PIRAGÜISMO / CLUB CISNE

Plumaje real

. El club vallisoletano demuestra un año más que está a la vanguardia nacional con la plata de Patricia Coco, el bronce del veterano José María de Castro y el tecer puesto en damas

JoséMaría de Castro yPatricia Coco posan con sus remos y una embarcación junto al Río Pisuerga.-J. M. LOSTAU

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Guillermo Sanz

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El trabajo de Caronte, el más famoso remero de la mitología, estaría en serio peligro si recorriera las aguas del Pisuerga. En Valladolid, las balas flotan en el agua y visten los colores del Club Cisne, un histórico del piragüismo que continúa escribiendo líneas a su glorioso palmarés y demostrando que, a pesar de ser un club humilde, el Cisne nunca fue un patito feo, es más, luce plumaje real.

El Campeonato de España celebrado en Sevilla subrayó la buena salud de la que gozan las embarcaciones en Valladolid. Lo hizo con un equipo femenino que terminó en tercera posición su participación (a pesar de contar con menos palistas que muchos rivales), capitaneada por una incombustible Patricia Coco, medalla de plata en C1. La guinda la sirvió un veterano con alma de cadete, José María de Castro, que se hizo con el bronce nacional en la categoría 50-55.

Valladolid, como no podía ser de otra manera, estuvo presente en la capital andaluza para soplar las bodas de oro de la cita nacional y exigir su porción de pastel, un dulce postre que fue más grande de lo esperado, como confiesa la presidenta del Club Cisne y palista Patricia Coco. «Sabíamos que iba a ser muy complicado porque hay clubes que están captando a chicas y eso nos merma a nosotros, porque somos más pequeñines. Quedar terceras con sólo seis chicas significa hacer un papel importante», destaca.

Cristina San Juan, Pilar de la Cruz, Cristina Franco, Sheila Sáez (que ha vuelto a remar para el Cisne) y Laura Blasco declinaron, junto a Coco, a la perfección el verbo ganar; en este caso un tercer puesto que devuelve al Club Cisne al podio nacional al que ya consiguió acceder hace dos años; un privilegio que perdió el pasado. Un ejemplo del espíritu competidor del club vallisoletano: «Aquí los que competimos lo hacemos con mayúsculas», destaca la presidenta. Precisamente en su remo se forjó el buen papel del equipo de damas sénior.

La canoista fue la segunda más rápida sobre las aguas hispalenses; una fotografía del éxito que parecía el fotograma de una película de ciencia ficción hace pocos meses. «No me lo esperaba en absoluto. Creía que podría estar entre las cinco primeras. El año pasado fui al Europeo con una lesión en el bíceps que he ido arrastrando. Estuve de septiembre a diciembre estudiando y trabajando y en enero volví a entrenar. Sabía que esto podía llegar, pero no tan pronto», confiesa.

Dos semanas antes del Campeonato de España la laureada palista vallisoletana volvió a trabajar con el equipo nacional y la «ganaban todas, pero me ha venido bien esa confianza, porque vi que confiaron más en mí que yo misma»; asegura. Ahora, Patricia Coco tiene en su mente hacer un sprint hacia las aguas olímpicas: «En mi cabeza está Tokio 2020. Ahora más que nunca».

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Entre un ramillete de mujeres también floreció una medallas masculina: el bronce conseguido por José María de Castro en su categoría (50-55). El experimentado palista suma en su currículum cientos de batallas europeas y mundiales (compartiendo barco con Raúl González, con quien ha sido medallista en varias citas internacionales), y en Sevilla tocó brindar con copa de bronce para el máster, cuya figura es muy importante para el club, como confiesa Coco: «Tener una referencia de este tipo es muy importante. Hay gente como Raúl que termina de trabajar y va al club a entrenar y eso es un ejemplo para los jóvenes», asegura.