Veteranas con alma juvenil
Exjugadoras de balonmano forman parte del proyecto de ‘Las Cañeras’ un equipo compuesto por una veintena de mujeres que han recuperado su pasión por este deporte / La más joven tiene 35 años y la más veterana, 52
Las jugadoras del equipo de ‘Las Cañeras’ y el cuerpo técnico (Paco Ollero y Carlos Mínguez) posan en una de las porterías de Huerta del Rey.-J.M. LOSTAU
Siempre que te reencuentras con tu pasado es especial. Significa recordar viejas experiencias, sensaciones, volver al punto de partida. En el caso de la nostalgia deportiva es aún más especial. Es el soñar en ‘cuando fuimos los mejores’. Hubo un tiempo en el que el balonmano femenino era todo un referente en esta ciudad. El Universitario de Valladolid enarbolaba la bandera y se convirtió en el mejor embajador en unas ligas que no tenían la repercusión de la que gozan ahora. Era finales de los 80, comienzos de los 90 y el Aula comenzaba también a aflorar.
El tiempo pasó y ese grupo de jugadoras se hicieron mayores, pero la ilusión por el balonmano perduró en ellas. Hasta que el proyecto ‘Yo Jugué al Balonmano’, liderado por el Atlético BM Valladolid, decidió recuperar a aquellas jugadoras y a toda aquella que hubiera jugando en sus colegios al balonmano. En octubre de 2014 nació ‘Las Cañeras’.
«Al principio empezamos muy pocas, y se notaba que los cuerpos no eran los mismos», recuerda Nuria Arranz, una de las componentes. Comenzaron seis jugadores, incluso dos años después se dudó de seguir en marcha con el equipo, sin embargo, en los últimos tiempos el proyecto reflotó y ahora son más de 20. Las redes sociales y el boca a boca han sido su mejor tarjeta de presentación. Algunas de ellas se conocen desde hace muchos años, incluso llegaron a jugar juntas al balonmano (’Uni’ y Aula) y ahora se han vuelto a reunir para divertirse y hacer deporte.
«Es la mejor forma de desconectar del día a día, es nuestro momento. No hay niños, no hay maridos», explica Arranz. El objetivo es aglutinar a todas aquellas mujeres que les gusta el balonmano. Aunque el perfil de jugadora es de 45 años de media, trabajadora, con hijos y con pasado en el balonmano, no es un requisito obligatorio. Es más, Begoña, con 50 años, nunca había jugado a este deporte, pero su sueño era ponerse de corto y saltar a Huerta del Rey. Y así lo ha hecho. Incluso la más veterana cuenta con 53 años.
Los entrenamientos se realizan lunes y miércoles, de 21 a 22 horas, en Huerta del Rey. Paco Ollero es el entrenador y está ayudado por dos jugadores veteranos del Balonmano La Salle, Carlos Mínguez y Javi Larrea. El primer día son sesiones físicas, sobre todo para evitar lesiones. Mientras que las del miércoles son más tácticas. «Técnicas no hay, porque lo que no hayamos aprendido ya…», bromea la ‘cañera’. Todas ellas se toman muy en serio cada entrenamiento y cada partido.
También es muy importante ‘matar el gusanillo’ de la competición, de momento no hay liga nacional, pero se conforman compitiendo en diferentes torneos y partidos que organizan en Catilla y León y otros puntos del país. «Se ha tejido una red de competiciones muy curiosa, además te sirve para viajar y coger contactos, el ambiente es chulo, una pasada», confirma.
Nuria Arranz reconoce que el balonmano actual poco tiene que ver con el de antes. Por ejemplo la norma del portero-jugador no le gusta nada porque «desvirtúa todo». Aunque lo que más le gusta es poder jugar «sin la presión de antaño». «Ahora te hacen una finta y no pasa nada, se juega de otra manera», comenta. En lo que apenas ha cambiado el balonmano es en la poca ayuda que recibe el deporte femenino. «Se sigue apostando muy poco», apunta. En su opinión sigue habiendo las «mismas trabas». Recuerda sus viajes maratonianos en autobús a Valencia para jugar con el Universitario que los hacían los miércoles.
De lo que no hay duda es del nombre. «Nos viene muy bien. Somos ‘cañeras’ en la cancha, porque no damos un balón por perdido y nos exigimos el máximo, y somos ‘cañeras’ porque nos encanta el tercer tiempo y ahí nos movemos muy bien», comenta en tono divertido.
‘Las Cañeras’ abren las puertas de su equipo a toda aquella aficionada que quiera pasar un buen rato y recordar batallitas de los siete metros. «Ojalá haya más movimiento y que no se pierda. Es algo enriquecedor que te hace sentir el balonmano como algo tuyo», concluye.