El listón alto de Herrera
AYER tuve un sueño. De esos que permite el periodo estival. El calendario de mi residencia marcaba julio de 2046. Estaba a punto de cumplir los 90. La Comunidad autónoma acaba de perder el listón de los dos millones de habitantes. Un periódico titula: «Castilla y León cae a su mínimo histórico de población» / «Una comisión de expertos estudiará cómo revertir la grave crisis demográfica». Los titulares me suenan demasiado, a pesar de que mi memoria está bajo mínimos. Busco en la hemeroteca 25 años atrás y veo que el INE ya pronosticaba esta crisis demográfica y que el nuevo Gobierno regional PP-Cs se daba entonces un año para que un grupo, también de expertos, decida qué se puede hacer.
La curiosidad me hace recuperar las crónicas de la época. Leo el discurso de investidura de Alfonso Fernández Mañueco, al que conocí cuando era consejero de Presidencia dieciocho años atrás. Dice lo mismo que Juan Vicente Herrera, su antecesor, en algunos discursos que le llevaron a estar dieciocho años en la Presidencia. Pocos cambios a pesar del batacazo electoral de aquel 26 de mayo de 2019. Sólo detecto un hecho diferencial en la alocución de hace 25 años: «Herrera ha puesto el listón muy alto».
Intento desentrañar a qué se refiere Mañueco con el listón alto. A la población, no; porque con Herrera hay 70.000 personas menos que en 2001; siguen muriendo más de los que nacen y el envejecimiento ha aumentado. En empleo, sí hemos avanzado: hay 58.000 ocupados más, pero estamos lejos del pleno empleo de 2007 y con una precariedad insoportable para jóvenes sobre todo.
Herrera deja el timón a Mañueco con diez veces más de deuda de la que había hace 18 años, según leo entre líneas. Los desequilibrios territoriales se han agudizado y preocupan, y mucho, en Zamora, Ávila, León y Salamanca… 25 años después las cosas no han cambiado mucho. ¡Qué pena!
Me despierto confuso, pero esperanzado. Mi viaje al futuro ha sido un mal sueño. Releo mi diario de estos años pasados y veo a un Herrera dialogante, socialdemócrata más que liberal, impulsor de la industria, reivindicativo con el Estado central, exigente a veces con su partido… y apenado por una corrupción que él se resistió casi siempre a admitir. ¿Seguro que ha dejado el listón tan alto como dice Mañueco?