Recosidos y zurcidos en un Cs que parece Fankenstenin
TRAS LAS PRIMARIAS del pucherazo más escandaloso de la reciente historia democrática de este país, el vencedor de la segunda vuelta, una vez depurado el fraude de la primera, Igea Arisqueta, anunció que su obligación era a partir de ese momento «recoser» en el partido tras los partido que había quedado. Bueno, son cosas que se dicen tan viejas como la vieja política. No hay que tomárselo demasiado en serio, que la política es así por mucho que se vista de nueva. Y lo cierto es que, sin duda alguna, está en ello el tejedor.
Aunque, con lo visto hasta ahora, y lo que queda por ver, visto lo visto cada día, al Ciudadanos de Albert Rivera, también conocido electoralmente por Carlos Alberto, en Castilla y León parece que le ha arreglado la cara el cirujano de Frankenstein, que ni la mismísima Mary Shelley lo hubiera imaginado así de desmejorado. Cada día un cristo y todavía seguimos en cuaresma. ¡A ver cuando pase la borriquilla! Y el pucherazo sin resolver ni recoser. ¿Contarán algún día por qué se anularon los 82 votos que quitaron al victoria a la ex dirigente popular y se la dieron al amigo de Garicano? Porque mira que es fácil contarlo si lo que quieren es contarlo. Pero ahí sigue el misterio, camino de Cuarto Milenio. ¿Contarán algún día si se cursaron votos masivos desde las dependencias de las Cortes de Castilla y León, sin necesidad de poner bajo sospecha a todos los honestos trabajadores de la institución en la que reside la soberanía de la región? Porque mira que es fácil decirlo. Pues han optado por el silencio. Que en lenguaje administrativo es positivo. Y en periodístico también. O lo cuentan en rueda de prensa o no les va a quedar más remedio que desembuchárselo a la policía científica, Fiscalía mediante. Ymientras, a recoser y a la transparencia que la zurzan.