Una liga subidos en el coche
El club gualdinegro tiene que desplazarse cada vez que juega como visitante una media de 80 kilómetros / Acumula esta temporada 1.347 kms y 17 horas en carretera / El viaje más lejano a Pedrajas, 123 kms

La plantilla del Racing Mayorga posa junto a sus coches en el campo de La Vega después de recorrer 80 kilómetros para llegar a Arroyo.-J. M. LOSTAU
A 80 kilómetros de Valladolid capital y a 60 de León, Mayorga ha representado siempre un dulce caramelo para las dos provincias. En la Edad Media fue un estratégico lugar, en la frontera entre los reinos de Castilla y de León, y gracias a su emplazamiento sobre la vega del río Cea se convirtió en fruto de deseo. Es por esto por lo que en ocasiones perteneció a una provincia u otra.
Esto provoca que la participación en una competición deportiva suponga hacer kilómetros, muchos kilómetros, como es el caso del Racing Mayorga, que tras su refundación hace siete años, milita en la Provincial aficionado, esta temporada en Segunda. Cada quince días, según el calendario, sus viajes se convierten en toda una odisea. En esta 2018-2019, la plantilla recorrerá 1.347 kilómetros, una media de 89 kilómetros por desplazamiento, o lo que es lo mismo más de 17 horas en carretera. El más lejano a Pedrajas de San Esteban, con 123 kms. y hora y media en carretera; el más ‘cercano’, 79.2 hasta Arroyo de la Encomienda. Largas caminatas que, sin embargo, se hacen con gusto ya que en Mayorga el fútbol se vive con pasión.
«El principal problema es el de los viajes largos. Esto impide que muchos jugadores quieran jugar porque representa un mayor compromiso y sacrificio de horas, y ahora mismo la cultura del ocio gusta más», afirma Álvaro Álvarez, presidente del Racing Mayorga.
Los viajes se hacen en los coches particulares de los jugadores, abonando el club los gastos de gasolina, el primer año se decidió poner autobús pero finalmente se comprobó que salía más costoso. Las ‘quedadas’ se tienen que hacer dos horas o, incluso partidos como contra el Peñafiel (140 kilómetros), dos horas y media antes. Eso sí, se hacen en los bares de los patrocinadores VIPs como «detalle».
El capitán David acumula todas las temporadas en el Racing, por lo que tiene un sinfín de anécdotas. La más divertida, relata, cuando el entrenador leonés confundió Pedrajas de San Esteban con La Pedraja y llegó tarde al partido. También evoca fríos días de invierno con niebla, en la ida y en la vuelta, nieve y lluvia. Afortunadamente nunca tuvieron que lamentar un accidente o avería en los automóviles.
Entre bromas comenta que «algunos clubes desearán que subamos o que descendamos, pero nunca que nos quedemos con ellos en el mismo grupo». De momento lo de ascender a Primera Provincial está muy cerca pues colideran el grupo junto al CD La Victoria tras un brillante triunfo en Arroyo por 3-4.
Su cercanía con León provoca que dos jugadores (Carlos y Sergi) vengan a entrenar y a jugar desde León, al igual que el técnico Alberto. Aunque la plana se la lleva Gonzalo, que reside en Pozuelo de Alarcón, y que todos los fines de semana viaja para enfundarse la elástica gualdinegra. También hay cuatro futbolistas del vecino Melgar de Abajo, el municipio de la provincia que dista mayor distancia con la urbe. «El grupo es muy bueno, por eso nosotros lo llamamos la familia del Racing», comenta el presidente de un club formado por casi 240 socios y que siempre animan en el campo municipal de La Mota.
Se sienten muy a gusto jugando contra rivales de la provincia vallisoletana, aunque el presidente recuerda que un equipo de fútbol sala fue incluido hace años en la liga leonesa de la zona de Valencia de Don Juan (león) para abaratar los costes del viaje. Además confiesa que algunos clubes «intentan hacer la puñeta» programando los encuentros de cada jornada a horas comprometidas, pero esto forma parte de la «picaresca del fútbol», afirma, ya que «ellos luego también tienen que devolvernos la visita».