¿Nadie va a dimitir?
HOY es el gran día. De nuevo regresan a Castilla y León Teodoro García Egea, el vigilante de Pablo Casado para que los políticos que tienen en las provincias –no pasan de eso para Génova– sigan la linde que les han marcado hasta que se acabe o incluso más allá; y el ‘naranja’ José María Espejo, realmente éste no ha salido de aquí ante el peligro inminente que supone para su partido Francisco Igea. Al menos, así lo creen en Madrid y más de uno en Castilla y León.
Y lo hacen para gloria y alabanza del pacto de gobierno entre PP y Ciudadanos. Ellos, Egea y Espejo, darán lustre a su acuerdo. Al que viene teledirigido desde Madrid. Los de aquí no pasan de ser meros actores de reparto. Eso sí, alguno de ellos ha hecho un papelón. Que se lo digan a Igea.
Hablarán de las bondades del acuerdo y defenderán que todo lo han hecho por ustedes, por los castellanos y leoneses, para que les vaya mucho mejor. Poco importa lo que votaran. Los otrora defensores a ultranza de que gobierne la lista más votada, claro que era cuando ganaba el PP, ahora se aferran a los pactos de mayorías minoritarias, que sólo son ilegítimos y antidemocráticos cuando no los hacen ellos, los de la derecha.
Y es que sólo como mayoría minoritaria puede definirse el que un diputado de Cs vaya a gobernar la Diputación de Zamora con un plenario de 25. O que apenas tres concejales dirijan un pleno, también de 25, como el del Ayuntamiento de Palencia. Y, ojo, porque lo de Zamora puede repetirse en Segovia, y con más razón que al menos allí los naranjas cuentan con dos representantes, dirán algunos.
Esperpéntico. Sólo una cosa, señores del PP y de Ciudadanos, dejen de tomar por tontos a los castellanos y leoneses negando que todo esto es un escandaloso cambio de cromos. Es mejor que digan que el acuerdo es global, un todo y así evitan hacer el ridículo.
Claro que si de ridículo se trata, ahí la palma se la lleva Luis Tudanca. Porque sólo como ridículo y esperpento puede calificarse su actuación, otro papelón, del viernes pasado. Cómo es posible que salga a entregar su cabeza a la desesperada a Igea para que no pacte con el PP y apenas 45 minutos después PP y Ciudadanos den por cerrado su acuerdo con el reparto de consejerías. Lo dicho, un ridículo y esperpento, que se suma a su inacción y la de su equipo pensando que el gobierno les iba a caer del cielo cual maná.
Harían bien en replantearse Tudanca y los suyos la estrategia, si es que alguna vez la han tenido, salvo que esta pase por seguir viviendo en la oposición. Bien mirado, se vive mejor y se cobra lo mismo. Lo dicho, un esperpento. ¿De verdad nadie va a dimitir?