El obligado camino hacia una Universidad de calidad
EL CONOCIMIENTO ES la clave para el desarrollo de las sociedades. O lo que es lo mismo, el crecimiento, el empuje y la fortaleza de una sociedad se mide por el grado de talento que la impregna. Un talento que sale inexorablemente de una buena formación, de una ed ucación de calidad a todos los niveles.
Castilla y León, y así lo destacan todos los informes públicos y privados a nivel nacional y europeo, es un referente en la Educación en los primeros niveles, en Primaria, Secundaria y Bachillerato. Informes como el de Pisa sitúan a la Comunidad a la cabeza del país y en los primeros puestos a nivel europeo, codeándose con los países nórdicos, que son siempre el referente educativo de Europa.
Algo que, y es necesario remarcarlo de la misma forma, no se da cuando de la educación universitaria se trata.
Las universidades públicas castellanas y leonesas no están, ni por asomo, entre los primeros puestos en los rankings más prestigioosos. Bien es cierto, y así lo destacan los propios rectores, que en muchos casos es debido a la penalización que les supone contar con menos programas investigadores desarrollados en otros idiomas distintos del español, lo que les penaliza, mientras se valora menos allí donde son más fuertes, como pudieran ser las Humanidades.
Pero no es óbice para que desde los rectorados de los campus públicos, Salamanca, Valladolid, Burgos y León, se trabaje en la mejora de aquellas materias y en aquellos aspectos donde aún hoy salen peor parados. Algo para lo que se hace absolutamente necesario, como también vienen reclamando insistentemente los rectores, más y mejor financiación desde las administraciones, y en concreto por parte de la Junta. Ese tiene que ser uno de los principales retos del nuevo Gobierno autonómico, liderado por Alfonso Fernández Mañueco.
Una Universidad pública de calidad es clave para la creación de nuevo talento joven, a quien es obligado ofrecerle oportunidades dentro, aquí en Castilla y León, para evitar su fuga al exterior como viene sucediendo en los últimos años. Y no ya por los efectos de la crisis, que también, sino porque este talento encuentra fuera lo que aquí se le niega o se le pone mucho más difícil.
La Universidad de Valladolid, como la de Salmanca y Burgos, acaban de hacer públicos sus datos de preinscripción, que vienen a demostrar el tirón que tienen porque todas ellas captan más alumnos en sus primeros años. Esa tiene que ser la base para el crecimiento futuro, para caminar hacia una calidad educativa universitaria, que no se logrará con las altas tasas de interinidad del profesorado y sin la necesaria financiación pública. Ese es el camino obligado hacia una Universidad de calidad.