Diario de Valladolid

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SI ALGO ha quedado claro en la política española en los últimos tiempos es que su ritmo es vertiginoso y que las predicciones se han convertido en algo casi imposible. Desde la incorporación de nuevos partidos, las encuestas han perdido credibilidad, no ya por las dudas que se puedan generar por la higiene en la cocina, que siempre ha habido casos en los que si existiera una inspección sanitaria para eso debería producirse la clausura del chiringuito, sino por lo difícil que se lo ponen los encuestados o por la incapacidad de detectar los bruscos cambios en la opinión del electorado.

Además, pueden quedarse viejas en cuestión de horas, porque se produce un acontecimiento que puede hacer cambiar el convencimiento en relación al voto de muchos ciudadanos. Esta semana ha habido un ejemplo. El mismo día que se publicaba una encuesta de la agencia Ical sobre la intención de voto de los castellanos y leoneses, la presidenta de las Cortes de Castilla y León, Silvia Clemente, presentaba su dimisión y su marcha del PP dando un sonoro portazo que iba dirigido básicamente a las narices del presidente popular en la Comunidad, Alfonso Fernández Mañueco.

No se puede saber si el golpe tiene efecto, aunque rápidamente han salido en apoyo del candidato a la presidencia de la Junta muchos miembros del partido, incluido el presidente nacional, Pablo Casado. Lo que está claro es que la encuesta se quedó obsoleta en nada por un factor nuevo que puede incidir o no en los votantes, aunque el mayor efecto sería que Clemente no se fuera a casa y optara por competir en las urnas, algo que, a pesar de queda poco tiempo para las elecciones, no es imposible y puede hacer envejecer de nuevo a los sondeos. Las encuestas, por el momento, tienen difícil acertar con el reparto de escaños, sobre todo porque la indecisión parece mayor de la que refleja la demoscopia.

Además, hasta las elecciones del 26 de mayo hay tiempo para ver actuar a la nueva estrella electoral, Vox, y, por tanto, juzgar sus actuaciones, desde Andalucía hasta el Senado. Por medio habrá generales y posicionamientos, que no acuerdos, sobre los pactos. También pueden surgir, vaya usted a saber, otro libro, otras manifestaciones, nuevas bajas y altas en los partidos, declaraciones acertadas y desafortunadas, un tuit que se convierte en noticia... Muchas convulsiones, si la dinámica sigue siendo la misma, como para que encuestadores y encuestados puedan estar seguros de que las preguntas y las respuestas vayan a seguir siendo válidas unas horas después. El que escribe suele divertirse participando en quinielas sobre resultados electorales, pero hay que esperar para apostar, es pronto para porras.

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