EDITORIAL

La lucha contra la violencia de género no admite tregua

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LA VIOLENCIA que sufren muchas mujeres solo por el hecho de serlo es una lacra social que es necesario erradicar y que no admite ni un solo momento de tregua. Afortunadamente, la concienciación de la sociedad sobre el problema es cada vez mayor y eso se aprecia en una mejora de la efectividad de las medidas propuestas, cuyo punto principal de partida es la denuncia por parte de la persona agredida o su entorno familiar y social.

La importancia de la denuncia es enorme, pero también lo es el que se ofrezcan garantías a la víctima en relación a su protección posterior. Es muy difícil conseguir la plena eficacia de las medidas de protección, pero hay que redoblar los esfuerzos para intentar alcanzar el mayor grado de eficiencia posible.

A pesar de la importancia de las actuaciones para proteger a la víctimas y a que sean conscientes de que tienen instrumentos legales a su disposición para dejar de ser objeto de maltrato, es igual de relevante la prevención, para lograr que en el futuro la violencia de género sea algo residual en nuestra sociedad.

Para ello es fundamental el trabajo con los jóvenes, en primer lugar para brindar protección a quienes la necesiten y mantener informados a los jóvenes sobre los mecanismos para alertar sobre situaciones de riesgo y las formas en que pueden solicitar ayuda. Y, en segundo lugar, para que determinadas conductas preocupantes que parecen aumentar a pesar de los avances de la sociedad sean identificadas por los jóvenes y reconocidas como perniciosas.

La estadística sobre los casos de violencia de género en Castilla y León ofrece luces y sombras. Se ha producido un aumento de las denuncias de un 6,7%, que se puede considerar como un dato positivo si se debe a que hay un menor miedo a denunciar por parte de las víctimas.

Es aparentemente alarmante el fuerte aumento del número de mujeres extranjeras que son víctimas de violencia de género, con un incremento del 47%. Este dato también puede interpretarse como un efecto positivo de las campañas de concienciación para que las mujeres pierdan el miedo a denunciar.

Sin embargo, el número de denuncias de mujeres de nacionalidad española ha disminuido. Lo deseable es que esa disminución sea producto de una pequeña victoria sobre el problema y que haya una ligera reducción del problema.

En cualquier caso, el camino que queda por recorrer es muy largo y por ello no se puede bajar la guardia en ningún momento, pues los pasos atrás, algo que se ha visto en la juventud con conductas que parecen impropias de una sociedad moderna y formada, se pueden producir con mucha facilidad. Es básico, en la lucha contra esa lacra, que no haya fisuras en la sociedad.