EL COMÚN DE LOS MORTALES
Marca Castilla y León
DESDE el principio de los tiempos autonómicos la configuración territorial de nuestra Comunidad ha planteado numerosas dudas y resquemores, no sólo en León y en El Bierzo, sino en otras provincias de la región. El mapa de nuestro sistema autonómico se cerró no sin ciertas reservas de algunas provincias que, con el tiempo, han ido alimentando ese discurso del desapego sentimental de muchos ciudadanos de Castilla y León a diferencia del orgullo de pertenencia de otras Comunidades mal llamadas históricas.
Es cierto que, en lo sentimental, los castellanos y leoneses se sienten más de su provincia que de su región por lo que es importante impulsar referencias regionales que hagan crecer la identidad castellano y leonesa para evitar que, como estamos viendo, incluso la fiesta regional se resienta ante un apoyo institucional que cada año se parece más a una patata caliente. Pese a todo, y en el lado positivo, conviene recordar, no ya la importancia histórica y cultural de Castilla y de León, sino también la actual posición de liderazgo que ocupa en distintos sectores económicos. Castilla y León cuenta con empresas líderes a nivel nacional en sectores como el agroalimentario, el turístico, el tecnológico o el de la automoción. Tenemos empresas que son referencia nacional por su prestigio y calidad que deberían «vender», con el necesario apoyo de las Instituciones, la imagen de marca de Castilla y León como marca de calidad.
Sobran motivos para sentirse orgullosos de Castilla y León pero faltan iniciativas para integrar liderazgos que refuercen la imagen y el potencial de desarrollo de nuestra región a nivel nacional e internacional. Hay que superar complejos y dejar atrás esa idea tan instalada de que no sabemos vendernos o que ni nosotros mismos nos lo creemos. Esa especie de pesimismo ancestral nos hace perder oportunidades y permanecer impasibles ante nuevos retos en ámbitos tan vinculados a esta tierra como el de la minería en el que, inexplicablemente, nos estamos quedando fuera de ese reparto territorial de las nuevas explotaciones mineras que han caído en otras regiones como si fuera la lotería. Se trata de recursos en los que, como en tantos otros, Castilla y León, atesora una enorme riqueza sin que estemos sabiendo posicionarnos adecuadamente.
Hace unos días el Presidente de la Junta presentaba un ambicioso proyecto energético basado en el hidrógeno verde que es un ejemplo de superación de esos complejos a través una brillante apuesta de futuro que supone una oportunidad de construir una imagen de marca de calidad de Castilla y León que nos ayude a afrontar el futuro con más autoestima y optimismo. Ojalá cunda el ejemplo en otros sectores.