Un ligero repunte que es un acicate y un motivo para la esperanza
Al alza. Un alza mínima, pero subida al fin y al cabo. Eso es lo que reflejan los últimos datos de nacimientos en Castilla y León, publicados por el Instituto Nacional de Estadística. Una subida que, pese a ligera, es importante y muy a tener en cuenta en una tierra que lleva seis décadas viviendo y sufriendo la lacra de la despoblación. El mero hecho de que haya un crecimiento, por pequeño que este sea, es una aliciente y debe de ser una acicate para la Comunidad, frente a épocas anteriores de caídas. Es cierto que la Comunidad se sitúa en el furgón de cola, en lo que a crecimiento de la natalidad se refiere, pero no lo es menos la tendencia, aunque leve, es al alza.
¿Es el maná para Castilla y León? No. ¿Va a frenar y a acabar con la lacra de despoblación? No. Entre otras cosas, porque esta lacra es imparable desde hace seis décadas. Pero lo que no se puede negar y es indudable es el incentivo que debe suponer el que crezca la población, aunque a algunos les moleste que este aumento se a costa de la migración.
Tiene que servir de acicate el que, aunque sea en números bajos, se esté produciendo un ruptura en la dinámica de caída y pérdida de población en los últimos 60 años. Existe, y así tiene que verse, como esa mínima esperanza de catarsis de la situación. Una esperanza que llega de la mano de ese crecimiento, ligero pero aumento al fin y al cabo.
Una subida de la natalidad y de la población que vislumbra más población joven, lo deja un síntoma claro de rejuvenecimiento. Ligero, también, pero rejuvenecimiento al fin y al cabo. Se trata de pequeños destellos, que aún siendo pequeños son positivos y hay que alegrarse. En un túnel de seis décadas de caída de la población, los destellos son un motivo de esperanza, frente a los habituales profetas del apocalipsis, que sólo saben hablar mal de Castilla y León. Aquellos que incardinan su estrategia en que todo va mal en la Comunidad. Aquellos, como el candidato socialista al que hemos tenido que escuchar recientemente hasta despotricar, en el no va más del derrotismo, contra el modelo educativo de Castilla y León, que es uno de los mejores del mundo, según el informe independiente de Pisa, de organismos internacionales a los que él pertenece.
La natalidad crece en Castilla y León y, aunque el crecimiento sea ligero, tiene que ser y es un acicate y un motivo para la esperanza en la Comunidad.