Las quejas ofrecen una foto fija que Sacyl debe corregir
ESTÁ CLARO QUE no en todos los balances el sistema sanitario de la Comunidad sale bien parado. Cierto es, y desde estas mismas páginas no se duda un ápice en reconocerlo, alabarlo y ensarzarlo, que se encuentra entre los mejor valorados del país, sólo superado en muchos de los parámetros por el País Vasco y Navarra, las comunidades forales.
Pero, dicho esto, no lo es menos que las quejas que se reciben en el Sacyl de Castilla y Leon lejos de ir descenso, aumentan. Eso es una realidad tan visible y palpable que mal harían los gestores de la sanidad pública castellana y leonesa en mirar para otro lado pensando en que ya escampará.
El hecho de que las reclamaciones que los ciudadanos de la Comunidad, los que sufren y se benefician de la Sanidad pública, alcancen su récord histórico viene a evidenciar que algo está fallando en la Sanidad y, evidentemente, no son sus profesionales.
El balance anual que acaba de hacerse público, revela que las listas de espera son, un año más, el principal motivo de decepción entre los usuarios. Y si baja al detalle, dentro de ese epígrafe de quejas por las demoras, la gran mayoría están motivadas por el exceso de espera para una consulta o una prueba diagnóstica, esas de las desde la Consejería se continúa sin ofrecer estadísticas de ningún tipo y que vienen a representar ya cuatro de cada diez quejas en Castilla y León. Un volumen muy superior a la espera para ser operado, pese a que también sufre un repunte al alza.
El análisis de los datos viene a demostrar que el número de quejas por la tardanza para ser citado con el especialista o para someterse a una prueba diagnóstica es cinco veces superior al motivado por la espera quirúrgica. La proporción puede llamar la atención dada la mayor visibilidad que tienen las listas de espera quirúrgica, cuyos datos hace públicos la Consejería de Sanidad cada trimestre, mientras mantiene opacos los otros listados.
Resulta evidente que algo está fallando no se está haciendo del todo bien cuando aquellos que van cada día a los complejos hospitalarios, centros de salud y servicios de urgencia muestran con su queja el desacuerdo con la atención que se les presta o, sencillamente, con el hecho que tengan que esperar meses para ser atendidos o que se les realice una prueba diagnóstica.
La Consejería que dirige Antonio Sáez Aguado debe observar y analizar detenidamente los datos que acaban de hacerse público y, acto seguido, poner en marcha medidas que ayuden a corregir aquello que falla, no funciona o, de funcionar, lo hace de un modo deficiente. Las quejas muestran una foto fija que Sanidad está obligada a corregir.