Diario de Valladolid

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ES SORPRENDENTE que a estas alturas de la película no estemos mucho más entrenados y mucho más dispuestos para apagar esos fuegos que generalmente empiezan por poco y que en unas pocas horas se desbocan de tal modo que ya es imposible controlarlos. El año pasado vi el primer humo de un fuego que, por lo visto, un peregrino a Santiago había encendido en Castrillo de los Polvazares, muy cerca de Astorga. A los pocos minutos habían sido avisados quienes, se supone, que iban a apagarlo. Pero no llegó nadie hasta que aquel incendio ‘provocado’ se extendió por varios pueblos de La Maragatería. Algo está fallando, quizá los protocolos que se coordinan de manera ambigua y defectuosa, porque a las pruebas me remito. ¿Qué le ha sucedido al peregrino que, según las primeras indicaciones, era culpable? ¿Qué le ha sucedido?

La naturaleza se ha de humanizar para que los seres humanos sigamos marcando la pauta de nuestra propia condición, pues ni no fuese así viviríamos en selvas donde viven los chimpancés y los gorilas que, dicho sea de paso, también acomodan los espacios en los que viven a sus necesidades.

Los seres humanos hemos tenido que soportar durante este verano un auténtico infierno en Castilla y León, incluso ha habido muertes. Pero también lo han sufrido millones de animales que perecieron en medio de las llamas que en muy poco tiempo habían bloqueado todos los caminos. No pudieron escapar. Murieron abrasados millones de insectos de los que necesitamos para que polinicen y colonicen todo eso que aun llamamos naturaleza. Murieron millones de árboles. Algunos de ellos tuvieron que llegar a sobrepasar los ochocientos años de vida para morir abrasados en medio de un paraje que quedó calcinado para nuestra generación ¿Qué nuevos negocios se atisban en el horizonte? ¿Qué intereses fraudulentos y mentirosos están latentes en medio de estos fuegos? ¿Qué empresarios están felices y pletóricos porque saben que es mejor para ellos llenar de placas solares los espacios en que vivían robles, encinas y castaños? ¿Qué cambios climáticos, qué negocios climáticos tiene en la mente este gobierno de España que solo va a lo suyo? ¿Qué político dio la cara de verdad? ¿Conocéis a uno solo que lo hiciese? ¿Qué ecologista vino a ayudarnos a los pueblos a hacer cortafuegos y evitar que ardieran nuestras casas? Todo eso es la incógnita del verano. Es la verdad de los que solamente piensan en ellos mismos. Son todos esos tipejos que no han perdido a nadie en los incendios, los que no perdieron su espacio, su hogar y sus recuerdos en un pequeño pueblo de la España tristemente despoblada. TODOS, TODOS, TODOS, TODOS estaban de vacaciones y siguieron de vacaciones. Ninguno regresó ese mismo día. Porque no ardía lo suyo. Ardía lo de los demás. Lo de la gente que en los pueblos no tiene ni voz ni voto... Una auténtica vergüenza ¡Ni una sola dimisión!

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