerías a remojar, dice un viejo proverbio del Moncayo. Los adelantos han espoleado a VOX. Y el PP ya debería saberlo porque los sufrió en las carnes de Mañueco hace cuatro años. Pero Génova es el único engendro político que tropieza tres veces con el mismo adelanto. El foco gira a Castilla y León, de reojo mirando la repetición electoral extremeña. El lobo sigue engullendo a caperucita PSOE.